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Implicado en muerte de clérigo niega los cargos

Sonsonate. El detenido admite que salió con el religioso horas antes de que éste fuera ultimado. Permanecerá en el penal de Apanteos mientras se realiza el proceso.


Publicada 14 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Luto. El homicidio del religioso unió a la comunidad católica de varios municipios sonsonatecos. Foto EDH
Redacción El País
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Nunca ha confesado su participación en el homicidio del sacerdote Ricardo Romero, párroco de Santa Catarina Masahuat, porque es inocente, expresa Jorge Luis Zeledón García, de 19 años, quien está preso por el hecho.

El clérigo fue ultimado a pedradas la madrugada del 25 de septiembre anterior en Acajutla.

Su muerte conmocionó a millares de personas en el departamento. El religioso era originario de Acajutla, fue párroco en Catedral cerca de cinco años y luego lo trasladaron a Santa Catarina Masahuat.

A prisión

A Zeledón García lo detuvieron en Acajutla la noche del uno de octubre junto a un hermano menor de edad y otro sujeto, explica el jefe policial de Sonsonate, Sub comisionado Mauricio Amaya.

Esa noche la PNC efectuaba registros rutinarios en Acajutla y ellos se negaron. Luego la Fiscalía giró la orden de captura por la muerte del sacerdote. Se las leyeron en las bartolinas. “Lo que pasa es que el caso lo manejó la División de Investigación Criminal y querían discreción”, detalla el jefe policial.

Un juez ordenó detención provisional de Zeledón. Permanecerá recluido en el penal de Apanteos, mientras el proceso en su contra continúa en el Juzgado de Primera Instancia de Acajutla.

El acusado alega inocencia, aunque admite que desde hace unos tres meses se hizo amigo del religioso, luego que un amigo común los presentara. “Salimos a tomar varias veces”, asegura.

Según él, la noche previa al homicidio de Ricardo Romero, salió con él. También les acompañaban su hermano menor y otros dos individuos.

Asegura que el clérigo le fue a dejar a su casa a la medianoche y hasta el día siguiente supo de su muerte, asegura.

“Si el Padre nos invitaba, cómo le íbamos a hacer algo”, dice, al considerar que tampoco los amigos que les acompañaban podrían ser responsables del crimen. “Son bichos bien tranquilos”, expresó.

Jorge Luis Zeledón acepta que lo envíen a prisión ya que está seguro de que la situación se aclarará y lo dejarán libre.

“Me considero inocente. Andan diciendo que hasta en moteles anduve con él (el sacerdote), y eso no es cierto”, indica disgustado.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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