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La
nota del día
Suben los muertos para influir en la elección
La estrategia aquí, como allá en Iraq, es relativamente simple: causar el mayor número de muertos posible y sabotear todos los esfuerzos para reconstruir los países
Publicada 23 de octubre de 2006, El Diario de
Hoy
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| El
diario de hoy
editorial@ elsalvador.com
La violencia se ha recrudecido y los muertos aumentan en Bagdad para influir en las venideras elecciones congresionales de Estados Unidos, señala el general William B. Caldwell IV, portavoz del ejército estadounidense en Iraq. Eso también lo señaló hace poco el presidente Bush: matan a inocentes con propósitos políticos y lo que se busca hoy con las carnicerías es derrotar a los republicanos.
Igual sucedió durante la ofensiva Tet en la guerra de Vietnam, lanzada poco antes de una elección en Estados Unidos: los comunistas montaron una carnicería para influir en las elecciones. Y lo mismo ocurrió en El Salvador durante la agresión comunista en la década de la locura: pocas semanas antes de que se discutiera en el Congreso la ayuda para nuestro país, aparecían muertos con rótulos de la “mano blanca” o los “escuadrones de derecha” en un intento de parar la asistencia. Hubo un caso, el de un cura Burgeois, que desapareció en vísperas de una votación congresional; dos días después un cadáver con los ropajes del cura fue encontrado en las cercanías del hotel donde se hospedaban los corresponsales extranjeros, cuerpo debidamente rotulado con un “castigo por comunista”.
Días después el cura reapareció, pero eso ya no fue noticia en Estados Unidos. La guerrilla asesinó a alguien para montar la patraña.
Parecida cosa sucedía entonces con “testigos” del asesinato del arzobispo Romero; invariablemente aparecían antes de discutirse en el Congreso la ayuda para El Salvador. A la postre los testigos no aportaban nada y así como brotaron de la nada, desaparecieron.
Emporcar, aterrorizar, acusar
Da la gran casualidad que en estos momentos hay un grave incremento en la violencia, con descuartizados, secuestros de jóvenes, asaltos en viviendas, etcétera, lo que ha conmovido a toda la gente. Y también da la gran casualidad de que en las últimas dos semanas se ha lanzado una campaña de los comunistas acusando al gobierno de “incapaz” en detener la ola delincuencial. Los que montaron la manifestación y luego la matanza de dos policías para el J5, ahora se rasgan las vestiduras sobre “la violencia”. Y no sólo se rasgan las vestiduras, sino que han presentado un muy gracioso plan para acabar con ella, siempre y cuando el país los lleve al poder. Lástima que el gobierno no prestó atención cuando varias personas advirtieron hace meses del montaje.
La estrategia aquí, como allá en Iraq, es relativamente simple: causar el mayor número de muertos posible y sabotear todos los esfuerzos para reconstruir los países y luego acusar (a los estadounidenses o al gobierno salvadoreño) de incapaces. En el caso salvadoreño, a la permanente campaña de “cada vez estamos peor”, la campaña que lanzó Carlos Marx hace más de siglo y medio en Europa, se suma la negativa para la suscripción de préstamos, las huelgas, los atascos callejeros, el desorden de la ciudad con la basura, la permanente acusación en los programas matutinos manipulados por los rojos. Aunque no han llegado al extremo de acusar al Ejecutivo por la basura, ya los camioneros de la Alcaldía intentaron botarla frente a la Residencia Presidencial.
Todo se encamina a revolver la ciudad, emporcarla y caotizar lo más posible la actividad diaria de la gente. Durante los ochenta el saqueo se perpetró con los “impuestos de guerra”, ahora son las extorsiones.

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