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| Museo. Willie colecciona radios desde hace
30 años. Posee más de 40 ejemplares. También
tiene modelos antiguos de cámaras de vídeo. Foto:
EDH |
- Willie Maldonado nació en guatemala en 1943. su carrera
profesional lo trajo a el salvador en 1966, cuando se unió
al equipo fundador de Radio Femenina
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- En 1976, Produce y anima “Fin de Semana”. tres
años más tarde, Inicia su programa radial “Grandes
Viejas pero Buenas”. ambos espacios todavía se transmiten
en la actualidad
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Karina García
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Ora al iniciar el día. Hace ejercicio. Si algo se arruina en casa,
él lo repara. Es incansable.
Trabaja hasta en su tiempo libre. Se ha desempeñado como presentador
de televisión, locutor de radio y productor. A continuación,
Willie Maldonado habla de su carrera profesional, de su niñez,
de sus desaciertos y de sus facetas como padre, esposo y abuelo.
Usted es polifacético, de todo lo que hace, ¿qué
es lo que más le gusta?
Producir discos. Porque ahí la imaginación vuela. No hay
límite. Uno puede moldear al artista en una forma que él
jamás pensó. Puede lograr arreglos musicales que uno mismo
no pensó. Es un mundo apasionante.
¿De sus producciones, cuál es su favorita?
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| Por trayectoria. Obtuvo un premio especial
en Nuestras Estrellas. Foto: EDH |
Súper Ensalada Dos con Vía Láctea. Es el disco en
el que mayor tiempo invertimos. Considero que es la mayor colección
de valores nacionales de la historia. Treinta y dos solistas, todos famosos
en su momento. Muchos de ellos todavía vigentes, algunos, tristemente,
ya fallecidos. El grupo Vía Láctea de ese momento era, sin
duda alguna, el mejor grupo que ha existido en el país, con músicos
completos en todas las áreas. Ahí puedes escuchar marchas,
interpretadas con instrumentos reales, baladas, una sección tropical,
una de rock. Todo deliciosamente interpretado.
¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
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| Animador. Ha sido conductor de la Teletón
en varias ocasiones. Foto: EDH |
Siempre trabajo. La inactividad no va mucho conmigo. Ahora, si algo se
arruina en la casa, lo arreglo. Lo he heredado de mi padre. Hacía
de todo. Era eléctrico, fontanero, así que cuando está
goteando un chorro, llevo mi attaché de herramientas. Si hay que
cambiar una lámpara, también lo hago yo.
Hubo una etapa en la que se puso muy delicado de salud, cuando
dejó Fin de Semana en el 78, ¿fue por mucho estrés
laboral?
En realidad, no. Siempre he trabajado bastante. Lo que pasa es que tenía
una vida privada desordenada. Como bien dice la Biblia: ‘La paga
del pecado es muerte’, así que uno tiene que pagar el precio
de su vida incorrecta. Entre ese desorden más el trabajo, el cuerpo
cobró el precio. Ahora trabajo tanto como antes. A veces más
y no pasa nada, porque mi vida personal y familiar está equilibrada,
porque mi relación con Dios está definida.
¿Qué lugar ocupa Dios en su vida?
Uno.
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| Colección. Le fascinan los relojes.
En su oficina tiene cerca de ocho. Entre ellos uno que era de su
madre. Foto: EDH |
¿Ha profesado el cristianismo desde pequeño?
No. Acepté a Jesucristo el 31 de julio de 1978. Ya tenía
algunos años encima. Si yo hubiera tenido esa relación con
Dios desde antes, no me hubiera metido en problemas.
¿Cómo fue que dio cabida a Dios en su vida?
Cuando yo renuncié al programa, bajo ese estrés, me sentía
muy mal de salud. Era una migraña profunda que no cesaba. Bajo
ese estado, fue que el ex alcalde de San Salvador, mi querido amigo y
compañero de deportes en esos años, Mario Valiente, me mandó
donde su padre el doctor Carlos Valiente. Y él a la luz de la Biblia,
en su oficina, me hizo ver quién era yo en realidad para Dios.
Qué pensaba Dios de mis obras. Cuando me enfrentó a todo
eso y a la posibilidad que existe de una mejor vida y un futuro eterno,
dije: ‘Ni hablar, si este es el mejor negocio que puede hacer un
hombre’.
¿Es un hombre familiar?
Depende. Soy muy familiar en cuanto al afecto, en cuanto a lo que es darme
con los míos, el abrazar, el besar; pero bajo la otra óptica
del hombre familiar que está siempre con ellos y que vamos aquí,
vamos allá, pues no. Sobre todo cuando tengo tantos años
de no estar los sábados en mi casa. Como dijo mi hijo David en
el aniversario de los mil programas: ‘No ha habido Willie para David,
pero sí ha habido Willie para los salvadoreños’.
¿Cómo es Willie como papá?
Drástico y querendón. De pequeños, les exigía
que fueran ordenados, pero les decía ‘te amo’ y los
abrazaba todos los días. Ahora que están grandes, lo mismo
nos abrazamos. Es una satisfacción.
¿Era de los papás que les exigía a sus hijos
que llevaran buenas notas?
En cuestión de estudios, nunca fui tan drástico, porque
yo tampoco fui un triple ‘A’ en el colegio. Para mí,
ha sido más cuestión de hacerles ver que si no se preparan,
la vida es más difícil.
¿Cómo es como abuelo? ¿Es más consentidor
que como padre?
No soy consentidor. Creo que tampoco he sido consentidor con mis hijos.
A mis nietos los trato con el afecto lógico y a medida que vayan
creciendo les daré más tiempo, les enseñaré
esa música que a mi me gustó cuando tenía la edad
de ellos y les enseñaré que hay una mejor forma de vivir
acorde a las leyes de Dios para que se eviten muchos problemas.
¿Cómo es su relación con su esposa?
Yo la juzgo excelente. Nosotros hicimos un pacto. Esas palabras de ‘amarás
en bonanza, enfermedad y en pobreza’, creo que nosotros sí
las tomamos en serio y ahí estamos, apoyándonos continuamente.
Pero para tener un dato más exacto hay que preguntarle a ella.
¿Cómo se definiría en una palabra?
Creyente
¿Cuáles son sus defectos?
Creo que a ojos de los demás, la búsqueda de la excelencia,
en donde innumerables veces me he extra limitado.
¿Cuál es su mejor cualidad?
Eso sí a saber. Eso tendrán que decirlo otros.
¿Se considera una persona modesta?
Sí y no. No soy quien ande ensalzándose, pero sé
lo que sé. Y sé lo que domino, entonces no voy argumentar
sencillez ante ciertas cosas que domino.
¿Siempre ha sido seguro de sí mismo?
Considero que sí. Mi padre era un hombre muy cariñoso, muy
práctico en sus exposiciones. Sabía afrontar los problemas.
Vivía en una frecuencia de paz. Lo vi orar todas las noches viendo
al cielo. Y cuando se tiene esa seguridad, qué le puede a uno sacudir.
¿Cómo surge su afición por los medios?
Ya venía equipado para eso. A los 11 años, vi por primera
vez a un operador trabajando. Ahí conocí las tornamesas.
Me quedé fascinado. Salía del colegio a las 4 de la tarde,
pero no me iba a mi casa, sino que pasaba por una radio. Me iba a reclinar
en el dintel del operador a ver cómo trabajaban. Hasta que alguien
tuvo la gentileza de preguntarme si quería aprender. Lo que ya
había visto, lo pude practicar. Fue en Radio Internacional. Un
día, el operador tuvo que salir a cubrir una emergencia. Entonces
yo cumplí el turno. Ese fue mi primer trabajo. A los 15 años,
presenté por primera vez la música que a mi me gustaba y
a los 20, me paré frente a las cámaras de televisión.
¿Cómo definiría su trayectoria profesional?
Para mi, es satisfactoria.
¿Ha pensado en retirarse?
No. No va a ocurrir. Cuando Dios te ha dado unos privilegios no es para
que los abandones. ¿Qué haces metido en la casa leyendo?
No le das nada a nadie. Sólo para ti misma. No, hay que seguir.
¿Cuál es su filosofía de vida?
Buscad el Reino de Dios y su justicia y todo vendrá por añadidura,
con eso no se necesita más.

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