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diario de hoy
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El milagro asiático, el esplendor de naciones que hace medio siglo
estaban sumidas en la pobreza, es el magnífico escenario de la
misión presidencial salvadoreña que en la actualidad visita
Taiwan, Corea y Japón.
Además de fortalecer los lazos de amistad y cooperación
que nos unen, la delegación podrá contrastar lo que llevó
al engradecimiento de sus economías y lo que hemos venido haciendo
en El Salvador.
La economía japonesa, la segunda más poderosa del mundo,
es tan grande como la de toda Europa; Corea del Sur produce casi mil billones
de riqueza, mientras Taiwan la sigue de cerca.
En los tres casos, la economía de mercado, la seguridad jurídica
y el culto al trabajo fueron el factor que les permitió no sólo
reconstruir sus arrasadas naciones, sino colocarse al frente del mundo.
Como dijo una vez Ludwig Erhard, el padre del resurgimiento alemán,
todos los milagros económicos de nuestro tiempo son el fruto de
hombres trabajando en libertad.
Esa simple fórmula, mercado/seguridad/disciplina se aplica ahora
en muchas de las otrora subyugadas naciones del extinto bloque soviético
y en países como Irlanda, con fenomenales resultados: altos índices
de crecimiento, nula inflación y gran calidad de vida para los
pobladores. Y como un precioso don adicional, libertades personales y
públicas y un sistema político fundamentado en la democracia.
Fue el contraste entre la apabullante pobreza de China comunista y el
extraordinario bienestar de sus vecinos asiáticos, lo que llevó
a Pekín a desechar el marxismo como régimen económico
y abrazar el capitalismo, el “capitalismo salvaje”, también
con asombrosos resultados.
En 1960 las exportaciones totales de Corea fueron un poco más de
la décima parte de las exportaciones de El Salvador. Pero también,
en 1960 nuestro país inicia el camino de las reformas sociales,
el dirigismo, los altos impuestos, el acoso al productor, la demagogia.
Fue el inicio de la década cuando la Universidad de El Salvador
cae en manos de comunistas, se potencia la agitación sindical,
se cierra el país a las importaciones y se aplica la política
de desplumar a los productores a través de impuestos, “complementarias”
y laudos laborales.
La sabia ley: no trabajas, no comes
Corea inicia la marcha a lo que es hoy, mientras El Salvador cae en lo
truculento, la violencia terrorista y las ocurrencias como plan de gobierno,
lo que llega a su apoteosis durante la década perdida.
En ninguno de los tres países se antepusieron al crecimiento económico
las políticas sociales, el benefactorismo. Se tuvo plena conciencia
de que la generación de empleo es la mejor política social;
los tres países y otros más en la cuenta como Hong Kong,
aplicaron un ordenamiento básico laboral: si no trabajas, no comes.
Y partiendo de jornadas de doce y catorce horas siete días a la
semana, se alcanzó, en medio siglo, un bienestar que es admiración
y envidia del mundo.
El viaje presidencial debería y puede ser un punto de inflexión
en nuestra historia, la oportunidad de rectificar, de revisar políticas
y leyes de tinte populista, hacer una reingeniería y renovación
del gabinete, especialmente en el área económica. La disciplina
y los esfuerzos por capacitar con responsabilidad, debe guiar la educación
en El Salvador; además hay que tomar ejemplo de otros milagros
económicos de la actualidad, como lo que tiene lugar en Irlanda
y el Báltico.

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