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| Álvaro García Linera. Es la punta
de lanza en los planes para cambiar la Constitución. Foto
AP |
El Diario de Hoy
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Las colinas de la altiplanicie boliviana evocan recuerdos al vicepresidente
Álvaro García Linera.
“Conozco cada piedra, cada hueco de estos cerros”, dijo recientemente
en una provincia del altiplano donde de joven fue guerrillero.
“Me los he caminado con el poncho rojo y debajo el (fusil) FAL.
Aquí aprendimos a amar, a luchar... y también a matar”.
La inusual admisión de su pasado radical se produce a medida que
emerge de la sombra del presidente Evo Morales para asumir un papel mayor
en la llamada revolución boliviana.
García ya no desempeña un papel secundario, afirmó
el analista político Cayetano Llobet. “Empieza a proyectar
que es la imagen dura del gobierno. Muy fríamente, pero la imagen
dura”.
Morales nombró a García, descendiente de europeos, como
su compañero de fórmula para ampliar su base a la clase
media blanca y mestiza.
García se unió al Ejército Guerrillero Túpac
Katari en 1992. Él y otros en el grupo fueron arrestados y acusados
de planear la destrucción de líneas del tendido eléctrico
en las afueras de La Paz. Permaneció preso sin juicio durante cinco
años. Después de su liberación García pasó
a ser profesor universitario.
No ha cambiado
Mario Espinoza, un conductor de programas televisivos que trabajó
junto con García durante tres años, dice que las ideas básicas
del vicepresidente han variado poco desde que fue guerrillero.
“Siempre fue un tipo que no creyó en la democracia, un hombre
con las ideas muy claras”, dijo Espinoza, y agregó que “antes
tenía un pequeño disfraz de cordero, porque le ayudan sus
modales de señorito afrancesado”.
García es un “hombre duro”, agregó. “El
mismo se califica de que no tiene alma”. El vicepresidente, que
se negó a los pedidos de una entrevista con la Associated Press
(AP), ha dicho que sus estudios de sociología le permiten encarar
su cargo con “frialdad siberiana”.
José Antonio Arequipa, un delegado del partido conservador de oposición,
dice: “Ahora (el Vicepresidente) tiene el rol de halcón de
la política hegemónica, totalista, del gobierno de Morales”.
El desafío de García es, según analistas, mantener
satisfecha a la reducida pero políticamente poderosa clase media
boliviana promoviendo, a la vez, una agenda ambiciosa de reformas de orientación
socialista.
“En el fondo, García es más radical que Evo”,
dijo Fernando Molina, director del semanario Pulso. “Ahora no está
actuando así, porque se da cuenta que el gobierno necesita alianzas
que le permitan gobernar”.
“Si uno lo piensa, no es una mala estrategia”, agregó.
“Hasta ahora ha dado resultado”. <AP>
Diferentes
Evo Morales se crió en la pobreza, García estudió
en la universidad en México
En público
Al hablar, Morales esgrime un dedo desafiante a pasar de un tema a otro.
García se mantiene inmóvil en el podio, desde donde emite
afirmaciones políticas bien estructuradas.
De suéter
El gobernante indígena prefiere las chaquetas de cuero, los tenis
y un corte de cabello común y corriente y el típico suéter
rayado.
De traje
El vicepresidente, de tez pálida y delgado, suele usar trajes a
la medida.

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