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Palabras
Nostalgia de los vientos de octubre

En la madrugada empezaron a sonar las ventanas y los tejados. Al parecer era el viento fantasmal que golpeteaba sus hojas, se daba en los aleros y tocaba a los umbrales del amor. O tal vez a lo que quedaba del amor, viviendo en las cornisas o en algún corazón.

Publicada 16 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

También se oyó el siseo de la hojarasca amarilla en la alameda, cuando la arrastraba el ventarrón, como a la difusa escarcha de nuestros disipados anhelos.

La canción rumorosa del soplo también se escuchó en las horas tibias del alba. En fin, se oyeron tantas cosas extrañas, anunciando felicidad. Eran ellas, las viajeras y aulladoras brisas de octubre. Lobos felices del aire, cruzando cual céfiros el azul turquesa del mes de siete letras. Cuando los últimos aguaceros anuncian la nueva estación y queda chorreando de los aleros la nostalgia. Después vendrá otro octubre niño con sus juegos perversos y memorias borradas. Después vendrá otro octubre más a despeinar los sauces del bulevar. Después vendrá octubre añorado.

(palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a día
LOS RESERVORIOS

Hay otras opciones para guardar agua. Una de ellas es recoger el agua de los vecindarios e inyectarla en el subsuelo. Eso también se logra fabricando pequeños diques en el cauce de ríos, los que moderan el flujo y permite al agua infiltrarse.

Los diques pueden ser parte de proyectos comunitarios de recuperación del medio ambiente; no se deberían aprobar obras para ningún pueblo en el país, si no hay una contrapartida de los vecinos en fabricar reservorios y enseñar a los agricultores de la zona a hacerlos para detener la desertificación del territorio.

 

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