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¡Ahora!

El señor Embajador solicita acuerdos y pactos políticos, más recursos humanos y tecnológicos, más denuncias, más transparencia, más cárceles y eso está bien, porque faltan urgentemente medidas correctivas.

Publicada 22 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Pedro Roque*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Impresionante el llamamiento del Embajador de Estados Unidos al Gobierno, los diputados, las autoridades elegidas por la Asamblea, las designadas por el Ejecutivo, las eclesiásticas, la Procuraduría de los Derechos Humanos, los dirigentes de ONG y los empresarios, para que hagan ¡ahora! lo que corresponde para enderezar el rumbo del país.

No sé si esto sucedió alguna vez en otro país, pero la situación es ya tan complicada y confusa, que el mismo Embajador de Estados Unidos, solidarizándose con la sociedad y según se ve en la foto de EDH, muy preocupado, decide hacer este reclamo de máxima seriedad y urgencia. ¡Ahora! significa, hoy mismo. No el futuro a corto o medio plazo, quiere decir, ¡YA!...

¿Y qué espera él y la sociedad salvadoreña? Sencillamente, más efectividad en el combate contra la escalada delincuencial.

Los compatriotas que vienen a congresos, los extranjeros que residen y trabajan aquí, los empresarios y a gritos la sociedad salvadoreña por medio de las encuestas, donde la delincuencia ya ocupa el primer lugar en las cosas que la angustian, también lo están pidiendo.

Pero, ¿por qué empeora esta situación? ¿Es que las autoridades no hacen lo que tienen que hacer? Yo pienso que lo que sucede es que el combate a la delincuencia no es sencillo, ni fácil, sino por el contrario, complejo, difícil y complicado, y aquí está sucediendo, lo mismo que otros países, incluyendo Estados Unidos:

La delincuencia crece exponencialmente, sigue siendo muy rentable, está cada día mejor organizada, disponen de más recursos que el Estado y las autoridades están desbordas. Es decir, parece que la relación de fuerzas, entre la delincuencia y los gobiernos para combatirla, actualmente, es desigual.

Viendo en la Internet las páginas de “interamerica.com” o sencillamente “delincuencia organizada”, “crimen organizado” o “maras”, descubrirá la dimensión e importancia que tiene hoy la delincuencia organizada, que ya mueve más dinero que muchas de las grandes empresas multinacionales y sobrepasa el presupuesto nacional de países como el nuestro.

Como un dato más para aclarar la realidad delincuencial en España, permítanme decirles, que la policía, según un reconocido periódico del 2 de octubre, tiene detectados y fichados a 480 grupos de diferentes países, que cumplen con los requisitos de jerarquía, disciplina interna, recursos propios, continuidad y valor para cometer muchos delitos característicos de la criminalidad organizada.

El señor Embajador solicita acuerdos y pactos políticos, más recursos humanos y tecnológicos, más denuncias, más transparencia, más cárceles y eso está bien, porque faltan urgentemente medidas correctivas.

Pero yo quiero bien intencionadamente, también entender que el ¡ahora! del Embajador, además significa, poner urgentemente más programas preventivos y más eficientes para asegurar que los jóvenes no se vayan a la delincuencia.

Y ojala que el ¡ahora! también llegue a Estados Unidos y por lo menos hasta resolver lo complicado de la situación aquí, paren las deportaciones de salvadoreños que han delinquido ahí, pues con cada deportación se complica aquí más la situación.

No olvidemos de dónde viene y cómo llegamos a donde estamos. Todo empieza aquí hace unos 30 años, que con el crecimiento de la población y la falta de trabajo se inicia la emigración legal e ilegal a Estados Unidos; el trabajo duro del padre y de la madre en su afán de ganar y consecuentemente la desatención a los hijos, que cuando crecen con falta de adhesión familiar, deciden entrar a las pandillas, donde según los sociólogos, encuentran respaldo, la pertenencia que buscan y las aventuras que ofrece pertenecer a grupos famosos y violentos.

Si a esto se suma el aprendizaje con lujo de detalles sobre cómo matar que nos ofrece Hollywood, resulta que lo que tenemos, no viene de Marte, ni de Venus, sino de aquí y de Estados Unidos y que somos nosotros mismos quienes lo hemos creado. Así es, así hay que asumirlo y así también buscar las soluciones.

“El señor Embajador ha sido duro, pero sincero”, decía EDH el siguiente día del discurso y la verdad es que aunque a nadie le gusta que otros le digan sus debilidades, él conoce bien las del país y lo loable es, que al margen de lo diplomático, expresó claramente y en público lo que siente que tiene que decir.

Concluyendo, hoy tienen las autoridades más respaldo y ojala que más apoyo para la coordinación nacional e internacional de lo que haya que hacer para combatir la delincuencia, ahora, y ojalá, también ahora poner eficientes programas preventivos, pues la delincuencia del mañana, depende mucho de lo que hagamos hoy. ¿Está de acuerdo?

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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