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Tema para meditar
Migración y emigración

Lo negativo de nuestra emigración es que en su mayor parte es ilegal y tiene su raíz en el descontrol del aumento poblacional y la falta, desde hace años, de políticas y programas industriales y sociales que la frenen.

Publicada 15 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Pedro Roque*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

La migración en un fenómeno natural de supervivencia en el mundo animal. Los pájaros nacen con el instinto de volar miles de kilómetros de unos lugares del planeta a otros en busca del calor, pues sus plumajes no soportan el frío del invierno y morirían.

Es maravilloso cómo se organizan y ordenadamente vuelan en las direcciones que tienen programadas en sus cerebros, para llegar a los lugares donde pasarán el siguiente verano. Gustavo Adolfo Becker nos dejó el poema: ìVolverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, pero aquellas… Si se acuerda, hoy domingo, recítela para su cónyuge.

En España existe la transhumancia del ganado bovino de las dehesas del invierno a las del verano y en África los ñus y las cebras migran por cientos de kilómetros en busca de pastos, atravesando las planicies donde los esperan las manadas de leones, hienas y leopardos que matan y se comen a los débiles, pero siguen y cruzan los ríos caudalosos plagados de cocodrilos, que también cobran su peaje, devorando a otro gran número de animales.

En el mar, los peces y los mamíferos marinos migran en busca de aguas cálidas para aparearse o como las ballenas y las focas, dar a luz. Los salmones nadan desde el mar río arriba y a pesar que osos y pescadores les esperan, la mayoría consigue sobrepasar.

En la escuela aprendimos que el hombre en su primera época, durante miles de años, fue nómada, hasta que descubrió el fuego y aprendió a cultivar la tierra.

Supuestamente el hombre proviene de África, de ahí paso a Europa y luego por el estrecho entre Rusia y Alaska llegó a América, la fue poblando y bajó hasta Sur América.

También se asegura que a Sur América el hombre llegó de Asia en barcas que navegaron sobre corrientes oceánicas, de ahí que en el Tibet o en Mongolia, se encuentren rasgos muy semejantes a los de Perú, Bolivia y Ecuador.

Los europeos migraron para conquistar y colonizar toda América, gran parte de África, la India y parte de Asia y en los tres últimos siglos, Estados Unidos y Canadá. Del este partieron para conquistar el oeste americano. En Centro América, no sabemos por qué, las tribus migraron dejando ciudades monumentales abandonadas.

Ahora, en nuestro tiempo, tenemos el fenómeno creciente de la “emigración” de los países pobres hacia los países ricos, buscando oportunidades de trabajo, de sobrevivir de los países en guerra o bien huyendo de dictaduras.

En El Salvador la emigración se ha convertido en una nueva forma de vivir, convivir y sobrevivir a pesar de la desintegración de las familias, y hoy todos los salvadoreños tenemos algún pariente en Estados Unidos, Canadá, Australia o Europa. Parece que ya se desarrolló el “gen salvadoreño de la emigración” y a muchos niños los bautizan con nombres en inglés.

Lo negativo de nuestra emigración es que en su mayor parte es ilegal y tiene su raíz en el descontrol del aumento poblacional y la falta, desde hace años, de políticas y programas industriales y sociales que la frenen, ofreciendo aquí las oportunidades que la gente espera hallar y encuentra en otros países.

¿Qué o quién hace algo para frenar la emigración?, me preguntó un salvadoreño, ya ciudadano americano y establecido en Los Ángeles. Que yo sepa, nadie le respondí. Más bien, al contrario, las encuestas dicen que el 70% de los jóvenes se quieren ir del país.

Yo siento que el desarraigo y el desamor por El Salvador alcanzaron ya tal grado, que seguramente en otros países estaría siendo considerado un problema nacional.

Pero… ¿es buena la emigración? Existe desde hace miles de años y según recientes estudios económicos, los emigrantes ayudan al crecimiento de los países donde trabajan y con sus remesas, también a que crezcan sus países.

Lo menos bueno, es la explotación de los emigrantes ilegales con sueldos por debajo de lo establecido y los negocios alrededor de la emigración ilegal, con su explicación fácil de entender y difícil de justificar, pero ahí están y ahí seguirán.

Lo impactante y triste es que hablando en Los Ángeles con un compatriota ilegal me dijo: Yo prefiero estar ilegal aquí, separado de mis hijos, que sin trabajo y aguantando hambre en El Salvador. Tienes razón le contesté. La responsabilidad de un padre justifica esta situación. ¿Usted qué le hubiera respondido?

La emigración salvadoreña ¿es un problema nacional o una solución? ¿Qué piensa usted?

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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