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Tema para meditar
Caín ¿en dónde está tu hermano?
Es hora de enmendar errores. Es tiempo de rectificaciones y echar marcha atrás, acogiendo, ofreciendo apoyo económico y moral a aquellos que sufren en silencio o tal vez no pueden expresar
Publicada 18 de octubre de 2006, El Diario de
Hoy
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| Carlos Adalberto Fonseca*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
El eco de esta frase divina, pronunciada al principio de los siglos, todavía se escucha por doquier en El Salvador. Recordando que la pregunta del Todopoderoso no es únicamente sobre el lugar de ubicación del hermano, sino también, si el hermano no se está muriendo de hambre, enfermo o humillado, pues la obligación filial es muy grande, inconmensurable…, noble en una palabra.
Es doloroso ver que están a la orden del día los abusos de hecho y de palabra, así como las defraudaciones económicas de hermano y hermana, hacia los otros parientes, hijos del mismo padre y madre.
Y es que la voracidad por los bienes terrenales no tiene límite en algunas personas. Para ello, no escatiman modo, manera y forma de aprovecharse de los demás hermanos. Quienes por temor, respeto mal entendido, o por incapacidad física o mental, sufren en abuso de aquellos que son su misma sangre y a quienes ningún principio moral o religioso detiene en su afán de lucro…
Caín ¿dónde está tu hermano o hermana? A la interrogante se podría contestar: está muriéndose de hambre, enfermo, triste y desamparado. O sufriendo toda clase de humillaciones o desprecios, mientras los de su misma sangre gozan de una vida holgada, opulenta e hipócritamente respetable; sin ayudar, ni apoyar al hermano en infortunio. ¡Ah, insensatos! Jamás se justifica apropiarse de los bienes ajenos.
Pero en el caso de hermano a hermano, o a hermana, el robo o el abandono es un horrendo crimen, que por ingratitud, no castigan los hombres, pero tiene castigo de Dios, y si no se alcanza a pagar aquí en vida por el directamente responsable, dice el Libro Sagrado, que lo pagarán los hijos y demás descendientes. Va este llamado de súplica a quienes han equivocado el camino.
Es hora de enmendar errores. Es tiempo de rectificaciones y echar marcha atrás, acogiendo, ofreciendo apoyo económico y moral a aquellos que sufren en silencio o tal vez no pueden expresar, o imaginarse, el porqué de su tragedia. Caín… ¿en dónde está tu hermano o hermana? La sangre, el hambre, el dolor y el abuso de él o de ella claman justicia.
*Dr. en Derecho y Lic. en Filosofía.

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