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Criminalidad afecta economías en la región

Realidad. Los temores de empresas son impulsados por informes como el de la ONU de que Venezuela encabeza en el mundo las muertes por arma de fuego


Publicada 24 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

Inseguridad. Las empresas internacionales cuestionan cada vez más en invertir y mandar a sus ejecutivos. Foto EDH
The New York Times
Jens Erik Gould
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

CARACAS. Años de rampante criminalidad violenta no sólo están despojando a América Latina de considerable inversión privada sino que, en algunos casos, le están robando hasta ocho por ciento del crecimiento económico en escala nacional, afirman economistas y funcionarios del Banco Mundial.

Las tasas de crecimiento para la economía, junto con las de los ingresos y la inversión privada, serían mayores, afirman, de no ser por la inseguridad generalizada con respecto a la criminalidad. En vez de meramente producir sus productos, las empresas se sienten impulsadas a invertir en la prevención de la violencia y en proteger a sus empleados y propiedades. A menudo, existen buenas razones para eso.

“Nuestros negocios sufren mucho a consecuencia de la criminalidad”, dijo Darío Vivas, el presidente de la empresa venezolana de manejo de desperdicios Cotecnica, subsidiaria de Veolia Environnement de Francia. “Los empleados cobran sus cheques de pago pero, después, llegan a casa con las manos vacías porque los ladrones se los quitaron”.

Si la tasa de homicidios a principios de los 90 había sido tan baja como la de Costa Rica -- una de las más bajas en la región, la sexta parte de la registrada en Brasil -- el ingreso per cápita habría sido aproximadamente 200 dólares mayor y el producto interno bruto 3.2 a 8.4 por ciento superior a finales de los años 90, según datos de un informe del Banco Mundial emitido al gobierno brasileño en septiembre, y divulgado al New York Times.

A lo largo de América Latina, el costo económico de la criminalidad es igualmente pronunciado, equivalente a 14.2 por ciento del producto interno bruto de la región, según un informe de 1999 del Banco Interamericano de Desarrollo, el estudio más reciente de la región, aunque algunos detractores sugieren que ese estimado es demasiado alto.

“El dinero está invertido en cuidar cosas en vez de producir cosas”, dijo Michael Hood, economista en Latinoamérica por Barclays Capital. “Hay una gran población sin hacer nada, vestidos con sacos azules, en vez de comprometerse en actividades más productivas”.

De manera similar, la delincuencia afecta negativamente al crecimiento, debido a que reduce la productividad, las tasas de graduación del bachillerato y la participación laboral, con base en datos de un informe divulgado el año pasado por el banco de desarrollo. Problemas sociales como el elevado desempleo de jóvenes y el deterioro de la infraestructura urbana, a su vez, fomentan más criminalidad, afirmaba el estudio.

“La criminalidad aleja las inversiones, tanto internas como del exterior”, notó Andrew Morrison, economista por el Banco Mundial y coautor del informe de Brasil. “La evidencia dice que las tasas en aumento en los homicidios dan paso a considerables costos en el crecimiento en torno a la región”.

Con seguridad, se anticipa que América Latina crezca en casi 5 por ciento este año, según datos de Barclays Capital, debido a una fuerte economía mundial, elevados precios de mercaderías y tasas de intereses relativamente bajas.

La perspectiva de altísimas ganancias es la razón de que empresas extranjeras digan que han estado más que dispuestas a correr riesgos de seguridad en una región con una tasa de homicidio superior en más del doble al promedio mundial.

Hewlett-Packard dice que no dejará de invertir en América Latina. Sin embargo, ésta y otras empresas multinacionales en Venezuela efectivamente reforzaron políticas de seguridad, luego que Carlos Colina, consultor de HP, fuera asesinado en julio, al parecer a manos de secuestradores, cuando se dirigía al aeropuerto internacional de Caracas.

De cualquier forma, incluso en Venezuela que exporta petróleo y anticipa que su economía crezca en más de nueve por ciento por segundo año consecutivo, las empresas se muestran cada vez más intranquilas con respecto a los asaltos a empleados, hurtos en las empresas y el secuestro de ejecutivos y sus familiares.

Los temores de empresas son impulsados por informes como el que Naciones Unidas dio a conocer el año pasado, el cual decía que Venezuela encabezaba al mundo en las muertes per cápita por arma de fuego. Asesinatos, secuestros y violencia de pandillas han ocupado en fechas recientes los titulares en muchos de los pesos pesados de la economía en la región.

En mayo, algunas pandillas comenzaron una ola de violencia en Sao Paolo, Brasil, en la cual casi 200 personas perdieron la vida. En abril, grupos de manifestantes atacaron las calles de Caracas tras los asesinatos de los tres hijos venezolano-canadienses y el chofer de un empresario.

Un prominente empresario caraqueño, quien solicitó mantener el anonimato por razones de seguridad, mudó a su familia a Miami y ahora viaja semanalmente a Venezuela tras el secuestro de su hija mayor, en 2000. En este mismo año, él fue asaltado y golpeado en la calle, su esposa fue atada por maleantes que robaron su tienda, y su cuñado fue asaltado cuatro veces, refirió.

La empresa venezolana de electricidad, Electricidad de Caracas, división de AES, que tiene base en Estados Unidos, perdió más o menos un millón de dólares a causa de equipo robado en 2005.

“Si no tuviéramos que preocuparnos por proteger excesivamente nuestras instalaciones de actos vandálicos y robo de energía, indudablemente estaríamos dedicando estos recursos a la expansión de nuestros sistemas”, dijo Carlos Díaz, uno de los directores de la empresa.

Control Risks dijo que una empresa que operaba plantas de ensamblaje de ropa en Centroamérica estaba gastando tantos recursos para combatir el aumento en la actividad de pandillas que estaba considerando mudarse al este de Asia, debido a que los márgenes de ganancia estaban disminuyendo.

Con todo, quizás lo más atemorizante para empresas en América Latina es el riesgo personal que enfrentan ejecutivos y sus familiares.

Control Risks informó que en Caracas, los empresarios están construyendo muros más elevados y vallas electrificadas en torno a sus casas, y cada vez compran más automóviles blindaos.

“Cada día te sientes más expuesto a los secuestros”, dijo Vivas, de Cotecnica. “Es la peor ansiedad que nosotros vivimos a diario, preocupados de si nuestros hijos volverán a casa”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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