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| Último ensayo. El Real Madrid, con David Beckham a la cabeza, se entrenó ayer en Rumania. Foto:
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El
Diario de Hoy
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El Real Madrid busca una imagen nueva en Bucarest, bálsamo al que agarrarse con urgencia tras el segundo cachetazo de la temporada, en Getafe, donde empeoró aún más la imagen ofrecida en Lyon. Esto provoca cierta urgencia de puntos en la visita al Steaua.
Con el Olympique de Lyon fuerte en el grupo, el Real Madrid concede una importancia vital al doble enfrentamiento ante el Steaua de Bucarest, conjunto con el que tiene destinado jugarse el pase a octavos de final. El Dinamo de Kiev, el otro equipo del grupo tiene opciones remotas tras su derrota con los rumanos.
Llega el Real Madrid consciente de los graves errores cometidos sobre el campo en Getafe y con la promesa de la plantilla de una rápida corrección tanto a Fabio Capello como al presidente, Ramón Calderón.
El técnico madridista recuperó la calma para exigir una reacción inmediata a sus jugadores, tras salir desquiciado del Coliseum Alfonso Pérez. Recupera a sus dos centrales titulares. Sergio Ramos tras cumplir sanción y Fabio Cannavaro una vez superada la sinovitis en su rodilla izquierda.
Con las bajas en el lateral derecho de Míchel Salgado y Cicinho, más José Antonio Reyes, que no se recuperó a tiempo de su rotura fibrilar, las dudas de Capello, convencido de mantener el criticado doble pivote Emerson-Diarra, están en la línea de tres que se forma por detrás de Van Nistelrooy.
Raúl llega con un leve esguince de tobillo que le hace ser duda y el mal partido de David Beckham en su regreso al equipo titular, pone en escena a Robinho que pide minutos en cada entrenamiento.
Cosmin Olariou, el técnico del Steaua, vio al Real Madrid en directo en el Coliseum en Getafe. No se creía al Madrid que vio en el campo. Es consciente que mañana verá un rival diferente en el césped. <efe>

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