Opinando
¿Son adecuadas las nuevas tarifas de Anda?

Dada la escasez, el proyecto anunciado de Anda de aumentar el número de conexiones con medidores es importante en sí, dado que posibilitaría cobrar según el consumo real que los hogares elijan

Publicada 23 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Takayoshi José Yamagiwa*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Hace poco la Administra-ción Nacional de Acue-ductos y Alcantarillados (Anda), comenzó a aplicar nuevas tarifas sobre el agua potable. Acá analizo si estas nuevas tarifas, modificadas por primera vez desde 1994, para las residencias son adecuadas para lograr los objetivos de dicha política.

Según el decreto que anuncia las nuevas tarifas, su objetivo es el de recuperar de los usuarios los costos por el servicio, incluyendo tanto la operación y el mantenimiento como la expansión de la red.

Revisando la estructura de las nuevas tarifas, es notable que no se implementó ningún cambio para el consumo de hasta 30 metros cúbicos (m3) por mes. Esto es crítico puesto que del Boletín Estadístico de Anda de 2004, se puede calcular que el consumo de un hogar promedio es de 24 m3. Lo anterior implica que la tarifa para la mayoría de los hogares en realidad no ha sufrido un cambio, por lo que los ingresos de Anda no subirán sensiblemente. En otras palabras, Anda no debería esperar que el cobro aumentado a hogares que consumen más de 30 m3, que es una minoría, solvente sus problemas financieros.

Pero, ¿realmente son tan bajas las tarifas de Anda que hay que elevarlas? Por si cabe alguna duda a esta pregunta, aún después de la ausencia de un ajuste de tarifa en 12 años, desarrollo algunos argumentos en pro de un aumento. Primero revisando las tarifas de las ciudades capitales a nivel regional centroamericano para un consumo de 24 m3, la tarifa salvadoreña que incluye el cargo fijo es de $0.26 por m3.

Esta tarifa se compara con la tarifa máxima regional de $0.47 para Costa Rica, y la mínima de $0.15 de Honduras, siendo el promedio regional $0.33, según cálculos basados en la página web del Sistema de Integración Eco-nómica Centroamericana (Sieca).

La baja tarifa de El Salvador puede considerarse erróneamente como favorecedora para el consumidor. Sin embargo, este resultado debe contrastarse con la calidad de servicio que se recibe, la cual no es aceptable por su incontinuidad (o sea, por los cortes de agua), la calidad del agua en sí (por no ser literalmente agua “potable”), y, más grave aún, por la falta de acceso para un gran segmento de la población. Una buena parte del problema de calidad se debe a las bajas tarifas.

Otro punto para argumentar a favor del incremento, o que por lo menos da fuerza a esta idea, es que el nivel actual de consumo promedio de los hogares es mucho mayor que el nivel mínimo requerido para satisfacer sus necesidades. De acuerdo con un estudio de Vivien Foster y Tito Yepes, del Banco Mundial, el consumo mensual mínimo necesario para un hogar de cinco personas varia entre 8 y 16 metros cúbicos, según la Organización Mundial de la Salud y otras fuentes. El límite mínimo permite que los miembros de familia satisfagan sus necesidades básicas de higiene, mientras que el límite máximo es lo que típicamente se observa como un nivel de consumo modesto en escenarios urbanos.

Aún si tomamos el límite máximo, el consumo promedio de El Salvador de 24 m3 lo supera por 50%. Si consideramos la falta de acceso al agua que existe en el país, esto sugiere que es posible y necesario aumentar la tarifa y reducir la demanda, sin perjudicar el acceso a un consumo mínimo necesario, con el fin de mejorar su calidad y extender la cobertura a la población que aún no lo tiene.

Dada la escasez, el proyecto anunciado de Anda de aumentar el número de conexiones con medidores es importante en sí, dado que posibilitaría cobrar según el consumo real que los hogares elijan. Sin embargo, será necesario también establecer tarifas que permitan la recuperación total de los costos, lo que no se estaría logrando con las nuevas tarifas.

Muy probablemente aun los salvadoreños que tienen servicio en la actualidad, no protestarían en pagar una tarifa mayor si los servicios de Anda mejoraran, tal como debería de ser, a un nivel en el que no se necesitaría adquirir ni agua de garrafón ni sistemas de cisterna, lo que implicaría grandes ahorros.

*Economista y consultor. www.tyamagiwa.com, comentarios@tyamagiwa.com