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Del Cusca a la TV

Después de apoyar a la Sub-17, miles de aficionados se las ingeniaron para observar el clásico español.


Publicada 22 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Emoción blanca. Un aficionado del Real Madrid disfruta del clásico en el bar “Caminito Real”, ubicado en la calle Amatepec.

Rose Mary Castellón
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Una vez más quedó claro que cuando de fútbol se trata no hay ningún obstáculo que impida disfrutar del “deporte rey”.

Ayer, bajo un cielo denso de nubes y un lluvia que parecía no acabar, miles de salvadoreños decidieron abandonar unas horas de sueño para asistir al Estadio Cuscatlán y apoyar a la Sub-17 en su juego ante Costa Rica. A pesar del mal estado del tiempo y del tedioso tráfico en los alrededores del Coloso, después del primer gol del tico Jorge Castro al minuto 20, los aficionados aún continuaban ingresando al estadio.

Afuera, los revendedores apresurados ofrecían los boletos, ya casi desechos por la lluvia, “¡a lo mismo, a lo mismo!”. Como es común, entre el olor a carne asada, hot dogs, churros, mango y quién sabe cuántas cosas más, los comerciantes mostraban las banderas, sombreros y pulseras para que cada aficionado “no sea tacaño y apoye a la Selecta”, tal y como pregonaba un vendedor.

Pero ayer, no sólo los muchachos de la Sub-17 fueron protagonistas. Puesto que la Selección cuscatleca ya estaba clasificada, a la espera únicamente de poder regalarle el título de campeón a esa afición que no dejó de confiar en ella, los salvadoreños, sin embargo, tenían su agenda apretada. Y la competencia no era fácil. Los aficionados sabían que tan pronto terminara el partido entre El Salvador y Costa Rica, tenían otra cita: Real Madrid-Barcelona.

Minutos después del segundo gol de Castro, al ‘56, las gradas del ‘cusca’ poco a poco comenzaban a lucir desoladas. Si bien los ticos se llevaron el campeonato, los salvadoreños se fueron contentos con la clasificación.

Pero para los aficionados salvadoreños faltaba la otra mitad del programa. Esa que abarrotó los bares y restaurantes de la ciudad para vivir desde la tele el gran clásico español: Madrid-Barcelona se vivió a pleno otra vez en San Salvador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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