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Deportados
Aumentan en un 26.46% en menos de un año

A dos meses y medio para que se cierre el 2006, las cifras son cuantiosas. Aunque la mayoría ha sido deportada por residir ilegalmente en Estados Unidos, muchos fueron expulsados por cometer delitos, que van desde asaltos hasta asesinatos. Por ahora, El Salvador no puede hacer nada contra estas últimas personas.


Publicada 15 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

Custodiados. Los compatriotas repatriados han aumentado en gran número en 2006. Foto EDH
Primera entrega
William Alfaro
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

No es un secreto que el número de deportaciones ha aumentado en los últimos años, pero 2006 ha sido un año con cifras desproporcionadas, si se le compara con otros periodos.

El número de repatriados ya batió un récord y, a dos meses y medio para que cerremos el año, se habrá superado significativamente los 12,000. A la fecha van 9,458.

Las políticas migratorias adoptadas por el gobierno de los Estados Unidos y los refuerzos de seguridad en los puestos fronterizos han sentenciado la suerte de muchos salvadoreños que después de un largo recorrido han tenido que ceder ante los agentes de servicio de inmigración.

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Otros, ante la falta de información, no renovaron su Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés) —que cerró el 1 de septiembre 2006, y que les fue otorgado en 2001, después de los terremotos de enero y febrero— y les fueron abiertos procesos de deportación.

Algunos, a los que se les comprobó que violaron las leyes o son miembros de la pandillas, no se les renovó el TPS, ya que al llenar el formulario I-821 (para reinscripción) y el I-765 (de Autorización de Empleo) se les comprobaron algunos delitos y fueron de los primeros en ser devueltos a El Salvador.

Si bien la inmigración es un tema político para los estadounidenses, ellos fundamentan sus medidas en la seguridad, debido a los atentados terroristas de 2001, lo que los obligó a redoblar esfuerzos para impedir la llegada de extranjeros ilegales a su país, y a la vez, a extraditar a todos aquellos que incumplieron las leyes migratorias. Para ello, la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) ha sido la encargada de evaluar las solicitudes del TPS.

Hasta el mes de septiembre, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS en inglés), de Estados Unidos, deportó a 9,458 (en 2005, sacaron a 7,239 salvadoreños, lo que demuestra el aumento del 26,46 %). De lo que han venido este año, 2,056 tienen antecedentes penales por los delitos de tráfico y comercio de drogas, asaltos, violencia familiar, agresiones sexuales, asesinatos, secuestros, prostitución, documentación y relación con pandillas, punto que ahondaremos luego.

Familias. El índice de mujeres deportadas es menor que el de los hombres. Foto EDH

En sólo un mes —agosto-septiembre— hubo un aumento de 1,459 deportados. Texas con 3,907 (hasta septiembre); Arizona, 1,483; y California, con 1,393, son los estados con más expulsiones. De Nueva York y Washington también ha habido deportaciones significativas.

Otro dato interesantes es que ya se comenzaron a registrar salidas de estados que no figuraron el año anterior, como Massachusetts, con 70 repatriados. Un buen número regresa sin figurar en algún estado y el tópico de la Dirección General de Migración y Extranjería lo califica como Estado no definido y registra 868 deportaciones.

Los números reflejan que han regresado al país 2,056 salvadoreños que han cometido desde infracciones menores hasta asesinatos y secuestros, lo que ha obligado a ambas naciones a formar un grupo técnico para elaborar una Tratado de Ejecución de Sentencias Penales (TESP) entre El Salvador y Estados Unidos.

Trabajo en equipo

Vuelos. Cada semana llegan entre dos y tres aviones con los deportados. La semana anterior regresaron 223 en tres días. Foto EDH

El TESP buscará la revisión y actualización de los mecanismos consulares, y la exploración de otros acuerdos que permitan la efectiva aplicación de la ley penal salvadoreña a los deportados con antecedentes penales.

Es por eso que a finales de septiembre René Figueroa, Ministro de Gobernación, y el canciller Francisco Laínez se reunieron en Washington con el Consejero de Seguridad estadounidense, Stephen Hadley, para afinar detalles de las medidas que adoptaran.

“Estamos dándole seguimiento a la conversación que tuvo el presidente Antonio Saca con el presidente George W. Bush sobre las deportaciones de pandilleros. El consejero Hadley nos ha manifestado que el tema es de interés presidencial y urgente”, afirmó Figueroa durante el encuentro en Washington.

La delegación salvadoreña también solicitó la ayuda financiera del gobierno estadounidense para el fortalecimiento de la Fiscalía General de la República afín de especializar los fiscales sobre el tratamiento de los temas de inmigración.

La reunión entre Figueroa y Hadley pretende la revisión de los mecanismos consulares que se aplicará a los deportados con antecedentes criminales, a fin de contar con un mayor y mejor control de éstos, ya que hasta hoy Migración y la Policía Nacional Civil sólo llenan una ficha con los registros del sujeto.

Rafael Álvarez, director de la Dirección General de Migración y Extranjería, confirmó el incremento del 26.46 en la cifras de deportados y coincidió con Rebeca Thompson, vocera de la embajada de los Estados Unidos en el país, que ambos países están creando lazos que fortalezcan la lucha contra la delincuencia.

“No podemos hacer nada, a no ser que estas personas (con antecedentes) tengan algún caso con la policía. Los que vienen con antecedentes se separan de las personas normales, se les toman los datos, huellas, fotos, todo tipo de documentos, pero se les suelta. Por eso es que se esta trabajando para que las personas que cometan algún delito en los Estados Unidos puedan venir a cumplir su condena aquí en El Salvador, para que no vengan aquí y comiencen a extorsionar, a asaltar, a violar”, aseguró Álvarez acerca del tema.

A pesar del TPS y de las negociaciones por el TESP, las deportaciones no se detienen. La semana pasada llegaron dos aviones con 223 deportados.

Una luz al llegar a casa

Ante el alto índice de deportados, el gobierno a través del Programa Bienvenido a Casa (BaC) y el Programa de Atención a Inmigrantes Salvadoreños (PAIS) se ha encargado de facilitar algún tipo de ayuda a todos los repatriados que regresan en condiciones de vulnerabilidad. El BaC, que comenzó a funcionar en 1999, atendió a 6,873 personas en 2005.

Hasta septiembre del presente año, habían asistido a 5,918, deportados de los Estados Unidos.

El programa contempla orientación a la llegada al aeropuerto, albergue temporal, atención médica —algunos son vacunados dentro de la misma terminal aérea, emisión de documentación y apoyo a la reinserción social y educativa. Tanto PAIS, BaC y la Dirección General de Migración y Extranjería reflejan que San Salvador (1,271) y San Miguel (1,083) son los departamentos que más repatriados reciben y son los capitalinos los que más asistencia solicitan.

Además de los programas anteriores la CEPA (Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma) pretende crear en La Unión una aduana estadounidense en la que se le daría trabajo a muchos de los salvadoreños repatriados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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