Florencia Couto
El Diario de
Hoy
nacional@elsalvador.com
Aunque a nivel mundial el cáncer de mama se da generalmente en las mujeres después de la menopausia, esto no quiere decir que las jóvenes no presenten esta enfermedad.
De hecho, el Ministerio de Salud Pública registró 773 egresos de la red hospitalaria por cáncer de mama durante 2005 y 24 muertes en ese período. De esta cifra, un poco menos del 10 por ciento fueron casos de mujeres entre los 20 y 24 años, al que se agrega una fallecida.
La importancia de esto radica en que muchas mujeres piensan que el cáncer de mama no les afectará porque nadie en su familia ha padecido el mal. Esto, simplemente, no es verdad. Sólo hace falta ver las cifras del Insituto Salvadoreño del Seguro Social, donde el 80 por ciento de las pacientes con cáncer de mama no tienen antecedentes.
En el caso del Instituto del Cáncer y el hospital Rosales, las menores de 30 años ocupan un lugar muy pequeño, con menos del 2.5 por ciento. Le sigue el grupo entre los 30 y 39 años, con el 10 por ciento. El 25 por ciento lo acaparan las mujeres entre 40 y 49 años, según sus últimos datos (1997 al 2003). “El 2004 y 2005 no tienen el año cerrado”, detalla la Ing. Margarita de Tomasino, del registro de tumores, al referirse que las cifras son de casos nuevos por año y que por la complejidad de la enfermedad hay pacientes que son diagnosticados y regresan luego de varios años.
Prevención
Ante la incidencia que presentan las jóvenes, la Dra. Cecilia Martínez de Monroy, oncóloga de la Fundación Margatira de Magaña, confirma que “son casos prevenibles pero falta educación”.
Por ello, es necesario poner el énfasis en conocer los factores de riesgo para el cáncer de mama; los modelos para la evaluación cuantitativa del riesgo; y las estrategias para modificar el riesgo de cáncer de mama, incluyendo la mamografía de screening, la mastectomía profiláctica, y la prevención primaria.
Esta última es la más sencilla. Se trata del autoexamen de seno, que toda mujer debe realizar cada mes después de los 20 años. Y también el “control médico frecuente y cercano”, en palabras de la Dra. Maritza Carcache de Manzano, oncóloga del Seguro Social, quien reconoce que debe haber más control en quienes tienen historia previa de cáncer (endometrial u ovarios).
“En menores de 30 años se investiga para ver si hay antecedentes familiares”, explica la Dra. Martínez, quien dice que el mejor método de detección para este grupo es la ultrasonografía.
Esto es porque la mamografía se recomienda a partir de los 40 años. Pero el Dr. Víctor A. Guerra, del Instituto del Cáncer, cuenta que en caso de alto riesgo se puede hacer a la edad que sea.
Cambios en los senos
La mayoría no son cáncer (benignos). Hay que consultar en estos casos:
Eritema
- Una masa o engrosamiento en el seno, cerca de éste o en el área de la axila. Es un signo y no es normal.
- Aspecto
Los pliegues u hoyuelos en el seno (la piel parece como la piel de una naranja) es una señal que debe ser consultada. También hay que incluir los cambios en la forma como se ve o se siente la piel del seno, de la areola o del pezón (por ejemplo, caliente, hinchada, roja o escamosa).
- Ulceración
Cualquier cambio en el tamaño o forma del seno debe ser revisada por un profesional, quien es el encargado de hacer un diagnóstico.
- Pezón
Los siguientes aspectos hay que evaluar: la secreción del pezón o sensibilidad, o un pezón sumido (invertido) hacia dentro del seno. En este último caso, la inversión del pezón no es un problema si así es la anatomía de la mama. De no ser así, es necesaria la consulta.
La dieta pareciera jugar un rol muy importante
Al hablar de cáncer de mama, los factores de riesgo conocidos son muchos. Entre ellos se encuentra la edad, la historia familiar, la edad de la primera menstruación y menopausia, la edad al parir el primer hijo, la enfermedad benigna de la mama y la hiperplasia atípica.
Pero eso no es todo, han sido involucrados otros factores, donde se incluye el uso de anticonceptivos, la lactancia, los abortos y la dieta.
Sobre esta última, un estudio de la Universidad de Harvard publicado por el Journal of the National Cancer Institute dice que una dieta rica en determinado tipo de grasas aumentaría la incidencia del cáncer de mama en mujeres premenopáusicas Lo novedoso es que encontró evidencias de mayor riesgo e incidencia en mujeres antes de sus síntomas menopáusicos, es decir más jóvenes.
Del papel de la dieta hay más información en www.esperanzayvida.com, que indica que las mujeres que consumen una dieta rica en grasas tienen un chance relativamente mayor de padecer cáncer de mama en comparación a aquellas que se alimentan de forma más saludable.
Pero por otro lado, no hay que olvidar que tanto la obesidad como el alto consumo de alcohol de forma regular también han sido identificados como factores de riesgo.

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