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| Mensajes. Decenas de pancartas y carteles eran
llevados por los participantes. |
Antolín Escobar
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Centenares de fieles católicos del departamento se dieron cita
ayer por la mañana en la marcha contra la violencia organizada
por la Diócesis de Sonsonate.
La peregrinación recorrió las principales calles de la ciudad
y era una forma de denunciar la ola de delincuencia que aqueja a toda
la población salvadoreña.
El párroco de la iglesia Los Ángeles, en Sonsonate, Ricardo
Cuestas, exaltó el esfuerzo de la comunidad sonsonateca que se
hizo presente a la marcha y los efectos que la violencia ha causado en
los últimos meses.
“Mucha gente humilde está emigrando de Sonsonate porque les
están exigiendo dinero a través de las extorsiones y no
pueden pagarlo”, dijo Cuestas.
La marcha que fuer organizada desde hace más de dos meses sirvió,
además, para pedirle al Creador por la paz en El Salvador y por
el descanso del alma del sacerdote Ricardo Antonio Romero, asesinado el
25 de septiembre recién pasado.
“El padre Ricardo Romero, a quien Dios tenga en su seno, era uno
de los organizadores de este evento”, manifestó el sacerdote,
quien destacó que con muchísima más razón
realizaron y promovieron la peregrinación.
Por su parte, el obispo de la Diócesis de Sonsonate, José
Adolfo Mojica Morales, expresó su complacencia ante la afluencia
masiva de fieles a la actividad.
“Es necesaria la seguridad y el respeto que sólo Dios nos
puede proporcionar”, exhortó.
El religioso destacó el hecho de que Sonsonate sea considerado
un departamento violento. “Esto ya sobrepasó los límites
y necesitamos paz”, aseguró.
La población está desesperada por la cifra de homicidios
La peregrinación partió desde varios puntos de la cabecera
departamental. Entre ellos, la iglesia Catedral, la parroquia Sensunapán,
la iglesia del Cristo Negro de Juayúa y la de Sonzacate.
La idea era reunirse en Catedral y luego armar una sola marcha que condujera
hasta el redondel de la colonia 14 de Diciembre, frente a la iglesia Nuestra
Señora de Guadalupe.
José Manuel Lorenzana, habitante del cantón El Chaparrón,
en Sonsonate, llegó en compañía losa residentes en
otras tres comunidades de la zona y aseguró que la idea de participar
en la actividad era para motivar a más ciudadanos a tomar acciones
para evitar la violencia.
“Nosotros vivimos en zozobra por tanta delincuencia. Confiamos en
las autoridades correspondientes para que terminen con este flagelo”,
dijo.
Muchos otros recordaron que éste departamento ha sido por tradición
un lugar tranquilo.
“Incluso durante la guerra no tuvimos tanta violencia como ahora”,
expresó un agricultor.
El recordó que los esfuerzos de las autoridades no han logrado
detener la ola de violencia que desde hace varios años ha cobrado
al menos una vida por día.
“Acuérdese de los embolsados en Nahulingo, los que mataban
en bicicletas, los mareros que asesinaron en Nahuizalco”, detalló.

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