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El Papa proclama santo a un obispo de México

Vaticano. Se disfrazaba de vendedor para ayudar a heridos durante la revolución mexicana, entre los años 1910 y 1917.


Publicada 16 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Vitoreado. El Papa saluda a unos peregrinos que colocaron la bandera mexicana. Foto AP
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com

El papa Benedicto XVI canonizó ayer durante una misa solemne en la Plaza de San Pedro al primer obispo nacido en tierras latinoamericanas, el mexicano Rafael Guízar y Valencia, y a otros tres beatos.

El Pontífice, que en algunos momentos habló en español, recordó a Rafael Guízar y Valencia como el “obispo de los pobres”, ante miles de mexicanos. Fue la primera canonización del pontificado de Benedicto XVI.

Los otros tres santos nuevos son una monja francesa que predicó en un refugio de la frontera estadounidense, una religiosa que alentó la educación pública de las niñas en Italia, y un cura italiano que ayudó a los sordos.

“La Iglesia se regocija con los cuatro nuevos santos”, manifestó Benedicto ante una multitud de miles de personas al finalizar la ceremonia de dos horas de duración. “Que su ejemplo nos inspire, y sus plegarias nos guíen y den valentía”.

Refiriéndose a Guízar y Valencia, el Obispo de Roma dijo que afrontó “en el México de los primeros decenios del 1900, las persecuciones, con tal de llevar adelante su actividad humanitaria y de apoyo a las vocaciones sacerdotales y religiosas”.

Más de 30,000 personas asistieron a la ceremonia, una buena parte proveniente de México, incluidos los cardenales Norberto Rivera Carrera y Juan Sandoval Iñiguez y el secretario de Relaciones Exteriores Luis Ernesto Derbez en una presencia sin carácter oficial.

En la homilía, el Papa destacó que los nuevos santos dejaron cualquier tipo de riqueza terrena para seguir a Jesucristo.

El milagro

La solemne liturgia fue presidida por el Pontífice con 38 concelebrantes. La petición de la canonización de los cuatro nuevos santos fue pronunciada por el cardenal José Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

El milagro por el cual fue canonizado Guízar ocurrió en el 2002, cuando a Valentina Santiago se le detectó una malformación en su embarazo. La mujer pidió la intervención del entonces beato mexicano. Tiempo después, el niño Rafael de Jesús Barroso nació sano y sin ninguna complicación.

El Papa pronunció la fórmula: “tras haber reflexionado, invocado muchas veces la ayuda divina, declaramos y definimos santo al beato Rafael Guízar”. <AP>

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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