| Carlos Sandoval*
El Diario de Hoy
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El artículo “Origen de la medicina: el instinto maternal”, del Dr. Guillermo Cortés, publicado en dos partes en EDH (09-10-06 y 13-10-06), inexplicablemente no está dedicado a refutar la tesis de Warner Jaeger (Paideia), relativa a que el origen de la medicina está en la dieta (la cocina) y en el ejercicio (la gimnasia) sino que, en su lugar, la emprende contra algunos supuestos errores míos.
Con ironía sutil e ingeniosa dice que yo padezco de “lapsofilia” (sic), sin darse cuenta que este neologismo salido de su brillante magín es un compuesto sin sentido porque la voz “lapso” no significa error, sino tiempo entre dos límites. Lo correcto sería “lapsusfilia” o “amor al error”. Aunque “lapsus” (error) y “lapso” (tiempo) tienen el mismo origen la Academia de la Lengua Española recomienda no confundir sus respectivas semánticas.
Y para “ir con Vicente, a donde va toda la gente”, secundaré cortesmente sus mismos juegos léxicos para decirle que si yo padezco del “instinto de lapsusfilia”, él padece el “instinto de verdacifobia”, porque pretende hacer pasar como verdadera una teoría que no lo es todavía, pues le falta su verificación.
Yo he venido sosteniendo con base a documentos de la época de Hipócrates, citados por Warner Jaeger en Paideia, que el problema del origen de la medicina es esencialmente histórico. Mientras él, por el contrario, lo niega, sin aclarar a qué ciencia pertenece el tema. La contradicción del Dr. Cortés se pone de manifiesto al comparar estas dos afirmaciones en sus escritos; por una parte, dice que el origen de la medicina no tiene nada qué ver con la historia y, por la otra, que dicho problema implica averiguar su cuándo, dónde, cómo y el porqué.
Pero no reparó en que estas preguntas solamente las puede contestar la historia, o con más exactitud la historia de la medicina. ¡Que por qué! Porque el adverbio “cuándo” equivale a “en que tiempo”; el adverbio “dónde” a “en que lugar”, el adverbio “cómo” a “de qué modo o manera” y el sustantivo causal “porqué” a “la razón o el motivo”. Son preguntas que se contestan con el auxilio de la historia de la medicina, de los documentos del pasado.
Es bien sabido que todo lo que es pasado, trascendental y humano lo estudia la ciencia histórica. La historia es la comprensión del hombre a través del estudio de los hechos pasados; de los fenómenos socio-culturales realizados, cumplidos. Todos los hechos acontecidos, registrados en escritos, el historiador los selecciona con criterios de significación y busca posibles conexiones entre ellos para comprender lo que sucedió en el pasado.
Por ello el historiador se pregunta cuándo, dónde, cómo y el porqué sucedió determinado hecho. En nuestro caso específico ¿cuándo nació la medicina?, ¿dónde se originó?, ¿cómo surgió? y el ¿porqué? Y las respuestas son las siguientes: el lugar de nacimiento de la medicina como ciencia fue Grecia; su época el Siglo V a. de C.; el modo o manera, la dieta y el ejercicio y el porqué, para preservar la salud del hombre.
Otra cosa es preguntarse por el fundamento científico de la medicina y la respuesta es que se encuentra en las ciencias físico-químicas y biológicas, además de la sociología, la psicología y la antropología. No hay ninguna ciencia asistencial que necesite del concurso de tantas ciencias como la medicina; de lo contrario, los galenos no podrían cumplir a cabalidad con su misión humanitaria de conservar y mejorar la salud del ser humano y, sobre todo, con la exigencia de la exactitud y de la ética. Entre las recomendaciones de Hipócrates a los médicos están, precisamente, la de tener un conocimiento total del hombre, la de la exactitud en su diagnóstico y tratamiento y el comportamiento ético sin el cual un médico no puede ejercer adecuadamente su profesión.
No pretendo demostrar que la teoría del Dr. Cortés sea falsa, aunque tampoco puedo decir que sea verdadera, porque todavía está en la etapa de la verificación de la o las hipótesis. Solamente cuando documentos científicos avalen su teoría podrá tenerse como verdad. Con gran honestidad intelectual y académica el Dr. Guillermo Cortés reconoce que su teoría es sólo una “posibilidad”, como lo dice al final de su artículo. Y estoy seguro de que si su teoría pasa la prueba de la verificación, El Salvador tendrá su Esculapio.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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