 |
| Plaza Morazán. Las áreas
que la comuna tenía restringida para las ventas ambulantes,
como las plazas y parques, se las están tomando paulatinamente.
Foto: EDH |
Enrique Carranza
El
Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Es inevitable que el centro de San Salvador se convierta en un mercado
gigante, al acercarse las festividades navideñas y de fin de año.
De por sí, el llamado Centro Histórico está saturado
de ventas que según cálculos de los mismos vendedores hay
unos 26 mil.
No hay calle, ni acera, que no esté ocupada por los desvencijados
y maltrechos puestos.
Incluso las paradas de buses han sido invadidas por ventas de pupusas
y de otros negocios. Los usuarios de éstas no tienen espacio para
protegerse de la lluvia.
El que ose reclamar a las vendedores se expone a ser agredido verbalmente
y hasta vapuleado.
 |
| Desorden. El comercio informal se
disputa los tramos de las arterias hasta con los taxistas Foto:
EDH |
Un grupo de vendedores hizo contacto con la alcaldía de San Salvador
en busca de que la Plaza Gerardo Barrios , o la Plaza Cívica, sea
ocupada durante la temporada navideña. A esto se agrega que el
Parque Centenario y la Plaza Libertad tradicionalmente son usados para
instalar ventas de productos pirotécnicos.
La Calle Rubén Darío se torna más angosta con las
ventas ropa de temporada y de las llamadas “cachadas”.
El caminar en las calles de San Salvador se vuelve cada día más
complicado, algunas veces hasta peligroso, debido al crecimiento desmedido
del comercio informal.
Como muestra estos son algunos lugares específicos en donde las
ventas ocupan grandes espacios.
En las cercanías del Teatro Nacional se concentran puestos de artículos
varios y algunas de éstas ventas hace unos días no estaban
ahí.
 |
| Juan Pablo II. Esta gasolinera en
la Juan Pablo II ha sido tapada por las ventas ambulantes. Foto:
EDH |
Ese lugar fue cerrado después de los terremotos de 2001 y la empresa
que trabaja en la reparación instaló láminas para
asegurar el perímetro.
La acera terminó dentro del espacio de seguridad y para colmo,
decenas de vendedores se han tomado el poco espacio libre.
En los alrededores del Parque Infantil, sobre la Alameda Juan Pablo II,
es otro de los sitios donde los comerciantes han instalado sus puestos
sin que nadie les diga nada.
Allí muchas veces los peatones se deben arriesgar a caminar sobre
la calle, en medio de las rutas de autobuses que viajan hacia el poniente
de San Salvador. Las ventas ocupan la mayor parte del arriate.
Así, el listado de sitios donde los comerciantes se han tomado
espacios son casi interminables.
Mientras, las organizaciones de vendedores y la municipalidad no ven la
solución para organizar el gran mercado que se gesta en plena calles
y avenidas de la capital.
“San Salvador de hecho es un gran mercado informal. Eso es desde
hace un buen rato”, dijo Rolando Mata, gerente de la comuna.
Según él, eso tiene sus orígenes en la situación
económica del país. Mata señaló como responsable
al Gobierno por fomentar políticas para personas emprendedoras,
ya que a criterio de él “eso es sinónimo de vendedores
informales y sino es para que se vayan del país”.
En diciembre de 2004, había más de 13 mil 400 vendedores
en las aceras y calles del centro, según el Distrito Centro Histórico.
La cifra se ha incrementado.
“La capital es el centro de todos los servicios y es aquí
donde se aglomera la población. Es centro de tránsito diario
y por eso las ventas se concentran cada día más”,
indicó Mata.
Según dijo la alcaldía capitalina no es la única
entidad responsable.
“Las calles no las administra la alcaldía, es Transporte
y Seguridad Pública”, enfatizó. Sin embargo, dice
que mantienen conversaciones con gremiales de vendedores porque la intención
es ordenar el centro de la ciudad capital.
La ubicación de las ventas en la vía pública parece
ser más complicado de lo que parece.
Sólo en la 5a. Avenida Norte, entre el Parque Infantil y la 1a.
Calle Poniente, se concentran 218 puestos.
Guadalupe Gómez, comerciante de la 5a. Avenida Norte, sostiene
que ha pasado los últimos cuatro años vendiendo sus productos
en dicha arteria, y que la alcaldía legalizó la zona para
los negocios ambulantes.
Clementina de Hernández, vendedora de la Calle Rubén Darío,
relató que la mora que tiene con la comuna por un puesto en el
Mercado Central la obligó a vender en las calles.
Sin freno
Mientras tanto, en diferentes arterias del centro, los vendedores no dejan
de construir puestos con hierro y lámina. Esos ya no son ambulantes
sino estacionarios.
Las ventas de discos ocupan gran parte de la Calle Arce y llegan hasta
las oficinas del Ministerio de Salud.
Allí, también existen ventas de comida rápida. La
Calle Rubén Darío está en condiciones similares.
El control del sector ambulante también es problema para la alcaldía.
Por su naturaleza es difícil censarlo, según reconocen sus
autoridades.
La basura generada en los puntos de mayor concentración es la otra
preocupación municipal.
En la Plaza Prudencia Ayala, de la 4a. Calle Oriente y 2a. Avenida Sur,
las vendedoras tiran la basura a la calle e impiden el paso de vehículos.
“Hasta el momento sabemos que existen proyectos, pero no hemos tenido
ninguna reunión para abordar el tema”, explicó Pedro
Julio Hernández, de la Coordinadora Nacional deVendedores (CNV).
Mientras las autoridades no hagan nada en el tema, las ventas siguen proliferando.
La capital con 26 mil vendedores en calles y aceras
 |
La Coordinadora Nacional de Vendedores (CNV) informó que hay unos
26 mil vendedores que se han adueñado de puestos en calles y aceras
en el centro de la capital.
Pedro Julio Hernández, de la CNV, informó que las cifras
de comerciantes durante la temporada navideña y fin de año
se aproxima a los 29 mil.
“A diario hay personas despedidas de fábricas y otros lugares.
Ellas son las futuras comerciantes informales”, expresó.
Agregó que las dificultades económicas afectan a todo el
país y que las personas optan por poner un negocio informal en
donde sea.
“Sí el ordenamiento es en el mismo lugar donde están
ubicados los vendedores no tiene sentido, se deben ver las alternativas”,
dijo.
Dejó fuera de la discusión utilizar medidas como los desalojos
para ordenar la capital.
Sostuvo que ambas partes deben negociar y hablar de opciones hasta llegar
a tomar acuerdos.
“Nosotros nunca nos hemos opuesto al ordenamiento de San Salvador,
lo que siempre ocurre es que no hay otros lugares que sirvan de alternativas”,
concluyó.
Las autoridades edilicias sostienen que hay cientos de vendedores, que
a pesar de que tienen puestos en los mercados, se salen de estos para
la calle. Otros comerciantes vienen del interior del país a ofrecer
sus productos.
Rolando Mata, gerente de la alcaldía capitalina, sostuvo que la
construcción del Pabellón 10 del MercadoCentral está
enfocada a solventar las ventas ambulantes en la zona del centro de abasto.
La construcción del nuevo pabellón ha generado mayores problemas
de ventas ambulantes.
Los alrededores del Mercado Central están intransitables, tanto
para los automovilistas como para los peatones.
La edificación del nuevo edificio ha llevado a confrontaciones
entre los vendedores estacionarios y los ambulantes.
Algunos comerciantes afirman que con el nuevo pabellón quedarán
afuera del mercado.
Las confrontaciones han dejado varios heridos y destrucción de
puestos estacionarios y pérdidas de productos.
Los miembros del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM)han sido atacados
con piedras, palos y verduras por los quejosos.
Incluso, los comerciantes demandaron ante la Fiscalía a la alcaldía
de San Salvador por las supuestas agresiones que fueron objeto en las
reyertas en horas de la madrugada.

|