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Los pedófilos se confiesan

Tácticas. Hoy, los pedófilos se conectan a la red con el objeto de buscar consejos para acercarse a los niños: en campamentos, la adopción, y en incontables eventos . El New York Times realizó una investigación de cuatro meses para conocer el mundo de los pederastas en línea


Publicada 15 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Por Kurt Eichenwald
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com

En una primera impresión, las dos conversaciones –que tenían lugar casi simultáneamente en diferentes rincones de Internet– podrían haber parecido poco notables, incluso aburridas.

En abril, los dos grupos de amigos en línea conversaban sobre empleos en campamentos para niños. Un hombre preguntó si alguien sabía de campamentos para niñas que contraten a hombres adultos como consejeros.

En otra parte del ciberespacio, el segundo grupo celebraba la noticia de que uno de sus miembros había recibido la oferta de un empleo como director de cabaña en un campamento para niños.

Sin embargo, los participantes de la conversación no se concentraban en el trabajo. “Espero que veas algunos niños desnudos en tu cabaña”, respondió un hombre que se llamaba a sí mismo PPC. “Y buena suerte para frenarte de hacer algo”.

Los dos grupos estaban formados por autoproclamados pedófilos, uno atraído por las niñas menores, y el otro por los niños. Su diálogo se mantiene a todas horas en numerosas salas de plática, tableros de mensajes y páginas de Internet creadas para adultos atraídos por niños.

Sin embargo, ya no es simplemente charla en el aire. Lo que comenzó en línea hace casi dos décadas como un medio para intercambiar pornografía infantil se transformó en años recientes en una comunidad más compleja y diversificada.

Hoy, los pedófilos se conectan para buscar consejos para acercarse a los niños: en campamentos, mediante la adopción, en reuniones comunitarias y en incontables eventos más.

La infraestructura de la comunidad en línea es sorprendentemente compleja. Hay estaciones de radio en Internet dirigidas por y para pedófilos; una caridad putativa que recaudó dinero para enviar niños de Europa Oriental a un campamento donde al parecer fueron visitados por pedófilos, y una compañía de joyería en línea que vende pendientes para los que se sienten atraídos sexualmente por los niños, permitiendo que cualquiera que conozca el secreto los reconozca.

Estos son los hallazgos de una labor de cuatro meses de The New York Times para conocer el mundo de los pederastas en línea, sumergiéndose en sus comunicaciones en Internet.

Las recientes conversaciones entre pedófilos que fueron examinadas por el diario tuvieron lugar en salas virtuales de Internet Relay Chat, un sistema basado en texto que permite comunicaciones en tiempo real, en tableros de mensajes en Usenet, que clasifica sus mensajes por temas, y en páginas de la Red que prestan servicio a pedófilos.

Objetivos
En esta comunidad en línea, los pedófilos se ven a sí mismos como la vanguardia de un incipiente movimiento que busca la legalización de la pornografía infantil y el relajamiento de las leyes sobre la edad de consentimiento.

Se presentan como luchando por el derecho de los niños a participar en actos sexuales con adultos, una lucha que comparan con el movimiento de derechos civiles. Y, aunque su esfuerzo ha tenido poco éxito, celebraron en línea en mayo, cuando un pequeño grupo de hombres en Holanda formó un partido político de pedófilos, y se regocijaron de nuevo el mes pasado, cuando una corte holandesa sostuvo el derecho a existir del partido.

Las conversaciones en sí no son ilegales. Y, dado el mundo de fantasía que puede ser Internet, es difícil probar la verdad acerca de declaraciones personales, o demostrar conexiones directas entre comentarios en línea y acciones en el mundo real. Sin embargo, la existencia de esta comunidad es importante y preocupante, según los expertos, porque refuerza creencias que, cuando se actúa para hacerlas realidad, son criminales.

Reiteradamente en estas conversaciones, los pedófilos dijeron que las discusiones les ayudaron a aceptar sus atracciones e incluso les permitieron tener sexo con un niño sin sentir culpa.

Para el tema, The New York Times consultó al experto Philip Jenkins, profesor de estudios religiosos de la Universidad Estatal de Pensilvania, quien escribió “Más Allá de la Tolerancia”, un libro revolucionador del 2001 acerca de la pornografía infantil en Internet..


Al acecho de su próxima víctima

En las conversaciones observadas por The New York Times, los pedófilos hablaron frecuentemente de su vida. Sus empleos individuales eran descritos como un disc-jockey (“una alta concentración de hermosos” niños, dijo un hombre que presumió de tener tal empleo), un enfermero pediátrico (“mucho que ver pero no tocar”), un maestro de piano (“podría contarles historias que les haría decir que soy bueno”), y un pediatra especializado en ginecología (“no es necesario decir nada más, las toco”).

Sin embargo, el empleo mencionado con mayor frecuencia es el de maestro. Muchos que se llaman maestros compartieron observaciones detalladas acerca de niños en sus clases, incluyendo sucesos que consideraron sexuales, como cuando un niño de segundo año se agarró la entrepierna durante la clase.

Algunos pedófilos revelaron que obtuvieron acceso a niños por medio de sus propias familias. Algunos contaron cómo se casaron para estar cerca de los niños de los anteriores matrimonios de sus esposas. Algunos pedófilos que dijeron ser padres describieron momentos con sus propios hijos, como un hombre que habló de ver a sus hijos cambiarse en un vestidor para ir a nadar, con detalles acerca de los genitales del niño mayor y su incipiente vello público.

“Tengo una hija y nunca me he sentido atraído por ella”, escribió alguien con el sobrenombre de jonboy. Pero, agregó, “encuentro a sus amigas muy atractivas”.


Justificaciones en línea

En el mundo de los pedófilos, no todo abuso sexual es un abuso. Existe una condena general y un odio hacia los adultos que participan en una violación de niños por la fuerza. Pero, por lo demás, los actos de hostigamiento suelen ser celebrados como demostraciones de amor.

“Mi hija y yo tenemos una sana y cercana relación”, escribió alguien con el sobrenombre de Sonali. “Hemos tenido una ‘relación sexual consensual’ desde hace casi dos meses”.

La hija, escribió Sonali, tiene 10 años. Cualquier culpa que sintiera Sonali por la relación se vio aliviada por los comentarios de otros pedófilos. “Me siento tan feliz de encontrar este sitio”, escribió. “Creía que sentir una atracción sexual hacia mi hija era malo. Ahora no me siento culpable”.

Sonali demostró lo que los expertos señalan como el elemento más peligroso de la comunidad pederasta en Internet: su justificación de actos ilegales. Los pedófilos se ven a sí mismos como parte de un movimiento social para conseguir la aceptación de sus atracciones.


El esfuerzo cuenta con numerosas tesis: que los pedófilos son benéficos para los menores, que los niños son psicológicamente capaces de consentir y que los terapeutas manipulan a los jóvenes para que crean que son dañados por tales encuentros.

“Todo ser humano, sin importar la edad, debería poder tener relaciones sexuales de consentimiento mutuo con quien desee”, escribió alguien con el nombre Venn. “Todas las leyes sobre la edad para consentir deben ser abolidas, y para siempre”.

Al formular tales alegatos, los pedófilos suelen demonizar a los padres y a otros adultos como personas crueles y poco amantes que ejercen un control autoritario sobre los niños, y que obstaculizan la libertad sexual de los niños.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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