Entrega
Especial
Textos y Fotos I Óscar Payés
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Miradas que se cruzan, cuerpos que se funden en un sensual abrazo que
dura lo que una ilusión, como una estrella fugaz.
Luego se separan con fuerza, se observan con el odio propio de los amantes,
para entregarse una vez más a la danza que los embriaga, que los
transporta a un universo en el que solo existen ellos dos.
El lugar no importa, puede ser una oscura taberna o la más transitada
de las calles; como sucede en la calle Florida, donde el tango se vive
desde la plaza San Martín hasta la plaza de Mayo.
La edad tampoco es un impedimento, pues lo realmente importante es la
pasión; de ahí se desprende , como algo natural y simple,
la sensualidad, la entrega, la cadencia que define al tango, lo que lo
distingue, aquello que lo vuelve único e inimitable.
Uno de los lugares emblemáticos de Buenos Aires, en cuanto a tango
se refiere, es Caminito; entre sus casitas y calles estrechas, suena el
bandoneón, impone su ley. Las notas que de este instrumento fluyen
llenan el espacio, estimulan los sentidos.
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Relatos musicales
Guiados por estas melódicas notas los tangueros entonan sus canciones,
cuentan una historia.
La agonía de un corazón por el amor no correspondido evoca
imágenes nostálgicas de noches de ron, de locura, de la
soledad que acompaña a todo aquel que canta “El día
que me quieras”.
Las calles son testigos mudos de este mundo de ensueño que envuelve
a la generalidad de los porteños, los habitantes de la capital
federal de Argentina.
Cerca de la media noche la ciudad se transforma. Es cuando empieza la
vida nocturna, iluminada con el brillo de sus plazas y monumentos.
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Es entonces que la magia del tango invade los cuerpos y vuelve intensas
las primeras horas del nuevo día. Las parejas se buscan, alimentados
por el sentimiento que los habita.
Puede ser lujuria, amor, odio o celos; pero se encuentran y se entregan
al misterio que envuelve esta danza, a su melancólico ritmo.
Así, lenta y delicadamente, pasan las horas mientras hombres y
mujeres disfrutan la suave caricia del rose de sus cuerpos, que en ese
momento da sentido a su existencia.
Luego, la urbe regresa a la fría y mecánica agenda de todos
los días.
Tango mítico y sensual
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| Cualquier rincón de buenos aires habla
de la danza que lo distingue. pasando por Florida hasta caminito,
hay un sentimiento que todo lo inunda: el tango |
Es difícil abdicar cuando las emociones se rinden al placer de
la sensualidad porteña. Quien recorre las calles de la capital
argentina sabe lo que se siente cuando el compás 2X4 penetra en
las venas.
Hay que dejarse llevar por la música, el canto y el baile para
enamorarse de Buenos Aires.
Ser sensitivo y apasionado para entenderla, y no permitirse el retorno
al lugar de origen sin saborear los excesos del tango.
Óscar Payés, fotoperiodista de oficio y artista de vocación,
arribó a las tierras bañadas por el río de La Plata
para continuar su búsqueda creativa.
Ya en su destino, abandonó los prejuicios extranjeros, encerró
los temores en una habitación y recorrió las calles desconocidas.
Nunca estuvo solo. Su cámara fotográfica le acompañó
durante sus recorridos, registrando tras el lente los mundos descubiertos.
En este especial fotográfico, el ser humano une su oficio a la
pasión de su arte para mostrar varios rostros de la vida que transcurre
a diario en la capital porteña. Es una oda al tango.

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