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Para pensarlo detenidamente
El acto más socialista posible
El socialismo revolucionario no tiene por esencia la solidaridad sino el igualitarismo, que es un concepto irrisorio desde toda lógica, al que se ha exacerbado hasta límites gigantescos
Publicada 17 de octubre de 2006, El Diario de
Hoy
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| Roberto López- Geissmann*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
¿Qué es lo más apreciado para el ser humano sino su vida? No nos vayamos por la tangente sobre especulaciones sobre calidad de vida, enfermedad o privación de libertad. Sin invalidar esos conceptos, se les superpone el hecho de poder continuar viviendo... ahora que, para concretar ese derecho se adhieren otros de los que destaca la posibilidad de defender su vida directamente. Uno mismo mientras sea posible, tiene el derecho natural, divino y escrito en los cielos y la tierra, antes de cualquier consideración de derecho positivista, de defender su derecho a la vida y el de otros.
Imagínese que usted está en una casa que se incendia y se le prohíbe que intente apagarla con extintores o por otros medios, porque para eso cuenta con los bomberos. Que no intente salvar a su hijo que se ahoga lanzándole un salvavidas o dándole respiración artificial (aunque usted sepa la técnica), porque para eso cuenta con los guardavidas. Que ni siquiera le ponga un apósito a un amigo o a usted mismo porque sólo el doctor puede hacerlo.
E imagínese que si realiza cualquiera de estas actividades usted fuera penado criminalmente... pero no, la cosa es peor, puesto que lo castigarán a usted simplemente por tener en su poder un botiquín de auxilios, extintores o utilizar un equipo especial. Y ello aunque usted demuestre que no era racionalmente posible que pidiera la ayuda de bomberos, médicos o rescatistas.
Le parecería que es una locura y un abuso ¿no es cierto?
¿Por qué entonces si una solitaria madre de familia se ve involucrada en un tiroteo defensivo en su propia casa, defendiendo a los suyos, si no tenía matriculada su arma, debiera ir a la cárcel? ¿Por qué un maduro propietario rural, viajando con su hijo no puede detenerse a tomar café en un restaurante en la carretera si lleva un arma para su defensa, porque si se la encuentran iría preso? ¿Por qué cualquier ciudadano que sale a pocas cuadras de su casa, a cualquier hora del día, y va con arma, si es cacheado va preso, aunque jamás haya tenido problemas con la ley? ¿Es igual el que nunca ha delinquido al antisocial tatuado, pandillero reconocido y delincuente reincidente, son exactamente iguales ante la ley de armas? ¿No es esa una ley antinatural, estúpida y que clama al cielo, injusta a rabiar y productora de mayores males que los que pretende evitar? Piénselo bien.
¿No es el intento de prohibir totalmente, importación, fabricación, portación y tenencia de armas de fuego una aberración contra el derecho natural de defensa? ¿Es que tiene acaso el más mínimo sentido común el postular que la desaparición de pistolas “hará bajar sustancialmente la delincuencia? Esto es como decir que volverá honrados a los amigos de lo ajeno y pacíficos a los violentos apasionados, vengadores o asesinos.
Sencillamente serían más crueles los crímenes (con arma blanca o garrote)... si los delincuentes hicieran caso, lo que es una hipótesis idiota, por decir poco; pero lo cierto es que dejaría a la ciudadanía todavía más inerme. Es impresionante cómo estas argumentaciones no se esgrimen por nadie y la línea maldita de desprotección total sigue caminando sin encontrar casi oposición. Veamos algunas últimas preguntas reflexivas.
El socialismo revolucionario no tiene por esencia la solidaridad sino el igualitarismo, que es un concepto irrisorio desde toda lógica, al que se ha exacerbado hasta límites gigantescos y que es en esta civilización el más grande valladar para el auténtico desarrollo y promotor de toda injusticia.
Estas disposiciones sobre desarmamentización tienen ese componente y son, vistos en su dimensión profunda, el acto más integralmente socialista que cabe en una sociedad; la prueba está en que, como en toda expresión política de este signo, sacrifica inocentes sin importar ningún sentido de justicia ni derecho natural, en aras a ideas que obedecen a una ingeniería social.
¿Qué ocasiona esta falta de resistencia ante un ultraje vital como el que se quiere perpetrar? ¿Qué poderes internacionales promueven esto y qué premios o amenazas esgrimen para realizarlo? ¡Qué Dios ilumine y dé fuerzas a nuestro dirigentes públicos y privados para que no se dejen...!
*Lic. en Ciencias Políticas.

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