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La
nota del día
Quieren invertir, pero quieren seguridad
Si nuestros hermanos lejanos abren los ojos y el magín, se darán cuenta de cuál es el origen de la ola de delincuencia que se padece y que se agravó a partir del 5J, cuando un francotirador miembro del FMLN se puso a matar policías
Publicada 16 de octubre de 2006, El Diario de
Hoy
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| El
diario de hoy
editorial@ elsalvador.com
Para invertir en el país, los salvadoreños en el exterior necesitan un mínimo de garantías, entre ellas seguridad jurídica y un mayor control de la criminalidad. Si en El Salvador, agregamos nosotros, valiéndose de falsificaciones y comprando jueces puede un ladrón de levita hacerse con un parque nacional, ya imaginamos a lo que se expone cualquier dueño de casa o terrenos.
Comencemos por un hecho que lo dice todo: el sistema de justicia no siempre castiga con penas de cárcel a notarios corruptos, sino que únicamente los “suspende” en el ejercicio de sus sinvergüenzadas. Pero la “suspensión” no surte ningún efecto, pues el corrupto cartula a través de otros notarios corruptos. El Poder Judicial ni siquiera tiene una página en la Internet listando a los notarios y además dando cuenta de las suspensiones y reprimendas de que han sido objeto.
El caso más notorio, pero no el peor, es del notario que sacó las huellas de un muerto para traspasar bienes, parte de los cuales se agregó al patrimonio del mismo sinvergüenza. Que sepamos, el individuo no fue encarcelado y ni siquiera procesado, lo que no abona a la seguridad jurídica del país.
En igual forma, abogados y funcionarios extienden, por mordidas que reciben, títulos supletorios con que bienes de una persona se transfieren a otros. Y una vez realizada la transferencia, se procede a vender y revender la propiedad para blanquearla, como los narcos lavan dinero pasándolo de cuenta en cuenta. Revertir el embrollo es muy difícil, cuesta dinero, se admiten apelaciones contra lo que es claro como el agua e inclusive se llega a amparos, los que de nuevo se admiten aunque a todas luces se haya falsificado y usurpado un bien.
En tales circunstancias, el inversionista extranjero está en su derecho de cuestionar la seguridad de lo que compra o edifica.
Comentamos hace unas semanas sobre la negativa de los diputados comunistas en aprobar “Chambita Medidor”, un préstamo que serviría precisamente para mejor garantizar sus derechos a los dueños de inmuebles. La pataleta, como es usual, se justifica alegando que hemos sobrepasado la capacidad de endeudamiento, pero el propósito es agravar el clima de inseguridad en todos los órdenes. Los comunistas se unen a las maras, manipulan jueces para liberar criminales y se oponen a toda medida contra el crimen. Han llegado al extremo de querer desmantelar la prisión de alta seguridad, como una jueza comunista quiso enviar a un reformatorio al secuestrador más buscado de Guatemala. Si nuestros hermanos lejanos abren los ojos y el magín se darán cuenta de cuál es el origen de la ola de delincuencia que se padece y que se agravó a partir del 5J, cuando un francotirador miembro del FMLN se puso a matar policías.
Les esperamos con los brazos abiertos
Restablecer la seguridad física y jurídica no es sólo para beneficio de los salvadoreños que viven en el exterior, sino para todo aquel que invierta y genere nuevas oportunidades y empleo. Pero en las presentes circunstancias, hay que facilitar la información para el que viene y poner en pie los mecanismos que garanticen al hermano lejano lo que adquiera en el país para jubilarse o para crear nuevas empresas. Aquí les esperamos con los brazos abiertos.
Con la inversión se beneficia el que llega y nos beneficiamos los locales.

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