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| Experiencia. El consagrado actor y premiado
director de Hollywwod carga en sus hombros más de siete décadas
de vivencias. |
Hollywood
Estados Unidos
Corresponsal / Fabián W. Waintal
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Sábado de octubre, en la época en que el calor ya no aparece
temprano por la mañana en Beverly Hills.
Las calles vacías entre Doheny y Burton duermen igual que sus vecinos,
pero adentro del Hotel Four Seasons, bien despierto llega una leyenda
de Hollywood: Clint Eastwood.
Acostumbrado a pararse frente a la cámara, protagonizando tantos
éxitos, esta vez nos hablará desde otro punto de vista,
como el director de la nueva película “Flags of our Fathers”.
Producida junto a Steven Spielberg con un presupuesto de ochenta millones
de dólares, despliega la verdad detrás de la famosa foto
de unos soldados levantando una bandera de Estados Unidos en la japonesa
isla de Iwo Jima, durante la Segunda Guerra Mundial.
Demostrando que ni siquiera habían sido los primeros soldados que
llegaron a lo más alto de la isla, la película debate sobre
el significado que esconde la palabra héroe, ilustrando la vida
y batalla de los únicos tres soldados sobrevivientes de esa foto,
generando cierta autocrítica del marketing estadounidense durante
la época de guerra.
¿A lo largo de todos estos años cambió su
forma de pensar o los gustos en su trabajo? ¿Hoy prefiere la sensibilidad
del cine en vez de la acción?
Supongo que a medida que fui madurando - (riéndose) como una forma
de decir que envejecí - busqué diferentes lados y diferentes
historias que me gustaban. A lo mejor también me gustaban cuando
era más joven, pero yo ya había empezado en películas
con mucha acción. Ahora que estoy en esta etapa de mi vida donde
retrocedí al otro lado de la cámara, siento que tengo que
mostrar algo distinto. Tal vez algo que resulte más cercano a mi,
en vez de personajes imaginarios.
¿Qué lo llevó a decidirse por filmar una
película de guerra y en especial esta etapa de la II Guerra Mundial
contra los japoneses?
Nunca se había filmado una cinta sobre Iwo Jima aunque había
sido la batalla naval más terrible de nuestra historia (...) Igual,
el libro fue lo que más me había motivado, porque no era
una historia de guerra (...) esta me gustó porque estudiaba la
gente. Y a mí siempre me interesaron aquellas donde los hijos descubren
cosas sobre sus familiares.
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Perfil
- Habiendo nacido el 31 de Mayo de 1930,
Clint Eastwood era muy jovencito como para haber luchado en la II
Guerra Mundial. Pero igual pasó por el ejército, cuando
en 1950 se enlistó en los servicios especiales del Army Special
Services en Monterrey, California. No luchó en ninguna batalla,
pero igual afrontó el peligro sobreviviendo de un accidente
de avión que cayó al Pacífico, teniendo que
nadar seis kilómetros hasta la orilla. Después de
semejante hazaña, el ejército lo aprovechó
como instructor de natación y por eso quedó confinado
a la base militar, en plena guerra con Corea. Fue durante esa misma
época que dos amigos del ejército, David Janssen y
Martín Milner, lo convencieron para que se dedicara a la
actuación. Y en 1954 firmó su primer contrato con
Universal Studios, cobrando 75 dólares semanales para filmar
la película de ciencia ficción “Revenge of the
Creature” (1955). No crean que le fue tan bien, porque antes
de vencer el contrato, terminaron despidiéndolo el mismo
día que echaron a un entonces desconocido Burt Reynolds.
“Ya había hecho televisión durante cinco años
cuando me ofrecieron hacer una película de vaqueros en Italia
y España” comenta. “Al principio no me interesó,
pero por curiosidad leí el guión y al final acepté
irme a filmar con mi poncho”. Ya habían rechazado el
mismo ofrecimiento James Coburn y Charles Bronson, pero Clint Eastwood,
decidió probar suerte, filmando con Sergio Leone en Italia.
Usando siempre el mismo poncho (y sin lavarlo), Clint Eastwood terminó
imponiendo el estilo de cine italiano “spaghetti westerns”,
desplegando su nombre por todo el mundo.
“Me siento identificado con las películas de vaqueros”
agrega.
De vuelta en Estados Unidos, en 1971, dirigió su primera
producción “Play Misty For Me”, antes de implantar
otra clásica series de películas con el personaje
de “Harry el Sucio” (No, no, ya no usaba el poncho).
Con las manos muy limpias, también se dedicó a la
política “Soy republicano desde la época de
Eisenhower”. Y mucho antes que Arnold Schwarzenegger, en 1986
Clint Eastwood fue elegido como intendente de Carmel, en California,
donde todavía es propietario del bar “Hog’s Breath”
y un hotel rústico en las afueras.
La dirección de cine, siguió dándole prestigio,
especialmente cuando en 1992 ganó el Oscar como Mejor Director
además de Mejor Actor por “Unforgiven”, implementando
una estrategia profesional que venía planeando desde hace
tiempo. A pesar de sus 74 años, terminó ganando otro
Oscar en 2005 con “Million Dollar Baby”. |
Hablé con muchos veteranos y los que realmente estuvieron son
los que menos hablan. (...) Parece haber un punto en común con
estas personas como lo fue John Bradley [el personaje principal de la
película], en una época donde no había evaluaciones
psicológicas y los soldados tenían que volver a sus casas
como si nada hubiera pasado. Es una de esas experiencias donde un jovencito
también es arrojado a la fama, siendo tratado como una celebridad
cuando no se sentía así, especialmente cuando muchos de
sus compañeros habían muerto.
¿Qué sabía usted sobre la famosa foto de
la bandera y los soldados de Iwo Jima, antes de filmar la película?
La famosa foto la habían tomado apenas cuatro o cinco días
después de comenzada la batalla, cuando ni siquiera habían
cumplido la cuarta parte de la misión. Significa unidad y es algo
que siempre me motivó cierta curiosidad.
¿La propaganda de las películas de guerra en Hollywood
han sido siempre un estilo de arma estadounidense? ¿Se aprendió
algo del pasado?
Con esta película intentamos mostrar la máquina de la propaganda,
como apareció realmente. Como cuando yo era chico, todos vimos
las películas de guerra y siempre se usaban como propaganda, mostrando
buenos y malos. Pero la mayoría de los personajes eran interpretados
por actores que tenían más de 30 años, muchas veces
40. Y no es cierto, porque la mayoría de los soldados eran adolescentes,
muy cerca de los 20 años.
¿Usted fue más consciente en el modo de filmar
una película de la II Guerra Mundial, respetando a los japoneses,
sin utilizar el lenguaje común de la época en que insultaban
o desprestigiaban al enemigo?
No fue nada consciente. Tampoco quise sentarme a criticar al enemigo,
no hubiera logrado nada. Naturalmente hay muchas expresiones durante la
guerra, pero no fue nada consciente (...) Cuando uno habla con los japoneses,
te enteras que era igual con ellos. Pasa en toda guerra. Cada palabra
nace con un apodo, pero yo no lo quise evitar conscientemente. Simplemente
no surgió en el guión. No me importa insultar a nadie (Se
ríe). Doy igual oportunidad a todos en mis insultos. Creo que hoy
en día hay demasiada sensibilidad; hemos perdido el sentido del
humor.
¿Qué recuerda de la época de la II Guerra
Mundial que usted mismo vivió aunque era chico?
Recuerdo los sentimientos y la venta de bonos (para recaudar fondos por
la guerra). No sabía demasiado lo que pasaba porque apenas tenía
15 años, pero leíamos los diarios y veíamos la actividad
que había. Todo tenía que ver con bonos y más bonos.
Los padres los compraban como regalo de cumpleaños. Los más
jovencitos no estaban tan contentos, porque no recibían un juguete...
¿Pudieron filmar en la verdadera isla Iwo Jima las gráficas
escenas...?
Filmamos en Islandia y me encantó (...) en verdad se parece mucho
el verano de Islandia con las playas de arena en Iwo Jima. Habíamos
buscado playas por todo el mundo, incluyendo las más cómodas
en Hawai frente al Four Seasons, lugares confortables (riéndose).
Pero no pudimos filmar en Iwo Jima porque se lo considera un templo y
los japoneses no permiten la entrada del turismo. Nadie puede entrar sin
la aprobación del gobierno y lo consideran un lugar muy secreto
donde todavía tienen 12 mil de sus hombres.
¿Cómo cree que tomarán en Japón la
versión de esta película?
No tengo idea. Muchísimos japoneses que ya la vieron parecen haberla
disfrutado y creo que les interesa. Después de la guerra, la historia
japonesa dejó de hablar sobre el tema. No se enseña en la
escuela y ninguno de los actores japoneses que trabajaron conmigo sabían
lo que había pasado. Y por eso tenía curiosidad en el tema,
porque la generación actual no sabe demasiado. Creo que fue importante
contar aquella historia, también desde el punto de vista japonés,
porque es gente que ha dado mucho por su país...
¿También quiso debatir sobre el verdadero significado
del vocablo héroe?
Es algo muy importante para esta película, porque vivimos en una
era donde cualquiera es considerado un héroe. Y en esa era en particular,
durante los años 40, los héroes eran personas extraordinarias.
Hoy se encuentran héroes todos los días.
¿Qué le gustaría que el público realmente
vea con su película?
Quiero que conozcan esta gente y sepan por lo que pasaron, trato de mostrarles
la época y como las personas dedicaron y donaron sus vidas; el
sentimiento de la falsa fama que es muy común hoy en día.
Vivimos en una época completamente diferente. El ejército
es voluntario. Los países tienen mucho más confort económico
y creo que hoy, me parece, estamos un poco más malcriados que en
aquel entonces. La idea de la guerra ahora, resulta más un inconveniente
que en aquel entonces cuando era una verdadera necesidad.
En el aspecto familiar, Clint Eastwood bien podría armar su propio
batallón con la cantidad de hijos que tiene: Alison (34) y Kyle
(38) que procreó con Maggie Johnson; Scott (20) y Kathryn (18),
producto de su romance con Jacelyn Reeves; tuvo a Francesca con Frances
Fisher; y a Moran (10) con su última esposa, Tina Ruiz.
¿Qué tan bueno es dirigiendo a su propia familia?
Es algo muy difícil. Prefiero dirigir en mi trabajo.
¿Piensa retirarse algún día?
No tengo la menor ambición en retirarme. Si la tengo, todavía
no me enteré. Tal vez espere a que el cine me jubile a mí.

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