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| Talento. El ex jugador del Santos deja en
el camino al italiano Gianluca Zambrotta. |
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El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
“Robinho ha cambiado”, dijo durante la semana Fabio Capello,
su técnico en el Real Madrid.
En el día del clásico ante el Barcelona, el liviano jugador
brasileño terminó por convencer a su técnico y se
ganó a la afición del equipo blanco.
Fue un jugador decisivo en la victoria madridista por 2-0 ante la “ausencia”
en el otro bando de Ronaldinho, lejos de su mejor forma. Las acciones
de mayor peligro blanco pasaron por sus botas, al ser, junto con Guti,
el único jugador con criterio con el balón.
Robinho demostró velocidad, regate e inteligencia. Pegado a la
banda izquierda volvió loco al campeón del mundo Gianluca
Zambrotta. En la primera parte dio salida a su equipo, atenazado atrás
ante el dominio del Barcelona. En el segundo participó en el gol
definitivo al dar el pase a Rudd van Nistelrooy.
El brasileño llegó a Madrid al principio de la pasada temporada
por una suma millonaria, tras una negociación eterna y con unas
expectativas sin igual tras sus actuaciones en Brasil. Despuntó
en su debut en Cádiz, pero no brilló más.
Lastrado por el mal rendimiento de su equipo, que deambula desde hace
tres temporadas sin ganar un título, su lógica adaptación
al fútbol europeo se hizo más difícil.
A partir de entonces, fue una suerte de sombra sospechosa, tan apagado
como todo el equipo. ¿De qué jugaba Robinho? ¿De
delantero, de extremo, de enganche? Esas eran las dudas de los aficionados
y los técnicos madridistas.
El brasileño comenzó la presente temporada con nuevos bríos
tras un Mundial de Alemania decepcionante para su país. La llegada
de Capello, tan proclive al fútbol físico, parecía
una sentencia de muerte para el menudo talento. Y lo esperado, se confirmó.
El italiano relegó al anonimato al brasileño, hasta que
la lesión de José Antonio Reyes y la baja forma de David
Beckham le dieron la titularidad en el triunfo en Bucarest ante el Steaua.
Capello buscaba soluciones tras un mal partido con derrota en Getafe.
Y Robinho se la dio. Brilló en Liga de Campeones y se ganó
el puesto ante el Barcelona.
Volvió a cumplir y con creces con su movilidad y su regate. Robinho
absorbió las enseñanzas con gran velocidad, con la misma
con la que desborda a sus rivales, con la misma con laque se ha ganado
el puesto de titular en el Real Madrid. Ayer, ni Capello ni la afición
sospechan ya de él. Aún no se sabe cuál es su mejor
puesto en la cancha, pero ya juega y bien en Europa. Ayer se esperaba
a Ronaldinho, pero llegó Robinho. <DPA>

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