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Carlos Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Identidad desconocida. Bajo este término han sepultado a más
de 400 cuerpos en cementerios de este departamento en 2006.
La Libertad ocupa el segundo lugar a nivel nacional en cifra de cadáveres
no identificados. Son 437, mientras en la capital suman 956.
Es una situación caótica que pone de manifiesto las dificultades
que enfrenta el Instituto de Medicina Legal (IML) para efectuar su labor
y la necesidad de buscar mejores procedimiento en varios organismos para
establecer la identidad de cadáveres. En el IML falta personal
especializado en identificaciones y la infraestructura ideal.
No tienen el equipo adecuado y científico para la exhumación
de los cuerpos de las personas que llevan sepultadas algún tiempo.
La entidad cuenta con dos médicos: un antropólogo forense
y un odontólogo forense.
El doctor Fabio Molina jefe del departamento de estadísticas del
IML, sostiene que para lograr identificar los cadáveres es necesario
el intercambio de información con la base de datos que posee la
Policía Nacional Civil (PNC) y la Fiscalía General de la
República (FGR).
Muchas personas que pierden a seres queridos, difícilmente pueden
establecer si a ellos corresponden a los restos sepultados en fosas comunes.
Pablo Mena Alvarado médico forense del IML propone crear una Unidad
Forense de Antropología.
Pronto presentará la iniciativa a la Corte Suprema de Justicia
y espera que se aprueben los fondos.
De lograrlo, se prepararía a un grupo de especialistas capaces
de identificar huesos humanos por medio de procedimientos científicos.
Se incluirán las ramas de odontología, estudios macroscópicos
que expongan quebrantamientos de huesos y criminalística.
El Medicina indica que los decesos por toda causa a nivel nacional oscilan
en el rango de las edades de 20 a 24 años es de 606 muertes.
Además 598 entre los 25 a 29 años y 389 adolescentes asesinados
sin y con identificados con edades de entre los 15 y 19 años.
Fosas comunes, a 12 metros
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| Osamentas. Son sepultadas en el cementerio a
la espera de ser reconocidos algún día. |
En bolsas plásticas, sin nombre y con una vaga descripción
de sus características físicas, así son sepultados
por los trabajadores del cementerio en la ciudad de Santa Tecla, los cuerpos
de personas que son llevados sin identificar.
El administrador del camposanto Ismael Luis Mangandi, asevera que en el
lugar ya han sido destinadas las fosas comunes donde sepultan los cadáveres
de hombres y mujeres que son llevados del Instituto de Medicina Legal
(IML) y del Hospital San Rafael.
A una profundidad de 12 metros, los cuerpos de desconocidos son enterrados
en grupos de dos o tres.
Según el administrador esto permite ahorrar espacio en caso se
requiera la excavación de un nicho de un cadáver que si
ha sido identificado. Este queda sobre aquellos que nadie reconoció.
No obstante las posibilidades de identificar alguno de los restos de los
“Peches”, como llaman los trabajadores a los cadáveres
que nadie reclama, se hace imposible por las limitantes que enfrenta el
IML.
El tiempo en el cual esta fosa permanezca con la posibilidad de una futura
exhumación dependerá de la capacidad del servicio de la
necrópolis.
“Hay semanas que se reciben del Instituto de Medicina Legal, de
cuatro a cinco cadáveres diarios, pero hay meses en que no hay
ninguna novedad ”, menciona Mangandi.
Hasta ahora no hay ningún dato oficial exacto en la cantidad de
cuerpos no identificados que descansan en el cementerio de la cabecera
departamental.
Pero hay interés por ordenar la situación. Existen planes
municipales para ampliar el área oriente del campo santo, y cerrar
el lugar en que están las fosas comunes con un muro.
Se planea la construcción de otro cementerio para finales de diciembre
de este año.
La verificación de los nichos que están en deuda se realiza
para garantizar que los restos que se encuentran en estos no sean ubicados
en el osario del panteón, donde resulta más difícil
definir posteriormente a quien corresponden.
No obstante, los empleados lamentan que por la situación delincuencial
que se mantiene en todo el país, seguirán recibiendo cadáveres
que ninguna persona reclamará.
Búsqueda por noticieros
Margarita de Fuentes directora del Hospital San Rafael considera que
la información que difunden los medios de comunicación sobre
pacientes o cadáveres no identificados, son el sistema por el que
más personas encuentran a sus seres queridos cuando se han extraviado.
“Los medios noticiosos del país constituyen un valioso aporte
para las autoridades del Hospital San Rafael de Santa Tecla para determina
la identidad”, dice.
La galena explica que los departamentos de telefonía y de servicio
social se encargan de notificar a los periódicos, televisión
y radio la información pertinente, en caso de tener un paciente
sin documentos.
En 2006, no se ha registrado ningún caso de muerte de un paciente
no identificado en el hospital, asevera.
“Si se reporta el ingreso de un paciente sin documentación
que muere por causa violenta, es notificado al Instituto de Medicinal
Legal IML”, detalla.
Pero en caso de muerte natural de un desconocido dentro del nosocomio,
el cuerpo se envía al cementerio para ser sepultado en una fosa
común en el período que la ley define.
Cadáver de joven fue rescatado dos veces
El pesar y dolor de los parientes de Genaro Hernández Rivas, de
26 años, residente en San Pablo Tacachico, aún es notorio.
Dos veces fue hallado su cadáver.
El 25 de agosto de 2006, Genaro fue visto con vida por última vez
por sus parientes.
El recién había sido deportado de los Estados Unidos.
Un familiar relató el pesar por su desaparición, pese a
que su extravío lo notaron cuatro días después, pues
aseguran, al hombre le gustaba quedarse en casa de sus amigos.
No lo denunciaron a la PNC como extraviado, por desconfianza.
Su cadáver descompuesto fue localizado en un sector que no definen,
a orillas del río Lempa. No se sabe quién ni porqué
lo mató.
La policía dice que la escena fue resguardada, en espera del reconocimiento
forense.
Pero los agentes se retiraron del sitio al ver que una tormenta se aproximaba.
El caudal del río creció considerablemente y arrastró
el cadáver.
Por más de un kilómetro las furiosas aguas movieron el cuerpo
de Genaro. Fue sacado del lago de Suchitlán, en Cuscatlán
y los parientes lo reconocieron en el Instituto de Medicina Legal de San
Vicente. Aún no se sabe quién lo mató.

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