El
Diario de Hoy
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-- Bernhard Klinger, Linz, Austria
Respuesta: En otras palabras ¿cómo hacer para evitar que fracasen las FYA?
Si bien el crecimiento orgánico recibe mejores elogios de la prensa, y está ciertamente menos cargado con el peligro de la sangre, el sudor y las lágrimas, para no mencionar el riesgo, la FYA sigue siendo la herramienta más veloz y más poderosa que puede usar una compañía para acrecentar su competitividad.
Pero, como sugiere su pregunta, no existen normas establecidas para la FYA.
Pese a que cuenta con la experiencia de medio siglo de actividad en el campo de las fusiones y de las adquisiciones a nivel internacional, y con millares de ejemplos para aprender, las compañías siguen estropeando sus planes, con demasiada frecuencia ignorando los beneficios anticipados del acuerdo.
Y para completar las cosas, muchas personas que han vivido a través de la parte “A” del proceso sienten que todo el proceso es como una especie de muerte para ellas, y que sus vidas quedan fuertemente alteradas.
Aún así, ninguna compañía debe eludir la posibilidad de FYA, y no parecería que usted intente hacerlo.
Los obstáculos más frecuentes
Por lo tanto, le brindaremos nuestra lista de normas para evitar los seis más comunes obstáculos de FYA.
1) Tenga cuidado con una “fusión de iguales”.
Aunque la idea es noble, la realidad es un verdadero lío. La razón de ello surge de la premisa. Si ambas compañías que están por fusionarse son tan iguales, se preguntan sus ejecutivos ¿por qué cada parte debe adoptar las prácticas, normas y empleados de la otra parte?
La mayoría de los acuerdos son con frecuencia desbaratados por esa pregunta, pues los equipos suelen pasar meses lidiando sobre quien está a cargo.
2) Reconozca que el ajuste cultural de las dos empresas es tan importante, o más importante aún, que el ajuste estratégico.
Causa gran entusiasmo cuando una fusión o adquisición tiene perfecto sentido en materia de productos, tecnologías y cifras.
Pero eso puede concluir en desastre si las dos compañías operan con valores diferentes. Lo cierto es que algunas culturas corporativas no se combinan, sino que entran en combustión.
3) Huya a toda velocidad si descubre que está a punto de entrar en una “situación revertida de rehén”.
En ocasiones, una firma desea adquirir otra compañía con tanta intensidad que comienza a hacer concesiones. Para el momento en que han concluido las negociaciones, la compañía adquirida está virtualmente en control de la situación.
No se ponga en una situación donde termine preguntándose, “¿Para qué pagué tanto por algo que realmente no poseo?”
4) Para citar al ángel Gabriel, “No tenga miedo”.
Cuando se trata de una integración, la audacia es el enfoque más sensato. En un mundo ideal, el proceso de integración debería estar concluido en el momento del cierre, y ciertamente 90 días después.
De lo contrario, la incertidumbre puede transformarse en inercia, o aún peor, en miedo. Y ambas afectan la moral ... y las operaciones.
5) No sucumba al “Síndrome del Conquistador” avanzando a su nuevo “territorio” e instalando a sus empleados por todas partes.
Mire, una de las principales razones que usted ha decidido ingresar en el mundo de las FYA es obtener dos veces más talento para elegir.
Por supuesto, los adquirientes se sienten leales hacia los colegas, pero para que la nueva y ampliada compañía prospere, necesita el mejor equipo, inclusive si eso significa que usted dejer ir a algunos de los miembros de su grupo.
6) No pague demasiado.
No estamos hablando de un cinco por ciento. Eso se perderá en el redondeo de las cifras si el acuerdo realmente funciona.
Nosotros hablamos de bonificaciones del 20 al 30 por ciento, que con frecuencia ocurren. El culpable es “el calor del acuerdo”, el frenesí negociador alentado por diferentes postores y bancos de inversiones.
Recuerde: no existe el mejor acuerdo posible, sólo el deseo apasionado de sentir de esa manera. Ahora bien, nosotros nos damos cuenta que seis trampas son algo bastante difícil de evitar, especialmente en la turbulencia que precede a un acuerdo.
Pero si usted cae en una o dos durante las negociaciones, admita su error, y retorne por sus fueros. El crecimiento orgánico es bueno, pero la FYA puede añadir real poder de fuego a su arsenal de desarrollo.
Abrumado por el trabajo
Pregunta: realmente creo en los productos de mi compañía, y respeto a mis colegas y jefes. Pero me siento abrumado por las crecientes demandas de trabajo y me preocupa mi joven familia. Parte de mí desea encontrar un nuevo trabajo, pero tal vez es algo miope.
¿Cual es su consejo?
-- Anónimo , Chicago --
Respuesta: ¡Quédese! A usted le está ocurriendo algo bueno. ¿Con qué frecuencia alguien dice que le gustan las “tres cosas más importantes” del trabajo: la empresa, los productos y los empleados?
Pero usted, al parecer, se siente agotado. Ese es un problema en trabajos que requieren muchos esfuerzos, y en una dinámica exacerbada ciertamente por diferentes demandas.
Una persona no puede dar el 100 por ciento de sí a todo y a todos al mismo tiempo.
Por lo tanto, usted necesita aceptar un canje.Tal vez si trabaja en otro lugar, eso le canse menos. Tal vez lo atinado sea pasar menos tiempo con su familia.
Pero no decida hasta que pruebe cada estrategia, a fin de que su acto de equilibrio sea más soportable. En su condición de agotamiento, lo último que necesita es la tensión adicional de saber que usted está dejando atrás algo bueno.
Ofrezca a su trabajo otra oportunidad.
(Jack y Suzy Welch son autores del libro “Winning”, un gran éxito de venta a nivel internacional. Ustedes pueden enviarles preguntas por correo electrónico a Winning(at)nytimes.com. Por favor, incluya su nombre, su ocupación, su ciudad y su país).
(Traducción de Mario Szichman).
—Welch es Presidente de Jack Welch, LLC. Asesora directores y presidentes de empresas Fortune 500. Fue Chairman y CEO de General Electric, convirtiéndola en la corporación más valiosa del mundo. —
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