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“No me importa insultar a nadie...”

Entre ironías y sarcasmos, el actor y director habló de las razones que lo motivaron a rodar su última película “Flags of our fathers”


Publicada 16 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Experiencia. El consagrado actor y premiado director de Hollywwod carga en sus hombros más de siete décadas de vivencias.
Hollywood
Estados Unidos
Corresponsal / Fabián W. Waintal
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Sábado de octubre, en la época en que el calor ya no aparece temprano por la mañana en Beverly Hills.

Las calles vacías entre Doheny y Burton duermen igual que sus vecinos, pero adentro del Hotel Four Seasons, bien despierto llega una leyenda de Hollywood: Clint Eastwood.

Acostumbrado a pararse frente a la cámara, protagonizando tantos éxitos, esta vez nos hablará desde otro punto de vista, como el director de la nueva película “Flags of our Fathers”.

Producida junto a Steven Spielberg con un presupuesto de ochenta millones de dólares, despliega la verdad detrás de la famosa foto de unos soldados levantando una bandera de Estados Unidos en la japonesa isla de Iwo Jima, durante la Segunda Guerra Mundial.

Demostrando que ni siquiera habían sido los primeros soldados que llegaron a lo más alto de la isla, la película debate sobre el significado que esconde la palabra héroe, ilustrando la vida y batalla de los únicos tres soldados sobrevivientes de esa foto, generando cierta autocrítica del marketing estadounidense durante la época de guerra.

¿A lo largo de todos estos años cambió su forma de pensar o los gustos en su trabajo? ¿Hoy prefiere la sensibilidad del cine en vez de la acción?
Supongo que a medida que fui madurando - (riéndose) como una forma de decir que envejecí - busqué diferentes lados y diferentes historias que me gustaban. A lo mejor también me gustaban cuando era más joven, pero yo ya había empezado en películas con mucha acción. Ahora que estoy en esta etapa de mi vida donde retrocedí al otro lado de la cámara, siento que tengo que mostrar algo distinto. Tal vez algo que resulte más cercano a mi, en vez de personajes imaginarios.

¿Qué lo llevó a decidirse por filmar una película de guerra y en especial esta etapa de la II Guerra Mundial contra los japoneses?
Nunca se había filmado una cinta sobre Iwo Jima aunque había sido la batalla naval más terrible de nuestra historia (...) Igual, el libro fue lo que más me había motivado, porque no era una historia de guerra (...) esta me gustó porque estudiaba la gente. Y a mí siempre me interesaron aquellas donde los hijos descubren cosas sobre sus familiares.

Perfil

- Habiendo nacido el 31 de Mayo de 1930, Clint Eastwood era muy jovencito como para haber luchado en la II Guerra Mundial. Pero igual pasó por el ejército, cuando en 1950 se enlistó en los servicios especiales del Army Special Services en Monterrey, California. No luchó en ninguna batalla, pero igual afrontó el peligro sobreviviendo de un accidente de avión que cayó al Pacífico, teniendo que nadar seis kilómetros hasta la orilla. Después de semejante hazaña, el ejército lo aprovechó como instructor de natación y por eso quedó confinado a la base militar, en plena guerra con Corea. Fue durante esa misma época que dos amigos del ejército, David Janssen y Martín Milner, lo convencieron para que se dedicara a la actuación. Y en 1954 firmó su primer contrato con Universal Studios, cobrando 75 dólares semanales para filmar la película de ciencia ficción “Revenge of the Creature” (1955). No crean que le fue tan bien, porque antes de vencer el contrato, terminaron despidiéndolo el mismo día que echaron a un entonces desconocido Burt Reynolds.
“Ya había hecho televisión durante cinco años cuando me ofrecieron hacer una película de vaqueros en Italia y España” comenta. “Al principio no me interesó, pero por curiosidad leí el guión y al final acepté irme a filmar con mi poncho”. Ya habían rechazado el mismo ofrecimiento James Coburn y Charles Bronson, pero Clint Eastwood, decidió probar suerte, filmando con Sergio Leone en Italia. Usando siempre el mismo poncho (y sin lavarlo), Clint Eastwood terminó imponiendo el estilo de cine italiano “spaghetti westerns”, desplegando su nombre por todo el mundo.
“Me siento identificado con las películas de vaqueros” agrega.
De vuelta en Estados Unidos, en 1971, dirigió su primera producción “Play Misty For Me”, antes de implantar otra clásica series de películas con el personaje de “Harry el Sucio” (No, no, ya no usaba el poncho).
Con las manos muy limpias, también se dedicó a la política “Soy republicano desde la época de Eisenhower”. Y mucho antes que Arnold Schwarzenegger, en 1986 Clint Eastwood fue elegido como intendente de Carmel, en California, donde todavía es propietario del bar “Hog’s Breath” y un hotel rústico en las afueras.
La dirección de cine, siguió dándole prestigio, especialmente cuando en 1992 ganó el Oscar como Mejor Director además de Mejor Actor por “Unforgiven”, implementando una estrategia profesional que venía planeando desde hace tiempo. A pesar de sus 74 años, terminó ganando otro Oscar en 2005 con “Million Dollar Baby”.

Hablé con muchos veteranos y los que realmente estuvieron son los que menos hablan. (...) Parece haber un punto en común con estas personas como lo fue John Bradley [el personaje principal de la película], en una época donde no había evaluaciones psicológicas y los soldados tenían que volver a sus casas como si nada hubiera pasado. Es una de esas experiencias donde un jovencito también es arrojado a la fama, siendo tratado como una celebridad cuando no se sentía así, especialmente cuando muchos de sus compañeros habían muerto.

¿Qué sabía usted sobre la famosa foto de la bandera y los soldados de Iwo Jima, antes de filmar la película?
La famosa foto la habían tomado apenas cuatro o cinco días después de comenzada la batalla, cuando ni siquiera habían cumplido la cuarta parte de la misión. Significa unidad y es algo que siempre me motivó cierta curiosidad.

¿La propaganda de las películas de guerra en Hollywood han sido siempre un estilo de arma estadounidense? ¿Se aprendió algo del pasado?
Con esta película intentamos mostrar la máquina de la propaganda, como apareció realmente. Como cuando yo era chico, todos vimos las películas de guerra y siempre se usaban como propaganda, mostrando buenos y malos. Pero la mayoría de los personajes eran interpretados por actores que tenían más de 30 años, muchas veces 40. Y no es cierto, porque la mayoría de los soldados eran adolescentes, muy cerca de los 20 años.

¿Usted fue más consciente en el modo de filmar una película de la II Guerra Mundial, respetando a los japoneses, sin utilizar el lenguaje común de la época en que insultaban o desprestigiaban al enemigo?
No fue nada consciente. Tampoco quise sentarme a criticar al enemigo, no hubiera logrado nada. Naturalmente hay muchas expresiones durante la guerra, pero no fue nada consciente (...) Cuando uno habla con los japoneses, te enteras que era igual con ellos. Pasa en toda guerra. Cada palabra nace con un apodo, pero yo no lo quise evitar conscientemente. Simplemente no surgió en el guión. No me importa insultar a nadie (Se ríe). Doy igual oportunidad a todos en mis insultos. Creo que hoy en día hay demasiada sensibilidad; hemos perdido el sentido del humor.

¿Qué recuerda de la época de la II Guerra Mundial que usted mismo vivió aunque era chico?
Recuerdo los sentimientos y la venta de bonos (para recaudar fondos por la guerra). No sabía demasiado lo que pasaba porque apenas tenía 15 años, pero leíamos los diarios y veíamos la actividad que había. Todo tenía que ver con bonos y más bonos. Los padres los compraban como regalo de cumpleaños. Los más jovencitos no estaban tan contentos, porque no recibían un juguete...

¿Pudieron filmar en la verdadera isla Iwo Jima las gráficas escenas...?
Filmamos en Islandia y me encantó (...) en verdad se parece mucho el verano de Islandia con las playas de arena en Iwo Jima. Habíamos buscado playas por todo el mundo, incluyendo las más cómodas en Hawai frente al Four Seasons, lugares confortables (riéndose). Pero no pudimos filmar en Iwo Jima porque se lo considera un templo y los japoneses no permiten la entrada del turismo. Nadie puede entrar sin la aprobación del gobierno y lo consideran un lugar muy secreto donde todavía tienen 12 mil de sus hombres.

¿Cómo cree que tomarán en Japón la versión de esta película?
No tengo idea. Muchísimos japoneses que ya la vieron parecen haberla disfrutado y creo que les interesa. Después de la guerra, la historia japonesa dejó de hablar sobre el tema. No se enseña en la escuela y ninguno de los actores japoneses que trabajaron conmigo sabían lo que había pasado. Y por eso tenía curiosidad en el tema, porque la generación actual no sabe demasiado. Creo que fue importante contar aquella historia, también desde el punto de vista japonés, porque es gente que ha dado mucho por su país...

¿También quiso debatir sobre el verdadero significado del vocablo héroe?
Es algo muy importante para esta película, porque vivimos en una era donde cualquiera es considerado un héroe. Y en esa era en particular, durante los años 40, los héroes eran personas extraordinarias. Hoy se encuentran héroes todos los días.

¿Qué le gustaría que el público realmente vea con su película?
Quiero que conozcan esta gente y sepan por lo que pasaron, trato de mostrarles la época y como las personas dedicaron y donaron sus vidas; el sentimiento de la falsa fama que es muy común hoy en día. Vivimos en una época completamente diferente. El ejército es voluntario. Los países tienen mucho más confort económico y creo que hoy, me parece, estamos un poco más malcriados que en aquel entonces. La idea de la guerra ahora, resulta más un inconveniente que en aquel entonces cuando era una verdadera necesidad.

En el aspecto familiar, Clint Eastwood bien podría armar su propio batallón con la cantidad de hijos que tiene: Alison (34) y Kyle (38) que procreó con Maggie Johnson; Scott (20) y Kathryn (18), producto de su romance con Jacelyn Reeves; tuvo a Francesca con Frances Fisher; y a Moran (10) con su última esposa, Tina Ruiz.

¿Qué tan bueno es dirigiendo a su propia familia?

Es algo muy difícil. Prefiero dirigir en mi trabajo.

¿Piensa retirarse algún día?

No tengo la menor ambición en retirarme. Si la tengo, todavía no me enteré. Tal vez espere a que el cine me jubile a mí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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