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| En 2005. El canal recaudó en conceptos de peajes y otros serviciols $1,209.1 millones.. |
El Diario de Hoy
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Siete años después de recibir el canal de parte de los Estados Unidos, los panameños deciden hoy si aprueban una propuesta multimillonaria para ensanchar la casi centenaria vía.
La consulta sobre el proyecto del tercer juego de esclusas tendrá lugar cuando los panameños están más pendientes de una crisis de salud derivada por la contaminación de un jarabe, que ha matado a 28 personas y tiene en estado crítico a 74.
El canal, abierto el 14 de agosto de 1914, pasó a plena administración panameña el 31 de diciembre de 1999, fecha en que también se puso fin a la larga presencia militar estadounidense.
La consulta es si los ciudadanos aceptan o no la propuesta de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) de ampliar el canal con la construcción de un tercer juego de esclusas, que duplicarán la capacidad de la vía, con una inversión calculada en $5,250 millones.
Los últimos sondeos publicados en el plazo especificado arrojaron una ventaja promedio del 75% a favor de la aprobación de la propuesta de la ACP.
Para los promotores de la iniciativa, el canal de 92 años sencillamente se está quedando chico y tiene que ampliarse para atender a una industria naviera que le apunta a los cargueros gigantescos. Pero los detractores argumentan que el proyecto podría endeudar al país, afectar el medio ambiente y beneficiar sólo al poder económico.
El plan cuenta con el apoyo de la comunidad marítima internacional y de los sectores económicos, que lo ven como una necesidad para el canal y como la oportunidad dorada para impulsar la economía.
Las autoridades argumentan que el canal, que mueve entre el 4% y 5% del comercio marítimo mundial, podría llegar a su punto de saturación entre 2009-2012.
Por la vía cruzan unos 14,600 barcos al año y un volumen de carga de casi 300 millones de toneladas, que generan ingresos por concepto de peajes y otros servicios por alrededor de $1,200 millones.
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Con la ampliación se permitiría el paso de buques más grandes, los llamados pospanamax, se duplicaría la carga y los ingresos llegarían a $6,000 millones para 2025, según pronósticos oficiales.
De acuerdo con la propuesta, la ampliación sería pagada mediante el incremento de los peajes a razón de 3.5% como promedio anual en los próximos 25 años.
Las autoridades pedirán préstamos por unos $2,300 millones para los años intensos de la construcción de las esclusas, que estarían listas para operar entre 2014 y 2015.
El presidente Martín Torrijos impulsó el proyecto y, al igual que la campaña por el “Sí’’ en los medios, trató de convencer a la población votante que la vía está beneficiando al país y que con la ampliación sus aportes se multiplicarán.
Torrijos llega al referendo con su popularidad por lo alto según las encuestas. Pero esos mismos sondeos destacan la alta percepción que hay entre la población sobre corrupción e inseguridad en el país.
Pero en este momento, esos problemas han sido opacados por los reportes diarios sobre el jarabe contaminado. “El gobierno habla de tanta plata para el canal, pero el pueblo se está muriendo’’, se quejó Daniel Rodríguez, quien tiene a su padre hospitalizado por ingerir el jarabe. <agencias>
Nicaragua sueña con su canal
Desempolvando un sueño que se remonta más de cinco siglos, Nicaragua quiere construir una alternativa de $18,000 millones.
Las autoridades están elaborando la legislación, realizando estudios de factibilidad y gestionando ayuda internacional. Insisten en que no es rivalidad con el Canal de Panamá, y argumentan que hay tráfico suficiente para sostener dos vías marítimas, y la suya sería capaz de manejar navíos de mayor tonelaje.
Mediría 277 km. Desde el Caribe, correría a lo largo del río San Juan, el cual forma la frontera sur de Nicaragua con Costa Rica y tiene salida al Lago Nicaragua. Desde el lado oeste del lago, cerca de 19 km de canal serían construidos a través del Istmo de Rivas para alcanzar el Pacífico. También se han propuesto otras rutas ribereñas hacia el Lago Nicaragua, así como la posibilidad de una vía ferroviaria de costa a costa.
A México y a Guatemala también les gustaría construir corredores interoceánicos, pero Nicaragua ha perseguido la idea de manera más activa.
Su presidente saliente, Enrique Bolaños, dice que un canal podría construirse en 12 años y abriría el camino para los buques tanque gigantes de Asia que no alcanzan a pasar a través del Canal de Panamá de 80 km. La opción de Nicaragua podría ahorrar un día a los embarques entre California y Nueva York, mientras que los cisternas chinos podrían ahorrar hasta 36 días y dos millones de dólares en sus viajes redondos a la costa este de EE.UU.
El canal podría recibir buques tanque y navíos de 248,040 toneladas, más del doble de lo que el Canal de Panamá podrá captar incluso después de expandirse.
Dicen que la enorme proeza de ingeniería dependerá del financiamiento público y de la inversión internacional, incluyendo bancos en China y Japón, países que se beneficiarían de una ruta más rápida y barata hacia Occidente.

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