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La seguridad tiene su precio

Gasto. Vigilante, portero, alarmas,... las escuelas como la Gustavo Vides, en Lourdes Colón, aprietan su exiguo presupuesto para garantizar una cierta tranquilidad


Publicada 21 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

Seguras. Un grupo de escolares del centro educativo Gustavo Vides Valdés se entretiene durante el recreo. La escuela atiende a niños desde primero a noveno grado. Foto EDH
Yamileth Cáceres/A. Silva
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Desde que empezaron a circular los rumores de extorsiones en varias escuelas hace ya algunos meses, el ambiente en el Centro Escolar Gustavo Vides Valdés, en Colón, La Libertad, no es el mismo.

Lo cierto es que a ese municipio, enclavado en una de las aristas de lo que la PNC denomina “el triángulo de la violencia” y que abarca parte de San Salvador y La Libertad, esa
publicidad no le es extraña. Y al centro escolar, tampoco.

“En el entorno de la escuela ha habido varios problemas, en las cuatro esquinas de la institución se han dado asesinatos”, comenta Roberto Marín, director de la institución.

Acostumbrada a este clima, el riesgo de ser un centro más en la lista de las escuelas extorsionadas es latente, en parte, por su ubicación geográfica.

Ahí saben que los pandilleros han llegado a varios centros públicos, identificados como empleados del Ministerio de Educación, para solicitar la planilla de los empleados y el presupuesto de la entidad, y, en base a eso, “poner la renta”.

Desde ese día en que recibieron el llamado de alerta, memorándum del Ministerio de Educación incluido, la puerta se abre con discreción. Cuando nadie llama, el portón permanece cerrado con candado.

Un portero en la entrada autoriza el ingreso al interior de la escuela. Foto EDH

Cuando alguien toca, un joven recibe al visitante y le pregunta a quién busca y la institución que representa. Con la repuesta, el portero se dirige hacia la dirección para que alguien autorice el ingreso.

Como norma, toda persona que entra al centro debe dejar un documento de identificación.

“Hemos tomado medidas en el portón porque se han dado rumores que van a venir a cobrarnos la renta”, comentó Marín.

Por la noche, el centro cuenta con un vigilante privado. “Es por el mismo ambiente”, acota el funcionario. El presupuesto de la escuela es escaso, pero también incluye la compra de una alarma para proteger el centro de computo.

En los alrededores de la institución, los negocios y las escuelas cuentan con sistemas similares.

Ese temor del día se acrecienta en la noche, en las clases nocturnas. Desde hace tres meses, los jóvenes empiezan las clases más temprano para salir a las 8:00 p.m., una hora antes de lo previsto.

“Cuando hay rumores de problemas despachamos temprano a los alumnos” agregó el director.

Esa flexibilidad de horario también se complementa con el esfuerzo de la PNC; al menos un agente ronda el centro escolar como parte de los patrullajes que realizan en la zona.

En la escuela no les sobra de nada y algunos pupitres están viejos, a las paredes les falta una mano de pintura, pero la seguridad es la prioridad. Cada mes, el Centro Escolar Gustavo Vides Valdés costea los 154 dólares para el pago del vigilante. A esto se le agrega el del portero y el mantenimiento del sistema de alarma.

Las empresas distribuidoras deben pagar para entrar a las colonias. Foto EDH

En la escuela vecina Cinco Cedros, la historia se repite. Desde el rumor de un estudiante que fue privado de libertad varias horas, la directora tiene una lista con el nombre y el número de teléfono de los responsables de cada alumno. Es a ellos a quienes entregan a los estudiantes cuando terminan las clases.

Por la noche pagan un vigilante. “Sólo en horas nocturnas porque los recursos con los que contamos son pocos, no podríamos cubrir una seguridad más grande”.

El impacto en el presupuesto escolar está presente, pese a que, por seguridad, los centros omiten dar cifras.

Las que existen, como el estudio realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ponen de relieve esa realidad.

En 2003, esta lacra social le costó a El Salvador un estimado de $1,717 millones, algo así como el 11.5% del Producto Interno Bruto.

El informe ¿Cuánto cuesta la violencia a El Salvador? Determina que la inseguridad afecta la calidad de educación y los índices de escolarización. En un país violento, los alumnos presentan temor de asistir a clase por el riesgo de ser una víctima de la delincuencia.

Las zonas afectadas por las extorsiones

La Asociación Salvadoreña de Transportistas de Carga (ASETCA) asegura que existen colonias en las que es “difícil entrar” por la renta que exigen extorsionistas
- En San Jacinto indican la Colonia Santa Marta, en la que incluso aseguran que existe un “toque de queda”.
- También Ciudad Futura, en la localidad de Mariona.
- La Campanera, en el municipio de Soyapango.
- Plan del Pino, en Ciudad Delgado.
- Y cerca de la línea del tren en la Comunidad La Chacra y Quiñónez, en San Salvador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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