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La renovación de votos

La futura visita del presidente Saca a Japón, programada del 20 al 24 de octubre, no puede ser más oportuna, ya que pocas semanas después de la elección del nuevo Primer Ministro y la formación de su gabinete de Gobierno, será testigo de la renovación de los votos de lealtad de esta isla para con El Salvador, ese amigo especial que tiene en América Latina.


Publicada 15 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

Cultura. En Japón se conviven la tradición milenaria con la modernidad alcanzada. Foto EDH
Tokyo Japón
Periodista Carmen Molina Tamacas
Segunda entrega
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El ahora ex primer ministro japonés Junichiro Koizumi definió, el 15 de septiembre de 2004, su beneplácito por el curso de las relaciones entre su país y América Latina.

En el discurso, pronunciado en Sao Paulo, Brasil, explicó la razón de ser de ese intercambio: Japón y América Latina siempre han estado unidos por “los vínculos entre persona y persona”. Estos vínculos, recordó Koizumi, fueron creados por unos 300 mil inmigrantes japoneses y sus descendientes, que ahora suman más de un millón y medio de personas.

No obstante, ahora Japón acoge a 330 mil latinoamericanos, entre ellos 270 mil brasileños. “Todos ellos traen una nueva cultura y nuevos valores a nuestra nación, y están contribuyendo a lograr que la sociedad japonesa sea más diversificada y próspera.

Hay jóvenes japoneses que tienen como compañeros en la escuela a los hijos de residentes brasileños y ello se ha convertido en una excelente oportunidad para que surja entre estos jóvenes japoneses el interés por Brasil y América Latina, al grado de que algunos de ellos ya realizan estudios en esta región”, dijo.

Acuerdos. Un grupo de inversionistas japoneses visitó el país a principios de septiembre. Foto EDH

Ese intercambio cultural, económico y comercial de Japón con América Latina, añadió Koizumi, “sigue mejorando y extendiéndose como nunca antes sucedió. Estoy convencido de que en nuestra relación, tanto en el pasado como en el futuro, continúan prevaleciendo nuestros lazos como amigos cordiales, sostenidos por los vínculos entre persona y persona”.

Con el objetivo de fortalecer los fundamentos de la democracia y desarrollar economías de mercado, Japón tiene la voluntad de continuar apoyando a los esfuerzos de reforma en los países latinoamericanos.

Así, la visión de esa nueva manera de relacionarse está basada en las directrices de la cooperación, que a su vez se basa en la revitalización de los lazos económicos y los esfuerzos conjuntos frente a los diversos desafíos de la esfera internacional.

Japón, un país que cuenta con pocos recursos naturales, esta empeñado en garantizar el abastecimiento estable a mediano y largo plazo de ese rubro. Eso lo llevó a invertir en América Latina en la década de los 80, pero la crisis del continente generó muchas pérdidas y dolores que apenas parece que comienzan a olvidarse.

Nada cambiará

Honor. El emperador japonés, Su Majestad Akihito, y su esposa, la emperatriz Michiko. Foto EDH

El presidente Antonio Saca es el tercer mandatario salvadoreño que visita Japón. Ya lo hicieron Alfredo Cristiani y Armando Calderón Sol en su momento, aunque otros funcionarios de alto nivel como el ex vicepresidente de la administración Flores, Carlos Quintanilla, y la actual vicepresidenta, Ana Vilma de Escobar, cruzaron el Océano Pacífico para acercarse al Imperio del Sol Naciente.

La visita se realizará del 20 al 24 de octubre en el contexto de una gira por Asia que incluye Taiwán y Corea del Sur, de acuerdo con el anuncio realizado por el portavoz de la Cancillería nipona, Mitsuo Sakaba.

“Como se trata de una visita oficial de trabajo, damos mayor importancia a la sustancia de los temas a tratar entre los representantes de ambos gobiernos”, destacó por su parte el coordinador de la diplomacia japonesa para América Latina, Joshiharu Nakimi.

Esta oficina prepara los detalles de la agenda en Tokio, ya que Saca tendrá una audiencia con el emperador japonés, Su Majestad Akihito, y la emperatriz Michiko, así como una cumbre con el nuevo Primer Ministro, Shinzo Abe, donde abordarán los intereses comunes en materia de cooperación económica y técnica, inversión y negocios, intercambio cultural, arte y deportes.

El antecedente mas inmediato a esta visita oficial es el Foro de Negocios realizado en San Salvador en los primeros días de septiembre. “Tenemos entendido que ambas partes pudieron discutir muchas ideas y están contentos y satisfechos. Esperamos que poco a poco el resultado sea positivo”, apunto Nakimi.

Como el resto de países en desarrollo, El Salvador seguirá recibiendo cooperación japonesa con la visión que le imprimió Koizumi.

No obstante, el “progreso” que Japón observa de la economía salvadoreña (vigilada por medio de los estándares de desarrollo internacional, como el ingreso per capita) le vale para captar más apoyo y cooperación, fuera de la ayuda reembolsable, indico Nakimi. Eso es lo que espera el gobierno salvadoreño.

Ricardo Chacón
Solidaridad asiática
Si de algo podemos estar seguros es que la solidaridad de Japón, Taiwán y Corea del Sur con nuestro país es sólida; nace desde hace muchas décadas y no obstante los vaivenes de la historia se ha mantenido fuerte y ha crecido.

En los últimos años, la relación entre ambas regiones no solo está basada en la ayuda económica y financiera, o en la afinidad de principios y de sistemas políticos, sino que ha ido evolucionado hacia niveles de igualdad, donde se busca acrecentar la relación de tú a tú, de socios.

Probablemente la expresión mayor de esta realidad es la próxima firma de un tratado de libre comercio con Taiwán; a pesar de la lejanía, ambos países tendrán beneficios particulares en el intercambio comercial.

Y es que El Salvador, reconocido más de lo que nosotros pensamos como líder en Centro América, tiene sus ventajas comparativas que lo hacen atractivo para economías extrarregionales.

Y no nos referimos a mano de obra barata, o maquilas de primera generación, sino a cuestiones geográficas.

Realmente es una ventaja competitiva que el país se convierta en un centro de distribución regional, aprovechando al máximo ser el centro de la región y el tratado de libre comercio con Estados Unidos.

Sin duda alguna, y esto hace la diferencia, tanto Taiwán como Japón han visto esta ventaja y le están apostando a aprovecharla al máximo, por supuesto que cada uno a su manera.

Taiwán trata de convencer a sus empresarios y a sus inversionistas que destinar sus recursos a la Zona Franca, en los alrededores del Aeropuerto Internacional, en Comalapa, es de gran beneficio para ambas naciones.

Los beneficios son para los pobladores de la zona central, para el país en general, pero también para los inversionistas taiwaneses que podrán producir y enviar sus productos a Estados Unidos.
Hay otro tipo de ayuda que brinda Taiwán y que está relacionada con educación, mejoramiento de la agricultura e incluso cuestiones relativas a la burocracia gubernamental; sin embargo, estas no son tan fundamentales como el impulsar la zona franca.

El estilo de Japón pareciera que tiene sus variantes; se trata de una labor de mediano y largo plazo reforzando por lo menos tres dimensiones débiles en El Salvador: el desarrollo de los sectores productivos, la conectividad e infraestructura y el desarrollo social.

Amén de apoyar financieramente la construcción de un par de cientos de escuelas por todo el país, le apuesta directamente a la creación de un polo de desarrollo en La Unión.

Se trata más que un puerto, según la visión de Japón en La Unión; implica reformar la educación de la zona, construir vías de comunicación (incluido el Puente de El Amatillo), fomentar los productores de hortalizas, la acuicultura, la ganadería... y en medio un puerto, entendido como una punto de llegada que permita a los productos del extranjero moverse por una amplia carretera y llegar hacia el Atlántico.

Según las cifras de la Embajada de Japón en El Salvador, por lo menos se han destinado 184 millones de dólares en proyectos de conectividad, fomento del medio ambiente, gobernabilidad, salud y calidad educativa en La Unión.

Y acá volvemos al punto central, las relaciones entre El Salvador y los países asiáticos, Taiwán, Japón y Corea del Sur fortalecen la visión integral de un país que camina hacia el desarrollo sostenido a través de una concepción de mediano plazo, con objetivos de nación muy precisos que trascienden los gobiernos.

Quisiera creer que los serios problemas que aún tenemos, sobre todo de inseguridad y altos índices de violencia, tendrán que enfrentarse teniendo en cuenta los grandes objetivos de nación; los asiáticos han entendido esto, ¿por qué nosotros no?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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