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Deportación agrava la violencia en El Salvador

Entre los deportados, vienen sujetos que han cometido delitos graves en los Estados Unidos, y por los que purgaron condenas, algunas a medias. Al ingresar al país, se han reagrupado, al punto de convertir a las pandillas en estructuras de crimen organizado. Ante esto, el Estado busca soluciones


Publicada 16 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

Detenido. El Chino Tres Colas es uno de los deportados que volvió a delinquir. Foto EDH
William Alfaro
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Las autoridades locales están convencidas de que muchos de los criminales deportados han contribuido, en gran medida, con el incremento de la violencia y el cambio de la forma de actuar de las pandillas, al punto de valorarlas como estructuras del crimen organizado.

Las extorsiones, asaltos y asesinatos se han incrementado en la medida que muchos de los pandilleros formados en las calles y cárceles de California, Arizona, Texas y Washington, han llegado al país para reproducir esa forma de vida.

Todo esto ha obligado al Estado salvadoreño a poner más atención al fenómeno y a buscar soluciones.

Uno de los casos que mejor ejemplifica la influencia de esos deportados en el país es el de Carlos Rivas Barahona, conocido como el Chino Tres Colas, uno de los líderes de Mara 18, quien fue detenido con toda su banda —un grupo de 19— y fue acusado de narcotráfico y extorsión entre otros.

Rivas Barahona es uno de los cientos de deportados de los Estados Unidos con antecedentes penales, que ingresaron al país pero que no fueron detenidos, ya que aquí no habían cometido ningún delito.

Al entrar a territorio nacional, la PNC y Migración simplemente se limitan a llenarles una ficha, a tomarles fotografías. Luego de este registro sencillo, son dejados en libertad.
De los de repatriados en 2006, 39 fueron acusados de homicidio en los Estados Unidos (algunos cumplieron parte de la pena por el delito cometido). Cuatro más que el reporte de 2005 hasta la fecha.

Pero el delito que más ha generado deportaciones es del tráfico de drogas con 358 casos, le sigue robos con 339, y asalto 259. Los delitos sexuales se suman a la lista con 215, y al final del listado aparecen otros no especificados con 241.

De los deportados registrados por Migración, sólo uno aparece que cumplió su condena.

Según Porfirio Chicas, portavoz del Ministerio de Gobernación, algunos de los deportados con antecedentes han sido detenidos a las pocas horas de llegar al país por cometer asaltos.

El subdirector de Investigaciones de la Policía, Héctor Mendoza Cordero, confirma lo anterior y lo demuestra con los registros de las capturas.

“Algunos de ellos han sido deportados efectivamente. Tenemos unas investigaciones de delincuentes deportados por delitos cometidos aquí, desde homicidios, y en los próximos días haremos unas detenciones”, explicó.

En muy pocos casos, esos deportados han sido detenidos en el aeropuerto, ya que son reclamados por la División de Fronteras y Finanzas de la PNC o Interpol, por delitos cometidos en el pasado.

Inspección. Algunos de los deportados reciben instrucciones de un agente de la PNC a su llegada al aeropuerto de Comalapa. Foto EDH

Réplicas
Debido a la agresividad y la gravedad de los delitos cometidos en diferentes partes de los Estados Unidos, el Buro Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) comenzó a dar seguimientos a la Mara Salvatrucha (MS 13) y a la pandilla 18 a finales de 2004.

Fueron investigados a profundidad los grupos que operaban en ciudades como como Los Ángeles, California, y Long Island, en Nueva York, así como Maryland y Virginia, en donde ocurrieron casos de extorsión a ciudadanos centroamericanos.

El FBI ha encontrado mayor apoyo en El Salvador para realizar las indagaciones, aunque también ha mantenido presencia en los demás países de la región. Muestra de esto fue una operación realizada el 7 de septiembre del año anterior, que incluyó más de 6,400 agentes del FBI en 15 estados de la Unión Americana, México, y Centroamérica.

Durante el operativo se detuvieron a 659 integrantes de la Mara Salvatrucha. En Estados Unidos capturaron a 77. En El Salvador, 232; en Honduras, 162; en Guatemala 98; y en México, 90.

Ayuda
La preocupación por los problemas generados por las maras, ha obligado al gobierno salvadoreño a adoptar medidas severas en el combate de estas. Una de esas medidas fue el plan Súper Mano Dura, mientras que en los Estados Unidos algunos estados han revivido la Ley RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations por sus siglas en inglés). Una ley contra el crimen organizado con un conjunto de regulaciones para suprimir las acciones criminales de personas y agrupaciones, lo que denomina como mafias.

El envío de esos salvadoreños criminales y la falta de herramientas legales, también ha obligado a las autoridades salvadoreñas a reunirse a finales de septiembre en Washington para crear un grupo técnico binacional para elaborar una Tratado de Ejecución de Sentencias Penales (TESP).

La reunión, catalogada como exitosa por René Figueroa, Ministro de Gobernación, también sirvió para solicitar la ayuda económica para capacitar a la Fiscalía en temas de inmigración y la adquisición de equipo de información digital y biométrica para identificar al deportado.

En otro frente, el Estado salvadoreño también pretende combatir al ejército de delincuentes con la construcción de nuevas prisiones.

“El Salvador tiene un problema serio con el tema delincuencial, debido a la deportación masiva de delincuentes peligrosos, que ni siquiera han cumplido sus penas y que no podemos capturarlos en El Salvador porque no tenemos forma alguna legal”, comentó el Presidente Elías Antonio Saca el 28 de septiembre, luego de reunirse con el Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, a quien le planteó los problemas que generan los deportados.

De ese encuentro surgió el compromiso del Presidente Bush para revisar la deportaciones de criminales. Días después se integró la comisión binacional, a la que asiste el ministro Figueroa y otros funcionarios de Gobierno.

muchos de ellos ya cumplieron sus sentencias en los Estados Unidos. aquí aplican enseñanzas que han aprendido en las cárceles Foto EDH

La prisa del mandatario Saca se fundamenta en la creciente ola de criminalidad, que ubica al país con o de los mayores índices de violencia en Latinoamérica, aunque en los últimos meses la Policía y la Fiscalía han redoblado sus esfuerzos, lo que que ha provocado un mayor número de detenciones.

Por su parte, Rebeca Thompson, vocera de la embajada de los Estados Unidos en el país, detalló que una de las medidas que en un futuro pueden adoptar ambos países es el intercambio de detenidos.

“Se está manejando también el intercambio de prisioneros. Se busca minimizar el impacto que afecta ambos países, ya que el deportado con frecuencia regresa a los Estados Unidos”, afirmó la funcionaria, quien reiteró que las autoridades estadounidenses en conjunto con las nacionales buscan el mecanismo para los delincuentes terminen su condena.

De acuerdo con declaraciones de oficiales del ministerio de Gobernación, el país ya se encamina a prepararse para un acuerdo satisfactorio con los Estados Unidos. Para eso han comenzado a preparador al personal, ya que han encontrado que la mayoría de los mareros detenidos hablan casi a la perfección el inglés. La idea es crear una cárcel bilingüe.


Las maras y una evolución a las mafias

En la reunión a finales de septiembre en Washington, altos funcionarios del gobierno salvadoreño y estadounidense coincidieron en las medidas de seguridad que adoptarán ambas naciones con respecto a las deportaciones de sujetos con antecedentes penales, los que han contribuido al incremento del crimen organizado en nuestro país.

René Figueroa, Ministro de Gobernación, sostiene que es necesario aplicar medidas de seguridad de carácter urgente, las que constituyen un mandato presidencial de la más alta prioridad.

La mayor preocupación con los nacionales deportados con antecedentes es que muchos de ellos regresan con métodos más sofisticados, estrategias de organización y contactos con criminales en los Estados Unidos.

Además, han comprobado que muchos de ellos han comenzado a manejar a las pandillas desde las misma cárceles.

Según detalles de Gobernación, muchos de estos delincuentes no sólo operan con recursos como teléfonos celulares y computadoras, sino también con códigos lingüísticos que ya han descubierto tanto dentro como fuera de penintenciarías como Mariona y la máxima seguridad en Zacatecoluca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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