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Vicepresidente sale de la sombra de Evo

Bolivia. El segundo al mando admite que aprendió “a luchar y a matar”. Estuvo preso cinco años. “Es más radical que Morales”


Publicada 19 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Álvaro García Linera. Es la punta de lanza en los planes para cambiar la Constitución. Foto AP
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com

Las colinas de la altiplanicie boliviana evocan recuerdos al vicepresidente Álvaro García Linera.

“Conozco cada piedra, cada hueco de estos cerros”, dijo recientemente en una provincia del altiplano donde de joven fue guerrillero.

“Me los he caminado con el poncho rojo y debajo el (fusil) FAL. Aquí aprendimos a amar, a luchar... y también a matar”.

La inusual admisión de su pasado radical se produce a medida que emerge de la sombra del presidente Evo Morales para asumir un papel mayor en la llamada revolución boliviana.

García ya no desempeña un papel secundario, afirmó el analista político Cayetano Llobet. “Empieza a proyectar que es la imagen dura del gobierno. Muy fríamente, pero la imagen dura”.

Morales nombró a García, descendiente de europeos, como su compañero de fórmula para ampliar su base a la clase media blanca y mestiza.

García se unió al Ejército Guerrillero Túpac Katari en 1992. Él y otros en el grupo fueron arrestados y acusados de planear la destrucción de líneas del tendido eléctrico en las afueras de La Paz. Permaneció preso sin juicio durante cinco años. Después de su liberación García pasó a ser profesor universitario.

No ha cambiado

Mario Espinoza, un conductor de programas televisivos que trabajó junto con García durante tres años, dice que las ideas básicas del vicepresidente han variado poco desde que fue guerrillero.

“Siempre fue un tipo que no creyó en la democracia, un hombre con las ideas muy claras”, dijo Espinoza, y agregó que “antes tenía un pequeño disfraz de cordero, porque le ayudan sus modales de señorito afrancesado”.

García es un “hombre duro”, agregó. “El mismo se califica de que no tiene alma”. El vicepresidente, que se negó a los pedidos de una entrevista con la Associated Press (AP), ha dicho que sus estudios de sociología le permiten encarar su cargo con “frialdad siberiana”.

José Antonio Arequipa, un delegado del partido conservador de oposición, dice: “Ahora (el Vicepresidente) tiene el rol de halcón de la política hegemónica, totalista, del gobierno de Morales”.

El desafío de García es, según analistas, mantener satisfecha a la reducida pero políticamente poderosa clase media boliviana promoviendo, a la vez, una agenda ambiciosa de reformas de orientación socialista.

“En el fondo, García es más radical que Evo”, dijo Fernando Molina, director del semanario Pulso. “Ahora no está actuando así, porque se da cuenta que el gobierno necesita alianzas que le permitan gobernar”.

“Si uno lo piensa, no es una mala estrategia”, agregó. “Hasta ahora ha dado resultado”. <AP>

Diferentes
Evo Morales se crió en la pobreza, García estudió en la universidad en México

En público
Al hablar, Morales esgrime un dedo desafiante a pasar de un tema a otro. García se mantiene inmóvil en el podio, desde donde emite afirmaciones políticas bien estructuradas.

De suéter
El gobernante indígena prefiere las chaquetas de cuero, los tenis y un corte de cabello común y corriente y el típico suéter rayado.

De traje
El vicepresidente, de tez pálida y delgado, suele usar trajes a la medida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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