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La
nota del día
Barclay: Ahora mismo erradíquese la violencia
Perseguir a criminales no viola los derechos humanos sino que protege las vidas, los bienes y la felicidad de la gente honrada del país
Publicada 18 de octubre de 2006, El Diario de
Hoy
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| El
diario de hoy
editorial@ elsalvador.com
La violencia se debe erradicar ahora mismo recurriendo a todos los medios a disposición del Estado. Hay que aumentar el número de policías en las calles, reformar las leyes y terminar con la polarización política; los jueces deben entender que la independencia judicial es para protegerlos de presiones, no para fallar como les dé la gana y en contra de la ley escrita.
En estas precisas y contundentes palabras el embajador de Estados Unidos, Douglas Barclay, expresó la enorme preocupación de su gobierno y suya propia, por los niveles de violencia y crimen que sufre el país, situación que se agravó, agregamos nosotros, desde el pasado 5 de julio cuando militantes comunistas asesinaron a dos policías en una emboscada frente a la Universidad de El Salvador.
La violencia puede derrumbar los esfuerzos de todos para alcanzar niveles superiores de vida, anulando las oportunidades que presenta el TLC con Estados Unidos y que ya está rindiendo grandes frutos. No es posible, señaló el embajador Barclay, que más del once por ciento del producto bruto del país se dedique a la seguridad. No es posible que partidos políticos continúen oponiéndose a medidas y préstamos que se necesitan para mejorar eficiencia en muchas áreas; no es posible que tantos individuos evadan el pago de sus impuestos; no es admisible que los corruptos en todos los niveles y áreas, sigan embolsándose recursos públicos.
Es necesario, enfatizó el embajador Barclay, que el público tenga acceso a la información y actuaciones de los gobiernos indistintamente de si se trata de los locales o del central. En esto hemos insistido en EL DIARIO DE HOY: es impostergable establecer una entidad independiente que vigile el cumplimiento de las leyes y reglamentos que regulan las compras y contrataciones de los entes públicos, se trate de alcaldías, ministerios u organismos autónomos.
La impunidad genera el crimen
De igual manera y esto se deduce de las palabras del embajador Barclay, la corrupción la deben investigar comisiones independientes que tengan a mano la información de los entes públicos, la que a su vez deben conocer los ciudadanos.
Perseguir a criminales no viola los derechos humanos sino que protege las vidas, los bienes y la felicidad de la gente honrada del país. Una familia puede escapar agresiones físicas, pero si sus vecindarios viven en un clima de terror, si se les obliga a encerrarse en sus casas por la noche, si se les cobra tributos (los impuestos de guerra de la década perdida), a esa familia le violan sus libertades y su tranquilidad. Los derechos de los delincuentes no se deben privilegiar sobre los derechos de la población.
La impunidad es el caldo de cultivo del crimen, pero la impunidad no es sólo el resultado de malas leyes y de jueces banales o corruptos. Para nosotros hay impunidad cuando un concejo rehúsa revelar las negociaciones que lleva a cabo, cuando un partido de manera sistemática se opone a medidas y leyes requeridas para combatir la delincuencia, cuando diputados esconden a terroristas que huyen de la justicia, cuando por deferencia al compinche se dejan de investigar flagrantes actos de corrupción.
Está la impunidad causada por las leyes para suizos, la de jueces que rechazan evidencias contundentes contra un criminal, la asquerosa impunidad del juez cuyos actos envían un testigo a la muerte.

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