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Comentario de la semana
Danza de millones

El Presidente de la República le dijo hará unos diez días a este periódico, reaccionando a noticia aparecida ese día, que se conoció de un plan para asesinarlo, el cual habría sido gestado por el crimen organizado

Publicada 14 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Eduardo Torres*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

La riqueza acumulada por el ex diputado suplente, Wi-lliam Eliú Martínez, quien se encuentra recluido en el área de Washington D.C., en cumplimiento de pena por narcotráfico, pendiente una apelación interpuesta; los $ 14.5 millones lavados por el panameño Luis Pinto, condenado anteayer a 7 años de cárcel y, lo que parecería ser abrumadora evidencia --de presunto enriquecimiento ilícito, entre otros-- en contra del diputado suplente Roberto Silva, debe como sociedad llamarnos hacia una profunda reflexión.

¿Qué es lo que está pasando?, cabe preguntarse. ¿De dónde esta danza de millones que enriquece personas de la noche a la mañana, sin profesión ni oficio conocido, ni premios mayores de la lotería de Nueva York de por medio? Obvia es la respuesta, tras los escándalos, de película, sucedidos durante los últimos tiempos: el crimen organizado, globalizado, sofisticado y con vastedad de recursos,cuantiosos “flujos de efectivo”, ha echado profundas raíces en la región centroamericana.

Así, se internacionaliza también el combate al delito, tal como pudo observarse esta semana en nuestro país con la notoria presencia de agentes de la DEA (agencia antidrogas de los Estados Unidos, por sus siglas en inglés), presentes durante los días que duró el juicio por lavado de dinero del panameño Luis Pinto. Interna-cionalización que llega tras interminables foros regionales, que al menos en cuanto a conocimiento público, poco o muy poco habrá salido de ellos.

Como si los casos anteriormente mencionados fueran pocos y cuando continúan fluyendo las informaciones, tras haberse investigado y luego deportado hacia los Estados Unidos al enigmático sujeto de varias alias, de apellido Nayor, el propio Pre-sidente de la República, Elías An-tonio Saca, le dijo hará unos diez días a este periódico, reaccionando a noticia aparecida ese día, que se conoció de un plan para asesinarlo, el cual habría sido gestado por los golpes que se le están dando en el país al crimen organizado.

Continúa en este momento el descomunal escándalo, que va desde Panamá hasta West Palm Beach, donde se encuentra la causa de Nayor.

Salpicado ha salido el segundo vicepresidente de Costa Rica, por la relación de su hermano con el imputado, lo cual llevó al propio presidente de esa nación, Oscar Arias, a manifestar que investigan los vínculos de los hermanos Casas con el imputado por tratarse de obvio “lavado” de dinero.

Pendiente queda entre los ángulos de investigación, al menos para el público, lo de la posibilidad de compra de misiles tierra-aire SAM 7 en la vecina Nicaragua. Motivo por el cual habría iniciado la investigación formal del sujeto, acá en El Salvador. Lógico es imaginar el impacto que habrá tenido esto en la comunidad de los servicios de inteligencia del hemisferio, en el contexto en el cual desde hace cinco años vivimos: guerra global contra el terrorismo.

Habiéndole apostado El Salva-dor a través de la democracia y la economía de mercado hacia la modernidad y el progreso, me parece a mí que la óptica adecuada de interpretar los sucesos en esta oportunidad comentados debería ser positiva.

En primer lugar porque coadyuvan por el escrutinio público al fortalecimiento del Estado de De-recho y de las instituciones. En segundo lugar porque muestran resultados y la mano de la cooperación internacional y, en tercer lugar, porque en sociedades pequeñas como la nuestra, la gente --ante la peliculesca danza de millones--, si no sabe a ciencia cierta pues sospecha, con lo que al ver lo concreto adquiere la credibilidad necesaria para afrontar esta batalla que como sociedad debemos ganar.

Buenas señales son las que en estos momentos deberíamos todos enviar, empezando por la clase política. Puntos ganarían si someten a debate la conveniencia de mantener su fuero sólo para el ámbito de lo que dicen, mas no así por lo que hacen. Sintonizarían más con la población, ¡quedando como vivimos todos!

*Director Editorial de El Diario de Hoy.

 

 

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