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Sentimientos que se ahogan en melancolía

Descubrir los secretos que yacen en las entrañas de Buenos Aires es rendirse a las pasiones que alimentan las mil y una historias del tango.


Publicada 14 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Entrega Especial
Textos y Fotos I Óscar Payés
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Miradas que se cruzan, cuerpos que se funden en un sensual abrazo que dura lo que una ilusión, como una estrella fugaz.

Luego se separan con fuerza, se observan con el odio propio de los amantes, para entregarse una vez más a la danza que los embriaga, que los transporta a un universo en el que solo existen ellos dos.

El lugar no importa, puede ser una oscura taberna o la más transitada de las calles; como sucede en la calle Florida, donde el tango se vive desde la plaza San Martín hasta la plaza de Mayo.

La edad tampoco es un impedimento, pues lo realmente importante es la pasión; de ahí se desprende , como algo natural y simple, la sensualidad, la entrega, la cadencia que define al tango, lo que lo distingue, aquello que lo vuelve único e inimitable.

Uno de los lugares emblemáticos de Buenos Aires, en cuanto a tango se refiere, es Caminito; entre sus casitas y calles estrechas, suena el bandoneón, impone su ley. Las notas que de este instrumento fluyen llenan el espacio, estimulan los sentidos.

Relatos musicales

Guiados por estas melódicas notas los tangueros entonan sus canciones, cuentan una historia.

 

La agonía de un corazón por el amor no correspondido evoca imágenes nostálgicas de noches de ron, de locura, de la soledad que acompaña a todo aquel que canta “El día que me quieras”.

Las calles son testigos mudos de este mundo de ensueño que envuelve a la generalidad de los porteños, los habitantes de la capital federal de Argentina.

Cerca de la media noche la ciudad se transforma. Es cuando empieza la vida nocturna, iluminada con el brillo de sus plazas y monumentos.

 

Es entonces que la magia del tango invade los cuerpos y vuelve intensas las primeras horas del nuevo día. Las parejas se buscan, alimentados por el sentimiento que los habita.

Puede ser lujuria, amor, odio o celos; pero se encuentran y se entregan al misterio que envuelve esta danza, a su melancólico ritmo.

Así, lenta y delicadamente, pasan las horas mientras hombres y mujeres disfrutan la suave caricia del rose de sus cuerpos, que en ese momento da sentido a su existencia.
Luego, la urbe regresa a la fría y mecánica agenda de todos los días.


Tango mítico y sensual

Cualquier rincón de buenos aires habla de la danza que lo distingue. pasando por Florida hasta caminito, hay un sentimiento que todo lo inunda: el tango

Es difícil abdicar cuando las emociones se rinden al placer de la sensualidad porteña. Quien recorre las calles de la capital argentina sabe lo que se siente cuando el compás 2X4 penetra en las venas.

Hay que dejarse llevar por la música, el canto y el baile para enamorarse de Buenos Aires.

Ser sensitivo y apasionado para entenderla, y no permitirse el retorno al lugar de origen sin saborear los excesos del tango.

Óscar Payés, fotoperiodista de oficio y artista de vocación, arribó a las tierras bañadas por el río de La Plata para continuar su búsqueda creativa.

Ya en su destino, abandonó los prejuicios extranjeros, encerró los temores en una habitación y recorrió las calles desconocidas.

Nunca estuvo solo. Su cámara fotográfica le acompañó durante sus recorridos, registrando tras el lente los mundos descubiertos.

En este especial fotográfico, el ser humano une su oficio a la pasión de su arte para mostrar varios rostros de la vida que transcurre a diario en la capital porteña. Es una oda al tango.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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