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Lago amenaza a familias

San Salvador. El agua estancada genera la proliferación de zancudos en los cantones aledaños. En la zona se registran casos de paludismo y dengue, principalmente en los niños.


Publicada 15 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Riesgo permanente. Jorge Alberto Ungo, de 5 años, trata de pasar por la sala de su casa, que tiene unos 25 centímetros de agua. Los niños y adultos se ven afectados por hongos en los pies y paludismo por la humedad y los zancudos. Foto: EDH
Inés Quinteros
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com

Jorge Alberto Ungo, de cinco años, tiene que colocar ladrillos para no mojarse al caminar en la sala de su casa inundada, y así evitar enfermarse de dengue, paludismo u hongos.

La misma situación viven decenas de familias que residen en las orillas del Lago de Ilopango.

El tapón que se formó en el desagüe del estanque tras los terremotos de 2001 ha provocado que el nivel ascienda con las tormentas.

Los lugareños han decidido arriesgarse y vivir con el agua en sus casas porque no tienen otro sitio a donde marcharse.

Varadas. Por la baja en la pesca muchas lanchas ya no salen. Foto: EDH

Por ejemplo, en la casa de José Ungo, residente del cantón Joya Grande, enel municipio de Santiago Texacuangos, la elevación del líquido tiene unos 25 centímetros en su sala, un cuarto y el baño.

El Lago de Ilopango mide 72 kilómetros cuadrados y está ubicado a 16 kilómetros de San Salvador y registra profundidades de 230 metros.

“Pues aquí seguimos luchando por salir adelante, hemos trasladado las cosas al cuarto que queda un poco alto, aunque corremos el riesgo que el nivel suba y se meta el agua”, dijo Ungo.

Don José dijo que varios vecinos tuvieron mejor suerte ya que emigraron a otros lugares pues tienen familiares que les han dado dónde refugiarse mientras el nivel del agua desciende.

Sin comida. Un lugareño sacó pocos pescados y cangrejos. Foto: EDH

La mayoría de los pobladores de Joya Grande son pescadores y la poca pesca, producto del tapón en el desagüe, ha hecho que la fauna marina muera.

“Antes sacábamos varias libras de pescado del Guapote, Tigre y el Ejote, pero ahora se saca menos”, dijo Ungo.

Otros lugareños que aún residen a la orilla del lago han echado arena para tapar el agua que se filtra a las viviendas.

Tal es el caso de doña Joaquina Vásquez, que ha tirado varias carretadas de arena en varios cuartos de su hogar.

“Acá también tengo mi negocio, pero de tanta arena que se ha echado, que ya vamos a topar al techo, pues cuando llueve se mete más el agua”, dijo la afectada.

Otro de los problemas que afrontan los habitantes es la baja de turistas ya que la mayoría depende de esos ingresos.

“Gracias a Dios vienen algunos clientes el fin de semana y con lo que gano en esos días pago las deudas y que mi hija vaya a la universidad”, aseguró Joaquina.

Casas soterradas

La familia Quinteros Rivas, de Joya Grande, tuvo que construir de nuevo su casa sobre los otros muros de la vivienda soterrada. José Quinteros señala desde dónde se reconstruyó. Foto: EDH

Algunos pobladores de Joya Grande, cuyas casas quedaron soterradas con el lodo producido por las lluvias del año pasado, han regresado.

La vivienda de José Emilio Quinteros quedó soterrada 1.40 metros. Durante un par de meses él y su familia tuvieron que vivir en la casa comunal de Joya Grande al no tener otra opción.

“Realicé un pequeño préstamo para levantar de nuevo mi casita, pues la mitad de ella quedó enterrada entre la arena; y sobre el techo de ésta levanté 10 hiladas de ladrillo para regresar con mi familia”, narró don José.

Él reconoce que el sacrificio ha sido grande, pero tiene la alegría de estar de nuevo en su morada.

La esperanza

“Yo no le pido ayuda económica al señor Presidente, sólo que agilice que destapen el desagüe del lago”, añadió.

Inundadas. Las viviendas que se encuentran cerca de la playa de San Agustín, fueron evacuadas. Foto: EDH

Los pobladores tienen puestas sus esperanzas en la llegada del verano para que baje el nivel del agua y puedan reconstruir sus casas.

El Ministerio de Obras Públicas ha anunciado que los trabajos en el lago podrían finalizar en diciembre.

Los pobladores de las orillas del lago consideran que los trabajos son lentos. “Ya sólo queda este mes de lluvia y luego viene el verano, tal vez así adelantan más con la obra”, indicó María Rivas.

No obstante, manifestó sentir temor porque ha escuchado que los trabajos terminan este año, pero que el agua la sacarán hasta en marzo.

“Yo tengo puesta la fe de que destaparán la bocana del desagüe, ya se ha sufrido mucho con ese problema”, argumentó Helton Muñoz, habitante de San Agustín.

A fines de 1789 temblores sacudieron la zona del lago y en enero de 1880 su nivel subió considerablemente causando derrumbes.


Afectados recibieron casas como donación

La crecida del Lago de Ilopango destruyó las casas de varios lugareños, pero algunos recibieron viviendas donadas, como es el caso de los habitantes de San Agustín, en San Pedro Perulapán, departamento de Cuscatlán.

El Programa de Reconstrucción de El Salvador (Redes) y la alcaldía de San Pedro Perulapán donaron 21 casas a familias afectadas.

Las viviendas fueron construidas en la lotificación La Ensenada de la misma jurisdicción. La zona cuenta con agua potable.

“Redes les donó los materiales, la alcaldía el terreno y la comunidad puso la mano de obra”, dijo Geovani Laínez, secretario municipal de San Pedro Perulapán.

Indicó que la pasada administración municipal hizo las gestiones para ayudar a los damnificados.

Laínez dijo que la alcaldía construyó una borda de protección en el nuevo asentamiento, para mayor seguridad de los habitantes.

Otra borda más fue construida en la comunidad El Arenal en donde se unen los ríos Peña Colorada y Campezonte.

Los fondos para edificar las obras fueron donados por la misma comunidad y la alcaldía.
Actualmente la comuna gestiona la conexión de energía eléctrica en la Ensenada."

Mientras los habitantes de las orillas del Lago de Ilopango intentan reconstruir sus vidas, las autoridades hacen esfuerzos para agilizar las obras para destapar el desagüe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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