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Católicos claman por la paz

Sonsonate. Millares participaron en las marchas que recorrieron gran parte de la cabecera departamental. Piden acciones para detener la ola de homicidios y aclarar la muerte de un sacerdote.


Publicada 16 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Mensajes. Decenas de pancartas y carteles eran llevados por los participantes.
Antolín Escobar
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Centenares de fieles católicos del departamento se dieron cita ayer por la mañana en la marcha contra la violencia organizada por la Diócesis de Sonsonate.

La peregrinación recorrió las principales calles de la ciudad y era una forma de denunciar la ola de delincuencia que aqueja a toda la población salvadoreña.

El párroco de la iglesia Los Ángeles, en Sonsonate, Ricardo Cuestas, exaltó el esfuerzo de la comunidad sonsonateca que se hizo presente a la marcha y los efectos que la violencia ha causado en los últimos meses.

“Mucha gente humilde está emigrando de Sonsonate porque les están exigiendo dinero a través de las extorsiones y no pueden pagarlo”, dijo Cuestas.

La marcha que fuer organizada desde hace más de dos meses sirvió, además, para pedirle al Creador por la paz en El Salvador y por el descanso del alma del sacerdote Ricardo Antonio Romero, asesinado el 25 de septiembre recién pasado.

“El padre Ricardo Romero, a quien Dios tenga en su seno, era uno de los organizadores de este evento”, manifestó el sacerdote, quien destacó que con muchísima más razón realizaron y promovieron la peregrinación.

Por su parte, el obispo de la Diócesis de Sonsonate, José Adolfo Mojica Morales, expresó su complacencia ante la afluencia masiva de fieles a la actividad.

“Es necesaria la seguridad y el respeto que sólo Dios nos puede proporcionar”, exhortó.
El religioso destacó el hecho de que Sonsonate sea considerado un departamento violento. “Esto ya sobrepasó los límites y necesitamos paz”, aseguró.


La población está desesperada por la cifra de homicidios

La peregrinación partió desde varios puntos de la cabecera departamental. Entre ellos, la iglesia Catedral, la parroquia Sensunapán, la iglesia del Cristo Negro de Juayúa y la de Sonzacate.

La idea era reunirse en Catedral y luego armar una sola marcha que condujera hasta el redondel de la colonia 14 de Diciembre, frente a la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe.

José Manuel Lorenzana, habitante del cantón El Chaparrón, en Sonsonate, llegó en compañía losa residentes en otras tres comunidades de la zona y aseguró que la idea de participar en la actividad era para motivar a más ciudadanos a tomar acciones para evitar la violencia.

“Nosotros vivimos en zozobra por tanta delincuencia. Confiamos en las autoridades correspondientes para que terminen con este flagelo”, dijo.

Muchos otros recordaron que éste departamento ha sido por tradición un lugar tranquilo.
“Incluso durante la guerra no tuvimos tanta violencia como ahora”, expresó un agricultor.

El recordó que los esfuerzos de las autoridades no han logrado detener la ola de violencia que desde hace varios años ha cobrado al menos una vida por día.

“Acuérdese de los embolsados en Nahulingo, los que mataban en bicicletas, los mareros que asesinaron en Nahuizalco”, detalló.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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