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| Cultura. En Japón se conviven la tradición
milenaria con la modernidad alcanzada. Foto
EDH |
Tokyo Japón
Periodista Carmen Molina Tamacas
Segunda entrega
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El ahora ex primer ministro japonés Junichiro Koizumi definió,
el 15 de septiembre de 2004, su beneplácito por el curso de las
relaciones entre su país y América Latina.
En el discurso, pronunciado en Sao Paulo, Brasil, explicó la razón
de ser de ese intercambio: Japón y América Latina siempre
han estado unidos por “los vínculos entre persona y persona”.
Estos vínculos, recordó Koizumi, fueron creados por unos
300 mil inmigrantes japoneses y sus descendientes, que ahora suman más
de un millón y medio de personas.
No obstante, ahora Japón acoge a 330 mil latinoamericanos, entre
ellos 270 mil brasileños. “Todos ellos traen una nueva cultura
y nuevos valores a nuestra nación, y están contribuyendo
a lograr que la sociedad japonesa sea más diversificada y próspera.
Hay jóvenes japoneses que tienen como compañeros en la escuela
a los hijos de residentes brasileños y ello se ha convertido en
una excelente oportunidad para que surja entre estos jóvenes japoneses
el interés por Brasil y América Latina, al grado de que
algunos de ellos ya realizan estudios en esta región”, dijo.
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| Acuerdos. Un grupo de inversionistas japoneses
visitó el país a principios de septiembre. Foto
EDH |
Ese intercambio cultural, económico y comercial de Japón
con América Latina, añadió Koizumi, “sigue
mejorando y extendiéndose como nunca antes sucedió. Estoy
convencido de que en nuestra relación, tanto en el pasado como
en el futuro, continúan prevaleciendo nuestros lazos como amigos
cordiales, sostenidos por los vínculos entre persona y persona”.
Con el objetivo de fortalecer los fundamentos de la democracia y desarrollar
economías de mercado, Japón tiene la voluntad de continuar
apoyando a los esfuerzos de reforma en los países latinoamericanos.
Así, la visión de esa nueva manera de relacionarse está
basada en las directrices de la cooperación, que a su vez se basa
en la revitalización de los lazos económicos y los esfuerzos
conjuntos frente a los diversos desafíos de la esfera internacional.
Japón, un país que cuenta con pocos recursos naturales,
esta empeñado en garantizar el abastecimiento estable a mediano
y largo plazo de ese rubro. Eso lo llevó a invertir en América
Latina en la década de los 80, pero la crisis del continente generó
muchas pérdidas y dolores que apenas parece que comienzan a olvidarse.
Nada cambiará
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| Honor. El emperador japonés, Su Majestad
Akihito, y su esposa, la emperatriz Michiko. Foto
EDH |
El presidente Antonio Saca es el tercer mandatario salvadoreño
que visita Japón. Ya lo hicieron Alfredo Cristiani y Armando Calderón
Sol en su momento, aunque otros funcionarios de alto nivel como el ex
vicepresidente de la administración Flores, Carlos Quintanilla,
y la actual vicepresidenta, Ana Vilma de Escobar, cruzaron el Océano
Pacífico para acercarse al Imperio del Sol Naciente.
La visita se realizará del 20 al 24 de octubre en el contexto de
una gira por Asia que incluye Taiwán y Corea del Sur, de acuerdo
con el anuncio realizado por el portavoz de la Cancillería nipona,
Mitsuo Sakaba.
“Como se trata de una visita oficial de trabajo, damos mayor importancia
a la sustancia de los temas a tratar entre los representantes de ambos
gobiernos”, destacó por su parte el coordinador de la diplomacia
japonesa para América Latina, Joshiharu Nakimi.
Esta oficina prepara los detalles de la agenda en Tokio, ya que Saca tendrá
una audiencia con el emperador japonés, Su Majestad Akihito, y
la emperatriz Michiko, así como una cumbre con el nuevo Primer
Ministro, Shinzo Abe, donde abordarán los intereses comunes en
materia de cooperación económica y técnica, inversión
y negocios, intercambio cultural, arte y deportes.
El antecedente mas inmediato a esta visita oficial es el Foro de Negocios
realizado en San Salvador en los primeros días de septiembre. “Tenemos
entendido que ambas partes pudieron discutir muchas ideas y están
contentos y satisfechos. Esperamos que poco a poco el resultado sea positivo”,
apunto Nakimi.
Como el resto de países en desarrollo, El Salvador seguirá
recibiendo cooperación japonesa con la visión que le imprimió
Koizumi.
No obstante, el “progreso” que Japón observa de la
economía salvadoreña (vigilada por medio de los estándares
de desarrollo internacional, como el ingreso per capita) le vale para
captar más apoyo y cooperación, fuera de la ayuda reembolsable,
indico Nakimi. Eso es lo que espera el gobierno salvadoreño.
Ricardo
Chacón
Solidaridad asiática |
Si de algo podemos estar seguros
es que la solidaridad de Japón, Taiwán y Corea del Sur
con nuestro país es sólida; nace desde hace muchas décadas
y no obstante los vaivenes de la historia se ha mantenido fuerte y
ha crecido.
En los últimos años, la relación entre ambas
regiones no solo está basada en la ayuda económica y
financiera, o en la afinidad de principios y de sistemas políticos,
sino que ha ido evolucionado hacia niveles de igualdad, donde se busca
acrecentar la relación de tú a tú, de socios.
Probablemente la expresión mayor de esta realidad es la próxima
firma de un tratado de libre comercio con Taiwán; a pesar de
la lejanía, ambos países tendrán beneficios particulares
en el intercambio comercial.
Y es que El Salvador, reconocido más de lo que nosotros pensamos
como líder en Centro América, tiene sus ventajas comparativas
que lo hacen atractivo para economías extrarregionales.
Y no nos referimos a mano de obra barata, o maquilas de primera generación,
sino a cuestiones geográficas.
Realmente es una ventaja competitiva que el país se convierta
en un centro de distribución regional, aprovechando al máximo
ser el centro de la región y el tratado de libre comercio con
Estados Unidos.
Sin duda alguna, y esto hace la diferencia, tanto Taiwán como
Japón han visto esta ventaja y le están apostando a
aprovecharla al máximo, por supuesto que cada uno a su manera.
Taiwán trata de convencer a sus empresarios y a sus inversionistas
que destinar sus recursos a la Zona Franca, en los alrededores del
Aeropuerto Internacional, en Comalapa, es de gran beneficio para ambas
naciones.
Los beneficios son para los pobladores de la zona central, para el
país en general, pero también para los inversionistas
taiwaneses que podrán producir y enviar sus productos a Estados
Unidos.
Hay otro tipo de ayuda que brinda Taiwán y que está
relacionada con educación, mejoramiento de la agricultura e
incluso cuestiones relativas a la burocracia gubernamental; sin embargo,
estas no son tan fundamentales como el impulsar la zona franca.
El estilo de Japón pareciera que tiene sus variantes; se trata
de una labor de mediano y largo plazo reforzando por lo menos tres
dimensiones débiles en El Salvador: el desarrollo de los sectores
productivos, la conectividad e infraestructura y el desarrollo social.
Amén de apoyar financieramente la construcción de un
par de cientos de escuelas por todo el país, le apuesta directamente
a la creación de un polo de desarrollo en La Unión.
Se trata más que un puerto, según la visión de
Japón en La Unión; implica reformar la educación
de la zona, construir vías de comunicación (incluido
el Puente de El Amatillo), fomentar los productores de hortalizas,
la acuicultura, la ganadería... y en medio un puerto, entendido
como una punto de llegada que permita a los productos del extranjero
moverse por una amplia carretera y llegar hacia el Atlántico.
Según las cifras de la Embajada de Japón en El Salvador,
por lo menos se han destinado 184 millones de dólares en proyectos
de conectividad, fomento del medio ambiente, gobernabilidad, salud
y calidad educativa en La Unión.
Y acá volvemos al punto central, las relaciones entre El Salvador
y los países asiáticos, Taiwán, Japón
y Corea del Sur fortalecen la visión integral de un país
que camina hacia el desarrollo sostenido a través de una concepción
de mediano plazo, con objetivos de nación muy precisos que
trascienden los gobiernos.
Quisiera creer que los serios problemas que aún tenemos, sobre
todo de inseguridad y altos índices de violencia, tendrán
que enfrentarse teniendo en cuenta los grandes objetivos de nación;
los asiáticos han entendido esto, ¿por qué nosotros
no? |

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