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“Cuando Dios te ha dado privilegios no es para que los abandones”

Vida conversó con el productor del “clásico del entretenimiento”, Fin de Semana, programa que, recientemente, celebró sus mil transmisiones. Conozca al polifacético Willie Maldonado.


Publicada 21 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Museo. Willie colecciona radios desde hace 30 años. Posee más de 40 ejemplares. También tiene modelos antiguos de cámaras de vídeo. Foto: EDH

  • Willie Maldonado nació en guatemala en 1943. su carrera profesional lo trajo a el salvador en 1966, cuando se unió al equipo fundador de Radio Femenina
  • En 1976, Produce y anima “Fin de Semana”. tres años más tarde, Inicia su programa radial “Grandes Viejas pero Buenas”. ambos espacios todavía se transmiten en la actualidad
Karina García
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Ora al iniciar el día. Hace ejercicio. Si algo se arruina en casa, él lo repara. Es incansable.

Trabaja hasta en su tiempo libre. Se ha desempeñado como presentador de televisión, locutor de radio y productor. A continuación, Willie Maldonado habla de su carrera profesional, de su niñez, de sus desaciertos y de sus facetas como padre, esposo y abuelo.

Usted es polifacético, de todo lo que hace, ¿qué es lo que más le gusta?


Producir discos. Porque ahí la imaginación vuela. No hay límite. Uno puede moldear al artista en una forma que él jamás pensó. Puede lograr arreglos musicales que uno mismo no pensó. Es un mundo apasionante.

¿De sus producciones, cuál es su favorita?

Por trayectoria. Obtuvo un premio especial en Nuestras Estrellas. Foto: EDH

Súper Ensalada Dos con Vía Láctea. Es el disco en el que mayor tiempo invertimos. Considero que es la mayor colección de valores nacionales de la historia. Treinta y dos solistas, todos famosos en su momento. Muchos de ellos todavía vigentes, algunos, tristemente, ya fallecidos. El grupo Vía Láctea de ese momento era, sin duda alguna, el mejor grupo que ha existido en el país, con músicos completos en todas las áreas. Ahí puedes escuchar marchas, interpretadas con instrumentos reales, baladas, una sección tropical, una de rock. Todo deliciosamente interpretado.

¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

Animador. Ha sido conductor de la Teletón en varias ocasiones. Foto: EDH

Siempre trabajo. La inactividad no va mucho conmigo. Ahora, si algo se arruina en la casa, lo arreglo. Lo he heredado de mi padre. Hacía de todo. Era eléctrico, fontanero, así que cuando está goteando un chorro, llevo mi attaché de herramientas. Si hay que cambiar una lámpara, también lo hago yo.

Hubo una etapa en la que se puso muy delicado de salud, cuando dejó Fin de Semana en el 78, ¿fue por mucho estrés laboral?

En realidad, no. Siempre he trabajado bastante. Lo que pasa es que tenía una vida privada desordenada. Como bien dice la Biblia: ‘La paga del pecado es muerte’, así que uno tiene que pagar el precio de su vida incorrecta. Entre ese desorden más el trabajo, el cuerpo cobró el precio. Ahora trabajo tanto como antes. A veces más y no pasa nada, porque mi vida personal y familiar está equilibrada, porque mi relación con Dios está definida.

¿Qué lugar ocupa Dios en su vida?

Uno.

Colección. Le fascinan los relojes. En su oficina tiene cerca de ocho. Entre ellos uno que era de su madre. Foto: EDH

¿Ha profesado el cristianismo desde pequeño?

No. Acepté a Jesucristo el 31 de julio de 1978. Ya tenía algunos años encima. Si yo hubiera tenido esa relación con Dios desde antes, no me hubiera metido en problemas.

¿Cómo fue que dio cabida a Dios en su vida?

Cuando yo renuncié al programa, bajo ese estrés, me sentía muy mal de salud. Era una migraña profunda que no cesaba. Bajo ese estado, fue que el ex alcalde de San Salvador, mi querido amigo y compañero de deportes en esos años, Mario Valiente, me mandó donde su padre el doctor Carlos Valiente. Y él a la luz de la Biblia, en su oficina, me hizo ver quién era yo en realidad para Dios. Qué pensaba Dios de mis obras. Cuando me enfrentó a todo eso y a la posibilidad que existe de una mejor vida y un futuro eterno, dije: ‘Ni hablar, si este es el mejor negocio que puede hacer un hombre’.

¿Es un hombre familiar?

Depende. Soy muy familiar en cuanto al afecto, en cuanto a lo que es darme con los míos, el abrazar, el besar; pero bajo la otra óptica del hombre familiar que está siempre con ellos y que vamos aquí, vamos allá, pues no. Sobre todo cuando tengo tantos años de no estar los sábados en mi casa. Como dijo mi hijo David en el aniversario de los mil programas: ‘No ha habido Willie para David, pero sí ha habido Willie para los salvadoreños’.

¿Cómo es Willie como papá?

Drástico y querendón. De pequeños, les exigía que fueran ordenados, pero les decía ‘te amo’ y los abrazaba todos los días. Ahora que están grandes, lo mismo nos abrazamos. Es una satisfacción.

¿Era de los papás que les exigía a sus hijos que llevaran buenas notas?

En cuestión de estudios, nunca fui tan drástico, porque yo tampoco fui un triple ‘A’ en el colegio. Para mí, ha sido más cuestión de hacerles ver que si no se preparan, la vida es más difícil.

¿Cómo es como abuelo? ¿Es más consentidor que como padre?

No soy consentidor. Creo que tampoco he sido consentidor con mis hijos. A mis nietos los trato con el afecto lógico y a medida que vayan creciendo les daré más tiempo, les enseñaré esa música que a mi me gustó cuando tenía la edad de ellos y les enseñaré que hay una mejor forma de vivir acorde a las leyes de Dios para que se eviten muchos problemas.

¿Cómo es su relación con su esposa?

Yo la juzgo excelente. Nosotros hicimos un pacto. Esas palabras de ‘amarás en bonanza, enfermedad y en pobreza’, creo que nosotros sí las tomamos en serio y ahí estamos, apoyándonos continuamente. Pero para tener un dato más exacto hay que preguntarle a ella.

¿Cómo se definiría en una palabra?

Creyente

¿Cuáles son sus defectos?

Creo que a ojos de los demás, la búsqueda de la excelencia, en donde innumerables veces me he extra limitado.

¿Cuál es su mejor cualidad?

Eso sí a saber. Eso tendrán que decirlo otros.

¿Se considera una persona modesta?

Sí y no. No soy quien ande ensalzándose, pero sé lo que sé. Y sé lo que domino, entonces no voy argumentar sencillez ante ciertas cosas que domino.

¿Siempre ha sido seguro de sí mismo?

Considero que sí. Mi padre era un hombre muy cariñoso, muy práctico en sus exposiciones. Sabía afrontar los problemas. Vivía en una frecuencia de paz. Lo vi orar todas las noches viendo al cielo. Y cuando se tiene esa seguridad, qué le puede a uno sacudir.

¿Cómo surge su afición por los medios?

Ya venía equipado para eso. A los 11 años, vi por primera vez a un operador trabajando. Ahí conocí las tornamesas. Me quedé fascinado. Salía del colegio a las 4 de la tarde, pero no me iba a mi casa, sino que pasaba por una radio. Me iba a reclinar en el dintel del operador a ver cómo trabajaban. Hasta que alguien tuvo la gentileza de preguntarme si quería aprender. Lo que ya había visto, lo pude practicar. Fue en Radio Internacional. Un día, el operador tuvo que salir a cubrir una emergencia. Entonces yo cumplí el turno. Ese fue mi primer trabajo. A los 15 años, presenté por primera vez la música que a mi me gustaba y a los 20, me paré frente a las cámaras de televisión.

¿Cómo definiría su trayectoria profesional?

Para mi, es satisfactoria.

¿Ha pensado en retirarse?


No. No va a ocurrir. Cuando Dios te ha dado unos privilegios no es para que los abandones. ¿Qué haces metido en la casa leyendo? No le das nada a nadie. Sólo para ti misma. No, hay que seguir.

¿Cuál es su filosofía de vida?

Buscad el Reino de Dios y su justicia y todo vendrá por añadidura, con eso no se necesita más.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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