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Breve
Análisis
El costo del intelectualismo barato
En el Asia exitosa, el héroe
popular, el modelo a emular, es el empresario exitoso, el científico
que descubre cosas útiles y las adapta a la producción,
el ingeniero que da vida a obras eficientes.
Publicada 20 de octubre de 2006, El Diario de
Hoy
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| Manuel
Hinds*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Mire la gráfica adjunta y siéntase triste por lo que está
pasando en Latino-américa. La gráfica compara los ingresos
por habitante de las distintas regiones de los países en desarrollo,
expresados como porcentaje de los ingresos por habitante de los países
desarrollados, de 1975 a 2005.
Note que de las seis regiones hay tres que tienen curvas que van hacia
arriba (lo que indica que sus ingresos están mejorando en comparación
con los de los países desarrollados) y hay tres que van hacia abajo
(que indica lo contrario). Las regiones que están mejorando son
Asia Orien-tal y Pacífico (China, Malasia, Indonesia, etc.); Asia
del Sur (India, Pakistán, Sri-Lanka), y, recientemente, después
de una caída brutal, Europa Oriental y Asia Central.
Las regiones que están perdiendo su competencia con los países
desarrollados son América Latina, el Medio Oriente y el Norte de
África, y África al sur del Sahara. Es triste ver que Latinoamérica,
que era en 1975 la región con más ingreso por habitante,
y la que se esperaba que se desarrollara más rápidamente,
vio caer su ingreso por habitante de 35% a 26% del de los países
desarrollados en los últimos 30 años.
En ese período, el ingreso por habitante de Asia Oriental creció
de 5% a casi 20% del de los países desarrollados, y el de Asia
del Sur de 7% a 10%. Si estas tendencias siguen así, en unas dos
o tres generaciones sólo habrá tres regiones subdesarrolladas
en el mundo: Latinoamérica, el Medio Oriente y África.
¿Qué es lo que hace la diferencia entre los que crecen y
los que caen? En esencia, la bayuncada intelectual que domina a las regiones
que están retrocediendo. Latinoamérica, como las otras dos
regiones perdedoras, se ha quedado trabada en un intelectualismo barato,
basado en las ideas estériles del pasado, culpando a las regiones
exitosas por los fracasos propios; prefiriendo la envidia y el odio a
la emulación positiva de lo que les ha dado el éxito a los
otros; creyendo que el progreso se logra aislándose del mundo externo
y protegiéndose de éste; dando a la envidia el puesto preponderante
entre las motivaciones del actuar político y económico.
Las regiones exitosas lo están teniendo porque en vez de rezongar
contra la globalización están integrando sus economías
a las cadenas internacionales de producción; porque en vez de culpar
a los países desarrollados por el subdesarrollo propio están
exportándoles bienes y servicios a estos países; porque
en vez de hundirse en la mediocridad del negativismo, han tomado la responsabilidad
de sus propios destinos, sin esperar limosnas de gobiernos propios o extranjeros.
En el Asia exitosa, el héroe popular, el modelo a emular, es el
empresario exitoso, el científico que descubre cosas útiles
y las adapta a la producción, el ingeniero que da vida a obras
eficientes, el artista que da nombre y alma al país.
En Latinoamérica el héroe todavía es el gobernante
que da expresión a las envidias populares. Estos incluyen a presidentes
que no pagan las deudas de sus países, promueven la coca e insultan
vulgarmente a los países poderosos. Incluyen a Chávez que
tiene plata para promoverse, sólo porque se apropia de los ingresos
que Venezuela tiene no por eficiencia sino por un accidente del destino,
su petróleo.
Parafraseando el dicho tan popular, uno puede decir: “Dime a quién
admiras y te diré quién eres y hacia adónde vas”.
Si estas actitudes siguen dominando a Lati-noamérica, no es difícil
predecir que vamos a seguir declinando, y que seremos subdesarrollados
por mucho tiempo, después de que Asia se haya desarrollado plenamente.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

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