elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Ramírez:“En El Salvador se restaura para toda la vida”

La arqueóloga salvadoreña Claudia Ramírez se ha radicado en Japón y estudia cómo conservar el patrimonio prehispánico del país.


Publicada 19 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Estudios. Claudia Ramírez se especializará en la conservación de la arquitectura prehispánica de tierra.

Carmen Molina Tamacas
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Tokio. El jardín japonés del hotel New Otani ofrece un encuentro especial con la naturaleza. Las carpas, esos enormes peces que son respetados y amados en Asia, se acercan a la superficie de tal manera que hasta permiten ser acariciados brevemente.

En este espacio donde los árboles se mecen por la brisa otoñal, la arqueóloga salvadoreña Claudia Ramírez accedió a una entrevista.

Ha venido desde la Universidad de Tsukuba, a 60 kilómetros de Tokio, donde vive desde hace prácticamente dos años. Ella es la única latinoamericana estudiando en este recinto, en un grupo de estudiantes asiáticos asesorados por dos “vacas sagradas” de la conservación del patrimonio mundial: el japonés Toshiya Matsui y el húngaro Andreas Morgos.

Ramírez, de 35 años, tiene una licencia con goce de sueldo en el Departamento de Arqueología del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura) y pertenece a la primera generación graduada por la Universidad Tecnológica.

Histórico. Joya de Cerén es patrimonio de la humanidad.

Con su colega Fabricio Valdivieso, viajó por primera vez a Japón en 2004 para conocer las técnicas de conservación cultural por parte de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA). Después aplicó a una beca Monbusho, patrocinada por el Ministerio de Educación; su primer año lo invirtió aprendiendo japonés e inició su maestría.

“Mi enfoque es aprender el manejo de estos sitios. En El Salvador no hay especialistas en conservación de arquitectura de tierra”, relata. Antes de viajar monitoreaba el trabajo del Patronato Pro Patrimonio Cultural en Joya de Cerén, el único con el rango de “Patrimonio Mundial” que posee el país.

“El problema es que en El Salvador se restaura (pensando que es) para toda la vida. Y no es así, ya que se debe tener control permanente de todo lo que rodea las estructuras, como el musgo y los árboles. Ese mantenimiento no existe”, indica, a la vez que acepta que el problema tiene su raíz en la escasez de recursos financieros y humanos del Gobierno. El país tiene más de 600 sitios arqueológicos, la mayoría enterrados. “Los excavados están expuestos a sufrir daños”, apunta.

Con un pensum fundamentalmente en japonés, analizará los materiales que han sido utilizados para restaurar y conservar los sitios arqueológicos en Joya de Cerén, San Andrés, Casa Blanca y Tazumal. “Estos sitios se han intervenido con mezclas muy duras y eso debilita la estructura original”, reiteró.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) dicta las líneas que un país debe seguir para conservar su patrimonio y exige documentación de estos procesos.

“Salvo Joya de Cerén, porque dejé el inventario completo, y Casa Blanca que fue documentado por los japoneses, el resto de sitios carece de ello. Es un descuido histórico y eso limita las posibilidades de conseguir apoyo internacional”, lamentó.

A futuro

Cuenta que el primer año fue muy difícil. “Mis compañeros asiáticos son tímidos y les cuesta hablar inglés, pero ahora ya tengo amigos japoneses. Eso es un logro”.

Ahora enfrenta la dificultad de aplicar la química a la conservación. “Si pudiera… (su sueño) es hacer un registro para determinar qué tan dañados están los sitios arqueológicos. Eso es lo ideal y el punto de partida para saber cómo están y establecer el camino a seguir para repararlos”, puntualizó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW