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| Riesgo permanente. Jorge Alberto
Ungo, de 5 años, trata de pasar por la sala de su casa, que
tiene unos 25 centímetros de agua. Los niños y adultos
se ven afectados por hongos en los pies y paludismo por la humedad
y los zancudos. Foto: EDH |
Inés Quinteros
El
Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Jorge Alberto Ungo, de cinco años, tiene que colocar ladrillos
para no mojarse al caminar en la sala de su casa inundada, y así
evitar enfermarse de dengue, paludismo u hongos.
La misma situación viven decenas de familias que residen en las
orillas del Lago de Ilopango.
El tapón que se formó en el desagüe del estanque tras
los terremotos de 2001 ha provocado que el nivel ascienda con las tormentas.
Los lugareños han decidido arriesgarse y vivir con el agua en sus
casas porque no tienen otro sitio a donde marcharse.
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| Varadas. Por la baja en la pesca
muchas lanchas ya no salen. Foto: EDH |
Por ejemplo, en la casa de José Ungo, residente del cantón
Joya Grande, enel municipio de Santiago Texacuangos, la elevación
del líquido tiene unos 25 centímetros en su sala, un cuarto
y el baño.
El Lago de Ilopango mide 72 kilómetros cuadrados y está
ubicado a 16 kilómetros de San Salvador y registra profundidades
de 230 metros.
“Pues aquí seguimos luchando por salir adelante, hemos trasladado
las cosas al cuarto que queda un poco alto, aunque corremos el riesgo
que el nivel suba y se meta el agua”, dijo Ungo.
Don José dijo que varios vecinos tuvieron mejor suerte ya que emigraron
a otros lugares pues tienen familiares que les han dado dónde refugiarse
mientras el nivel del agua desciende.
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| Sin comida. Un lugareño sacó
pocos pescados y cangrejos. Foto: EDH |
La mayoría de los pobladores de Joya Grande son pescadores y la
poca pesca, producto del tapón en el desagüe, ha hecho que
la fauna marina muera.
“Antes sacábamos varias libras de pescado del Guapote, Tigre
y el Ejote, pero ahora se saca menos”, dijo Ungo.
Otros lugareños que aún residen a la orilla del lago han
echado arena para tapar el agua que se filtra a las viviendas.
Tal es el caso de doña Joaquina Vásquez, que ha tirado varias
carretadas de arena en varios cuartos de su hogar.
“Acá también tengo mi negocio, pero de tanta arena
que se ha echado, que ya vamos a topar al techo, pues cuando llueve se
mete más el agua”, dijo la afectada.
Otro de los problemas que afrontan los habitantes es la baja de turistas
ya que la mayoría depende de esos ingresos.
“Gracias a Dios vienen algunos clientes el fin de semana y con lo
que gano en esos días pago las deudas y que mi hija vaya a la universidad”,
aseguró Joaquina.
Casas soterradas
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| La familia Quinteros Rivas, de Joya
Grande, tuvo que construir de nuevo su casa sobre los otros muros
de la vivienda soterrada. José Quinteros señala desde
dónde se reconstruyó. Foto: EDH |
Algunos pobladores de Joya Grande, cuyas casas quedaron soterradas con
el lodo producido por las lluvias del año pasado, han regresado.
La vivienda de José Emilio Quinteros quedó soterrada 1.40
metros. Durante un par de meses él y su familia tuvieron que vivir
en la casa comunal de Joya Grande al no tener otra opción.
“Realicé un pequeño préstamo para levantar
de nuevo mi casita, pues la mitad de ella quedó enterrada entre
la arena; y sobre el techo de ésta levanté 10 hiladas de
ladrillo para regresar con mi familia”, narró don José.
Él reconoce que el sacrificio ha sido grande, pero tiene la alegría
de estar de nuevo en su morada.
La esperanza
“Yo no le pido ayuda económica al señor Presidente,
sólo que agilice que destapen el desagüe del lago”,
añadió.
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| Inundadas. Las viviendas que se encuentran
cerca de la playa de San Agustín, fueron evacuadas. Foto:
EDH |
Los pobladores tienen puestas sus esperanzas en la llegada del verano
para que baje el nivel del agua y puedan reconstruir sus casas.
El Ministerio de Obras Públicas ha anunciado que los trabajos en
el lago podrían finalizar en diciembre.
Los pobladores de las orillas del lago consideran que los trabajos son
lentos. “Ya sólo queda este mes de lluvia y luego viene el
verano, tal vez así adelantan más con la obra”, indicó
María Rivas.
No obstante, manifestó sentir temor porque ha escuchado que los
trabajos terminan este año, pero que el agua la sacarán
hasta en marzo.
“Yo tengo puesta la fe de que destaparán la bocana del desagüe,
ya se ha sufrido mucho con ese problema”, argumentó Helton
Muñoz, habitante de San Agustín.
A fines de 1789 temblores sacudieron la zona del lago y en enero de 1880
su nivel subió considerablemente causando derrumbes.
Afectados recibieron casas como donación
La crecida del Lago de Ilopango destruyó las casas de varios lugareños,
pero algunos recibieron viviendas donadas, como es el caso de los habitantes
de San Agustín, en San Pedro Perulapán, departamento de
Cuscatlán.
El Programa de Reconstrucción de El Salvador (Redes) y la alcaldía
de San Pedro Perulapán donaron 21 casas a familias afectadas.
Las viviendas fueron construidas en la lotificación La Ensenada
de la misma jurisdicción. La zona cuenta con agua potable.
“Redes les donó los materiales, la alcaldía el terreno
y la comunidad puso la mano de obra”, dijo Geovani Laínez,
secretario municipal de San Pedro Perulapán.
Indicó que la pasada administración municipal hizo las gestiones
para ayudar a los damnificados.
Laínez dijo que la alcaldía construyó una borda de
protección en el nuevo asentamiento, para mayor seguridad de los
habitantes.
Otra borda más fue construida en la comunidad El Arenal en donde
se unen los ríos Peña Colorada y Campezonte.
Los fondos para edificar las obras fueron donados por la misma comunidad
y la alcaldía.
Actualmente la comuna gestiona la conexión de energía eléctrica
en la Ensenada."
Mientras los habitantes de las orillas del Lago de Ilopango intentan reconstruir
sus vidas, las autoridades hacen esfuerzos para agilizar las obras para
destapar el desagüe.

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