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El Salvador se acerca a Asia
Estratégico

¿Por qué El Salvador y no otro país centroamericano está en la mirilla telescópica de la cooperación gubernamental y los ávidos inversionistas japoneses? Para la Cancillería, la privilegiada relación de nuestro país con el Imperio del Sol Naciente se ha construido sobre una historia de amistad y ayuda mutua


Publicada 14 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

Desarrollo
Asia ha mostrado un acelerado desarrollo en las últimas décadas convirtiéndose en una de las áreas claves del mundo.

Lo agrario
Asia Oriental empezaron su desarrollo económico con una Reforma Agraria y un posterior desarrollo del agro, con apoyo del estado en infraestructura.

Lo industrial
Otro paso fue el desarrollo industrial, que empezó con la utilización de la mano de obra abundante en los países. La industria ligera.

Exportación
Los tigres asiáticos empezaron su desarrollo industrial en los años 50, al comienzo con una política de sustitución de importación.

Lo tecnológico
Los países del Sudeste Asiático pudieron continuar con su estrategia con el uso de la tecnología y la educación masiva

Desde Tokyo
Japón
Periodista - Carmen Molina Tamacas
Primera entrega
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Clave en Asia, clave en el mundo. Japón, cuyo crecimiento económico y desarrollo social y tecnológico marcan el ritmo del planeta, es el pasillo por el cual El Salvador camina sin prisa y con mucha seguridad.

La historia reciente da cuenta de cómo ambos países han construido en siete décadas una relación sólida, amistosa y muy conveniente para ambos, cuyos frutos comienzan a madurar al calor de la expansión de los mercados internacionales y la globalización.

Una rápida indagación en un buscador digital de noticias basta para enterarnos que la cooperación japonesa tiene una apretada agenda en América Latina: la inauguración de proyectos de agua, electrificación, alcantarillado, educativos, humanitarios, sanitarios, tecnológicos, científicos… está a la orden del día en toda la región.

No obstante, El Salvador, acaso uno de los países más pequeños del continente, ocupa un espacio privilegiado, ya que más allá de ser receptor de cooperación no reembolsable, técnica y humanitaria, es un territorio clave para Japón. Ese lugar es el futuro Puerto de La Unión que constituirá una entrada ágil y rápida para el comercio japonés, una vía express para competir con China y los Estados Unidos, por ahora lento y complicado por la estrechez y el congestionamiento del Canal de Panamá.

A partir de la próxima semana, el presidente de la República, Antonio Saca, visitará por primera vez Japón correspondiendo una invitación del gobierno nipón. Una visita oficial de trabajo de esta naturaleza, que incluye por lo general, reuniones con los poderes políticos de esa nación, no se realiza desde la administración presidencial de Armando Calderón Sol (1994-1999).

Apoyos

Los intereses japoneses en El Salvador están bien definidos geográficamente: la región oriental. La Construcción del futuro puerto ha conllevado el diseño de un Plan Maestro de Ordenamiento Territorial (financiado por la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional, JICA), que dicta las líneas primarias que deben - o deberían - seguirse para proveer lo básico que toda ciudad portuaria debe tener.

Los municipios del norte de La Unión también participan de un novedoso relleno sanitario, que utiliza la tecnología creada en la ciudad nipona de Fukuoka, certificada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Ciudad de La Unión. Los japoneses funancian un estudio de ordenamiento.

De acuerdo con el director adjunto de Política Exterior de la Cancillería salvadoreña, Nelson Amaya Larromana, el presidente Saca no sólo corresponde una invitación oficial, sino que expondrá el seguimiento de los intereses japoneses en El Salvador, como la construcción del Puerto de La Unión, y los resultados del foro de negocios de ese país asiático con Centroamérica, realizado en los primeros días de septiembre.

“Corresponde el interés de Japón, fortalece las relaciones que ya se tienen y (el encuentro) sirve para ver la relación hacia el futuro”, precisa.

La Cancillería salvadoreña estima que el viaje del Presidente Saca a Japón, como parte de una gira que incluye Taiwán y Corea del Sur, ocurre en uno de los mejores momentos: habla de un “reflorecimiento”, en virtud de un balance de los componentes históricos de la relación económica, comercial y amistosa que une a ambos países desde hace más de 70 años, de manera oficial.

Amaya Larromana se remontó a los años 70, con la instalación de dos empresas de capital mixto japonés-salvadoreño que aún operan pese a los obstáculos. Entre ellas figuran la INSINCA y la YKK.

El secuestro y asesinato del presidente de INSINCA, Fujio Matsumoto, en 1978, propició el distanciamiento diplomático de Japón que no fue subsanado hasta la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992.

“Ambos países siempre mantuvieron una relación cordial. Japón no tuvo una participación activa en el tema de la paz, pero estuvo muy a la expectativa”, sostiene Amaya Larromana.

No obstante, en las siguientes dos décadas y especialmente el alba del siglo XXI ambos países han pisado sus respectivos aceleradores, si bien con la variedad relativa a sus contextos, en la misma autopista.

Más allá de la ayuda

Una muestra de la estima que Japón tiene por Centroamérica, es que ha pedido que se bautice como “Puente de la amistad”, la conexión vial que será renovada en El Amatillo, arteria fundamental para lograr la ansiada conexión La Unión-Canal Seco-Puerto Cortés (Honduras). Otra, la reciente realización del Foro de Negocios, en San Salvador, donde una misión de alto nivel de empresarios japoneses conoció de primera mano las perspectivas para invertir en la región.

El futuro. El nuevo puerto de La Unión, en construcción, es la gran apuesta del gobierno actual para generar más ingresos. La obra se construye con la ayuda del gobierno japonés.

Amaya Larromana explica que en ese escaparate, El Salvador goza de varias ventajas respecto a sus vecinos: hay estabilidad política y económica, se ha puesto manos a la obra para articular el desarrollo social que se derivará de estar ubicados en la carretera por donde pasará el importante flujo comercial asiático y aspira a convertirse en un centro que provea servicios de logística y distribución.

Además, ha cultivado su relación con Japón a tal grado que la bandera azul y blanco ondea junto a la del sol naciente en varias iniciativas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“Una forma de retribuir el apoyo de Japón hacia El Salvador es con apoyo multilateral”, acota el funcionario.

Japón puja por ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y aporta el 20 por ciento del presupuesto del organismo; pero el camino para ingresar a ha sido largo y pedregoso, ya que su ingreso está enmarcado en el complejo proceso de reformas estructurales a este organismo.

En ese periplo, Japón acude a sus países amigos, como los centroamericanos. “El apoyo se da en ambas vías… eso es muy apreciado por ellos”, apunta Amaya. “La cooperación japonesa no es porque somos buena gente, sino que pueden beneficiarse. Ellos nos ayudan porque va a ser beneficio para ellos todo lo que genere el puerto”, sostuvo.

Esa lógica explica porqué el país abandera la integración centroamericana, la conectividad regional (eléctrica y vial) a partir de iniciativas como el Plan Puebla Panamá y la gestión de tratados de libre comercio. “Todo, con el objetivo de que cualquier negocio aquí tenga acceso y oportunidades”, añade.

Solidaridad. Al país vienen muchos cooperantes japoneses.

Eso despierta mucho interés a los empresarios de grandes consorcios japoneses, así como de entidades interesadas en impulsar el desarrollo limpio, por medio de los mecanismos que posibilita el Protocolo de Kyoto.

Por parte de la Cancillería, Milton Mayorga se encarga de darle seguimiento a las relaciones diplomáticas de El Salvador con los países de Asia.

Más allá de los beneficios que procura la cooperación técnica y no reembolsable -no obstante que ésta, en general tiende a disminuir a paso acelerado- él advierte que Japón no debe ser juzgado nada más por la forma en cómo la provee, sino por su fondo: “es la calidad y la coherencia (de la cooperación) con nuestras necesidades… para que tenga impacto. Es allí donde la relación se vuelve tan importante”, sostiene.

En la medida que la ayuda económica no reembolsable decae, Japón pondera el envío de voluntarios de enfermería, idiomas, arqueología, entre otras disciplinas, que se insertan en las comunidades salvadoreños y trabajan directamente con ellas, viviendo cada una de sus vicisitudes y también necesidades. Eso, para Mayorga, es otra muestra del interés que tienen de compartir con nosotros -y enseñarnos- a cómo organizarnos.

Cooperación mutua

Ambos países se han beneficiado con el apoyo recíproco en candidaturas de suma importancia en diferentes organismos internacionales.

El Gobierno apoyó la candidatura del Japón como Miembro No Permanente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas periodo 2005-2006, elección que se llevó a cabo en 2004 durante el 59 Periodo de Sesiones de la Asamblea General de la ONU. Japón fue electo.
Otros apoyos otorgados por el Gobierno donde Japón fue electo

Consejo de Administración de la Unión Postal Universal (UPU), cuya elección se llevó a cabo durante el 23er Congreso de la UPU en Bucarest, Rumania, en 2004.

Consejo de Operaciones Postales de la Unión Postal Universal (UPU), realizado en 2004.
Consejo de la Organización Internacional de Aviación Civil Internacional (OACI), 2004

Relaciones

Se ha acordado un intercambio de apoyos mutuos entre la candidatura japonesa al Consejo Económico y Social, ECOSOC 2006-2008,cuya elección se llevó a cabo en el 60o. periodo de sesiones de la Asamblea General de ONU en noviembre del 2005.

En esa ocasión, Japón fue electo a dicho cargo y nuestra candidatura al Consejo Económico y Social, ECOSOC 2007-2009, cuya elección se llevará a cabo en el marco del 61o. periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU en noviembre de 2006.
Fuente : Ministerio de Relaciones Exteriores

Ricardo Chacón
La compleja situación de Asia
China continental con la desgravación inmediata del 92 por ciento de las exportaciones chilenas al gigantesco mercado asiático y del 50 por ciento para los productos chinos.

Al igual que México, Brasil o Argentina, Chile ha puesto sus ojos en Asia, no solo por el gran peso económico que posee hoy sino porque este tiende a crecer mucho más.
Esta visión se impone cada vez con más celeridad en el mundo de hoy; Centro América y El Salvador no pueden hacer caso omiso a esta realidad.

De fondo, en la era de globalización, los intereses políticos, económicos y culturales de Centroamérica, también se juegan en Asia. El Salvador, como país que aspira ser un centro de distribución a gran escala aprovechando su Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, debe comprender el hecho de que el centro de gravedad de la economía y la política global se está desplazando hacia Asia.

Nos guste o no, y sin olvidar que estamos atados estrechamente con Estados Unidos, el sistema internacional tendrá que ajustarse al nuevo poder de Asia, un continente que representa simultáneamente uno de los motores del crecimiento económico mundial, un elemento vital del equilibrio global de poder y uno de los frentes de la lucha contra el terrorismo, como lo dicen los estudios especializados.

La problemática asiática es compleja, sobre todo con los grandes niveles de crecimiento de China continental, pero también con el peso del resto del Noreste Asiático: Japón, Corea del Sur, Taiwán, y Hong kong, que en conjunto abren una nueva etapa en la que los países asiáticos participarán sobre bases iguales con la Unión Europea y Estados Unidos en la formulación de las reglas globales.

La importancia mundial del Noreste Asiático en el futuro próximo exige el desarrollo de una activa estrategia política de El Salvador que incluye no solo administrar de mejor manera la ayuda solidaria que suele brindar esta área para el desarrollo local, o la búsqueda de inversión e inversionistas sino aprovechar al máximo la experiencia de esta zona que ha sabido sortear con éxito las exigencias económicas de la sociedad actual.

A partir de hoy, y durante la próxima semana, queremos combinar el trabajo de la periodista Carmen Molina Tamacas, quien visita Japón durante dos semanas, y mi trabajo informativo junto a la delegación salvadoreña que preside Antonio Saca, quien viajará este fin de semana a Taiwán, Japón y Corea del Sur; se pretende dar un vistazo lo más amplio sobre esta zona de gran relevancia.

Falta de visión

Cualquier planteamiento sobre la política exterior hacia el Noreste Asiático parte de una serie de dificultades que El Salvador ha padecido: es complejo entender y tener una visión de conjunto para países y regiones de una enorme disparidad en términos de población, tamaño geográfico, mentalidades, grado de desarrollo y perspectivas de futuro.

Son 10 los países que han alcanzado un desarrollo acelerado de sus economías en Asia, ubicados en la región del Asia Oriental o Este Asiático.

Se les puede dividir en dos grupos: los del Noreste Asiático: Japón, Corea del Sur, Taiwán, China y Hong kong; y los del Sudeste Asiático: Tailandia, Malasia, Singapur, Indonesia, y Filipinas.
Las diferencias entre ambos son grandes: los del Noreste son países con una historia bastante antigua, de grandes civilizaciones, como China, Japón, y Corea, con escasos recursos naturales, y excepto China y Japón, con una población relativamente pequeña.

Además, son naciones homogéneas, con una sola raza, historia, cultura . Por ejemplo, Japón y Corea son los países más homogéneos en el mundo, con solo una raza, un solo idioma, una misma cultura en cada país.

En contraste, los del Sudeste son países que tienen una historia relativamente nueva como naciones independientes, aunque Tailandia pudo mantener su independencia de las potencias occidentales que colonizaron a casi todos ellos desde el siglo XVI en adelante.

Además, varios tienen abundantes recursos naturales (excepto Singapur) y con una población relativamente grande (excepto otra vez Singapur), y son bastante heterogéneos, con varias etnias conviviendo en ellos. Aparte de esto, en esos países se hablan diversos idiomas, y se profesan varias religiones.

La complejidad de la zona es evidente, sin embargo no es determinante para señalar que tradicionalmente ha existido una relación descuidada no solo justificada por la lejanía, sino sesgado por lo ideológico.

Hace una semana Chile puso en marcha el Tratado de Libre Comercio con C
No obstante, la tendencia internacional nos dice la importancia de esta zona, incluida la China continental que determina en gran parte el presente y futuro del mundo moderno.
Más allá de conocer esta realidad compleja se requiere trascender y entender la importancia de esta zona en un mundo globalizado.

Los principios y la amistad

Pero también es cierto, y esto no lo podemos dejar de decir, las relaciones entre las naciones se basan en principios, en valores democráticos, y esto ha ocurrido con Taiwan, Japón y Corea del Sur.

Nos decía el presidente Antonio Saca un día de estos: “Está bien que podamos acercarnos a China continental, pero esto no nos puede obligar a dejar a nuestros amigos y aliados de Taiwán”
Los lazos entrañables de amistad, sentados en principios democráticos, no pueden olvidarse en nuestras relaciones con Taiwán, Japón y Corea del Sur.

Y no se trata de la política del dólar, como han dicho algunos opositores tanto de Taiwán como en El Salvador; no, la amistad basada en valores se respeta.

Con Japón, por ejemplo, El Salvador se ha sumado a las posiciones claras y definidas de apoyo a la paz y en contra de la fuerza y la imposición.

No podemos obviar que El Salvador, y en general Centroamérica, no obstante una larga tradición de amistad, ha estado ausente y recién termina de darse cuenta de la importancia de Asia.

Probablemente la relación con Estados Unidos nos cegó para ver más allá del continente y entender a Europa y ahora el Asia. Probablemente y esto no es justificación, los acelerados cambios y el crecimiento de los asiáticos ha sido acelerado y no nos dimos cuenta de esta realidad.

El acelerado desarrollo de esta zona es una cuestión que tampoco el país puede obviar; conocer de cerca la experiencia asiática es importante, como también lo es forjar unas relaciones comerciales fuertes lo que requiere, para nuestro El Salvador, el aprovechar, por ejemplo, su posición geográfica y su relación con Estados Unidos.

Esta es nuestra ventaja competitiva.

Relaciones de intercambio son importantes, mucho más cuanto están sentadas en la solidaridad. En definitiva, un esfuerzo en un área que nunca ha constituido una prioridad en el esquema de política exterior con el objetivo de lograr su inclusión en el mismo por derecho propio es una tarea por hacer.
Lo que no podemos obviar, y esta será el tema que abordaremos mañana, son los lazos de amistad y solidaridad que existe entre El Salvador y los países del noreste asiático: Taiwán, Japón y Corea del Sur.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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