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Palabras
los olvidadizos habitantes de la urbe
Somos seres olvidadizos. Solemos olvidar muchas cosas importantes. Entre ellas vivir, amar, perdonar, crear el mañana.
Publicada 25 de octubre de 2006, El Diario de
Hoy
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| Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Realizar la promesa. La misma incumplida promesa de ayer, cuando era fácil prometer el corazón y el paraíso. Aquella ofrenda que pronunciamos, en acto de lealtad y se borró al final en la memoria de los muros de la alameda.
Así, entre olvidando llaves, retazos de la felicidad, nombres y direcciones se nos disipa lal vida. O lo que queda de la vida y del soplo vital.
No sólo olvida el hombre su pasado sino que también olvida el mañana. No sólo olvida a los demás sino que se olvida a sí mismo.
Aunque pobre de aquellos que olvidaron el pasado porque, como dijo un mundano profeta, condenados estarán a repetirlo. Y los errores de ayer y sus tropiezos, así como sus oscuros valles volverán a aparecer en el camino.
Si olvidamos lo de hace un momento, lo del día anterior, lo de veinte años atrás, ¿cómo no habremos de olvidar nuestras vidas pasadas y nuestros más grandes anhelos? Somos nosotros los desmemoriados. Los olvidadizos habitantes de la urbe.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a día
notarios corruptos
Para invertir en el país, los salvadoreños en el exterior necesitan un mínimo de garantías, entre ellas seguridad jurídica y un mayor control de la criminalidad. Si en El Salvador, agregamos nosotros, valiéndose de falsificaciones y comprando jueces puede un ladrón de levita hacerse con un parque nacional, ya imaginamos a lo que se expone cualquier dueño de casa o terrenos.
Comencemos por un hecho que lo dice todo: el sistema de justicia no siempre castiga con penas de cárcel a notarios corruptos, sino que únicamente los “suspende” en el ejercicio de sus sinvergüenzadas. Pero la “suspensión” no surte ningún efecto, pues el corrupto cartula a través de otros notarios corruptos.

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