| Carlos
Raúl Calvo*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
¿O será la política y la basura? me dirán
algunos. Bueno no sé si se refieren a lo que todo el mundo piensa,
que ambos conceptos son iguales, pero en este caso me estoy refiriendo
a la basura que inundó los municipios del área metropolitana,
con alcaldes elegidos por las masas auto-proclamadas como desposeídas,
y “casualmente” del mismo partido de oposición. ¿Qué
fue primero “el huevo o la gallina”?. Buena oportunidad para
tratar de dar respuesta a esta interrogante milenaria.
Como vivimos en un sistema de economía de mercado o de libre economía
para mejor saber y entender, y según me he enterado por los medios,
hubo un contrato de servicios entre las alcaldías mencionadas y
una empresa de transporte de desechos sanitarios, propietaria al mismo
tiempo de un botadero de basura en las cercanías, debe haber habido
cláusulas y compromisos de ambas partes que según parece,
una no ha sabido cumplir.
No es la primera vez que estas alcaldías presentan combate juntas
y unidas por su misma ideología comunista. Pero acá vivimos
en un Estado democrático, no comunista y hay instancias legales
como la Corte Suprema de Justicia y sus tribunales, la Corte de Cuentas,
la Fiscalía General y demás instituciones, que representan
el Estado de Derecho establecido por nuestra Constitu-ción Política.
Así que las partes en contienda si no se entienden, deben acudir
al lugar adecuado, pero pronto.
La parte deudora demandada, las alcaldías del Frente, ya involucraron
al MARN, insistiendo en que la salud es un bien público y no una
mercadería, defendiendo una vez más lo indefendible: que
sólo al Estado y no a la empresa privada, le corresponde proporcionar
todos los servicios a la población.
Siempre se olvidan que acorde a nuestro sistema liberal el gobierno es
subsidiario y los individuos organizados o no, pueden servir los intereses
de los ciudadanos que lo soliciten. ¡Ah bueno! en Cuba, Venezuela,
Bolivia y demás, es de otro modo. Allá hasta la comida,
aunque sea racionada, es proporcionada por el gobierno a todos, menos
a los disidentes.
La parte acreedora demandante, la empresa de servicio mencionada, vende
sus servicios no los regala. No es una institución de beneficencia,
no tiene trabajadores gratis, ni les han regalado el equipo con que sirven.
No son parte del gobierno, ni reciben subsidio de éste ni de nadie.
Se necesita ser “ciego a su favor” para que estos munícipes
no entiendan que aquí en nuestro país, como en todo el mundo
libre, no hay almuerzo gratis.
Pero como todos pertenecen al partido rojo que ya conocemos, no es extraño
que lo que hagan otros, por beneficioso que sea, les parezca inadecuado
y mal intencionado. Si hasta al mismo gobierno, desde la mal llamada casa
del pueblo, los diputados comunistas le niegan su aprobación a
toda gestión, ya sea el presupuesto general de la nación,
ya sea la donación más increíble del programa de
los EE.UU., los Fondos del Milenio, fondos que para prolongar la Carretera
Longitudinal del Norte se han obtenido, y digo prolongar, porque la mayor
parte del trayecto ya existe. Pero la consigna heredada y reafirmada después
de la reciente derrota presidencial, por su anterior extinto líder
de “no hacer ni dejar hacer”, sigue siendo su consigna.
Otro ejemplo de su tozudez negativa, ha sido la paralización de
la carretera llamada Diego de Holguín, en honor al primer Alcalde
de San Salvador, levantando un cerco entre los límites del municipio
de San Salvador y el de Antiguo Cuscatlán. El manifiesto resentimiento
de la alcaldesa del primer municipio, resuelve la interrogante milenaria.
¿Qué fue primero, la política o la basura? La política.
¡Y quéee...!
*Colaborador de El Diario de Hoy.

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