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| En la lucha. Herbert Sosa, de El Salvador,
en disputa con Juan de Gracia. Foto: EDH
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Byron Sosa
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Para poder gozar, hay que saber sufrir. Y eso fue lo que ocurrió
con la Sub-17, que con todo el fervor de su público, parecía
que no podía quebrar a Panamá en un partido donde las ocasiones
de gol no sobraron.
Pero a falta de cuatro minutos, cuando el rival ya tenía dos menos
y se aferraba al empate a como diera lugar, llegó el gol que levantó
a todos y que aseguró el boleto al Pre Mundial.
Sosa ejecutó un tiro libre en el 86’ que se estrelló
en la horquilla, y en el rebote Aguirre la envió a la red. El Cuscatlán
entró en erupción. Abrazos, gritos, banderas flameando de
orgullo.
No fue un partido fácil. El Salvador llegó constantemente
al área de Panamá en la primera etapa, pero pocas veces
logró superar el cerco rival. Muy cautos en defensa, los panameños
nunca movieron la línea de cuatro para marcar a Orellana y Flores,
que pese a ello lograron meterlos en peligro en algunos momentos.
Sosa y Maldonado fueron los que manejaron y mantuvieron el balón
en el mediocampo, sector donde Panamá no ofrecía demasiada
resistencia.
Los visitantes jugaban al contrataque, aguantando y esperando para salir
rápido. Sosa, que inicialmente arrancó como carrilero derecho,
se soltó y gravitó en la mitad de la cancha. Sin embargo,
eso le generó problemas a Henry Escobar, quien perdía en
velocidad con los panameños que atacaban por esa banda.
Los dirigidos por Huezo tuvieron tres oportunidades claras: en el 3’,
con Flores, cuyo tiro se fue por arriba. La otra fue en el 31’,
también en los pies de Flores, que se fue desviado. La tercera
fue de Sosa, en el 34’, quien hizo volar al meta Luis Mejía
para enviar la pelota al tiro de esquina.
Panamá pudo dar la sorpresa al 40’, cuando un centro de De
la Rosa encontró mal parado a Valencia y por poco Blackburn conectó
solo de cabeza.
Muy trabado
Panamá salió con revoluciones arrancando desde la mitad
de cancha. Eso hizo que los salvadoreños pusieran una doble marca
para cerrar los espacios. La preocupación nacional se sintió
por Xavier García, quien adoleció el golpe sufrido ante
Guatemala en el hombro derecho y permitió que los visitantes sacaran
provecho a la velocidad.
El Salvador comenzó a soltarse en el 60’, cuando la brecha
entre delanteros y volantes se achicó. Todo apuntaba al empate,
incluso De la Rosa se lo perdió de cabeza para Panamá, pero
apareció Aguirre y le devolvió a todos la felicidad.
Aficionados avalan y creen en la Sub-17
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| Imponente. La azul y blanco brilló
en una noche de felicidad salvadoreña en el Estadio Cuscatlán.
Foto: EDH |
La afición salvadoreña volvió a responderle a la
Sub-17 y la acuerparon en todo momento.
Banderas, gorras y camisetas de la selección abundaron en los graderíos
que, aún húmedos por la tormenta de la tarde, vibraron durante
el juego al son de la selecta selecta.
Carlos Herrera, estudiante universitario, llegó temprano con la
camiseta de la selecta “estos bichos si están haciendo un
buen trabajo y lo bueno es que no son agrandados. Van a llegar lejos si
siguen así”.
Mientras que Carmen Rivas, junto con sus dos pequeños vestidos
de azul y blanco, opinó que la selección sub-17 “juegan
bien, pero deben definir cuando la tienen.
Esta selección va a ir al Premundial y si le ponen ganas, al Mundial.
Los salvadoreños gozaron como en viejos tiempos de la ilusión
de una selección.
Se empacharon y golearon a un débil
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| Pura vida. El festejo tradicional en las
victorias de Costa Rica. Foto: EDH |
El preliminar del doble programa presentó dos realidades muy distantes
en el fútbol de Centro América, reflejado en el aplastante
marcador de 5-1 a favor de los Costa Rica sobre Nicaragua.
Para jugar con un equipo plagado de suplentes, Costa Rica hizo un primer
tiempo tranquilo, que marcó la pauta de su superioridad.
Si bien por nombre los ticos salían como superiores, en la tabla
de posiciones no era así, ya que hasta antes del juego Costa Rica
aventajaba a los chochos por apenas un punto, por lo que los Nicas podían
complicar el juego y el boleto a los costarricenses.
Pero ya con el fútbol en juego, eso quedó hasta ahí,
Costa Rica mandó en el campo. En el primer tiempo llegaron constantemente
a la meta nicaragüense, y adueñándose del medio campo
lograron convertir cuatro goles.
Diego Brenes lo hizo a los minutos 9 y 31, pero debió salir por
lesión, también anotaron Marcos Ureña al 21’
y Julio Ibarra al 27’.
Nicaragua, por su parte, se aferró a sus limitaciones y no propuso
resistencia en defensa, y tampoco el ataque era su apuesta (llegaron en
dos ocasiones), se quedaron aguantando con lo que fuera a que terminara
el primer tiempo.
En la etapa de complemento Nicaragua pareció sentirse herida en
su amor propio y entonces exhibieron su mejor cara; inclusive lucharon
contra un gol tempranero de Ureña a los 30 segundos de la reanudación.
Con la goleada en contra, los Chochos descontaron al 48’ por intermedio
de Salvador Reyes, el marcador ya no se movería más y cerraría
con el 5-1.

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