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Opinando
El impacto político de la migración

Cuando uno habla con los migrantes sobre las razones por las cuales quieren migrar, las respuestas tienen que ver con dos temas: con la falta de empleo y con la falta de seguridad

Publicada 12 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

José Miguel Cruz*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

(Primera parte)
Los recientes estudios y trabajos periodísticos sobre la migración salvadoreña hacia el exterior, particularmente hacia los Estados Unidos, enfatizan dos o tres cosas. Por un lado, y de manera más recurrente, resaltan el enorme impacto económico que tiene ese fenómeno en la economía nacional y consecuentemente en la superación de la pobreza doméstica y el mantenimiento de la economía nacional.

Por otro lado, señalan la fuerte transformación de la cultura nacional como producto del intercambio social con los Estados Unidos.

En tercer lugar y de manera más reciente, los trabajos sobre migración están comenzando a prestar atención al proceso mismo de la peregrinación, sus flujos, sus dinámicas y sobre todo, las implicaciones para el bienestar y la seguridad de la misma población migrante.

Hay un aspecto, sin embargo, del que se ha hablado muy poco y que constituye un elemento fundamental para comprender mucho de lo que sucede en el país, este es, el impacto político de la migración.

Cuando se habla de política y de migración en el caso salvadoreño, usualmente se habla de los esfuerzos de los partidos políticos, sobre todo los más grandes, por cultivar las simpatías y los apoyos a sus proyectos políticos entre la población que vive en el exterior. El reciente y creciente debate en los Estados Unidos sobre la inmigración también ha llamado la atención sobre el rol político de los migrantes salvadoreños en sus respectivos lugares de residencia.

Pero aún así, muy poco se ha dicho y se ha estudiado sobre el impacto que tiene el fuerte y constante flujo de emigración sobre la política local y nacional. Las consideraciones más frecuentes han girado sobre el posible impacto que tendría la aprobación del voto en el exterior, pero no sobre la manera en que la constante salida de gente y su alejamiento del contexto nacional interno afecta la política salvadoreña.

La migración contribuye a la indiferencia y a la desafección de una parte importante de la población nacional con respecto a la política. Muchos salvadoreños, sobre todo aquellos que viven en zonas en donde la migración es parte de la vida cotidiana y en donde las expectativas de vida y desarrollo dependen de viajar --legal o ilegalmente-- a los Estados Unidos, Canadá, Australia o algún país europeo, se interesan poco por la política local.

Y esto va desde su actitud de abstenerse en las elecciones hasta no participar en ninguna actividad de carácter político. Obviamente un migrante más es un voto menos, pero lo que sucede es que no sólo el migrante deja de votar y de incidir en la política local, también son sus familiares los que dejan de incidir políticamente; porque desde el momento en que una persona se va y se establece en el exterior, las expectativas de los que se quedan sobre la fuente de solución de los problemas se traslada al exterior.

A muchos salvadoreños no les importa quién gobierna su ciudad, quién es su diputado o inclusive cuáles son las políticas impulsadas por el gobierno, porque a fuerza de su propia experiencia han aprendido que las respuestas a sus demandas por mejorar sus condiciones de vida, por enfrentar los problemas que les agobian, ya no pasan por el sistema político salvadoreño --quizás nunca pasaron por allí--; más bien pasan por lo que ellos puedan hacer para mejorar sus propias condiciones de vida de forma privada y ello remite al empleo; pero si no hay empleo y si no hay oportunidades valiosas, entonces remite a migración.

En el fondo, lo que ha pasado en el país es que la migración ha sido la respuesta social a la falta de soluciones políticas a los eternos problemas del país. Cuando uno habla con los migrantes sobre las razones por las cuales quieren migrar, las respuestas tienen que ver con dos temas: con la falta de empleo y con la falta de seguridad. Y son las frustraciones de no obtener respuestas nacionales, más la presencia de expectativas en el extranjero, las que convierten a muchas personas en migrantes.

Esto es lo que, paradójicamente, por el otro lado, ha contribuido a mantener vigente un sistema político polarizado, clientelar e ineficiente. Pero ese es tema de otra columna.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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