Irma Cantizzano
El Diario de Hoy
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“Nadie ha podido demostrar en C.A. que los incentivos tengan impacto decisivo de la inversión”
Juan Alberto Fuentes
ICEFI |
La región centroamericana está dejando de percibir alrededor del tres al cinco por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) en impuestos, debido a los aranceles e incentivos fiscales que aplica a los inversionistas.
La implementación de acuerdos comerciales y la competencia a que se enfrentan los países del istmo para atraer inversiones, ha implicado que los estados reciban menos tributos, según explica el estudio “Retos de la política fiscal en América Central”, que será presentado esta tarde por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).
“En el caso de los aranceles se dejará de ganar el equivalente al 0.4 ó 0.5 por ciento del PIB. Y en el caso de las exenciones, es del tres al cinco por ciento del PIB,depende del país”, explicó JuanAlberto Fuentes, del instituto regional.
De cumplirse esa premisa, en el país el fisco salvadoreño no estaría recibiendo alrededor de 825 millones de dólares cada año.
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Sólo en las zonas francas, las compañías que invierten en suelo cuscatleco reciben -de incentivos fiscales- la exención del 100 por ciento de impuestos a la importación de materias primas, de maquinaria y equipo; de la renta durante 20 años; 100 por ciento de repatriación de ganancias; 100 por ciento de exención de impuestos al valor agregado (IVA) por 10 años; 100 por ciento de exención de impuestos municipales durante 20 años, entre otros incentivos adicionales.
A ello se agrega, la ley de Turismo que exonera de algunos impuestos a las inversiones que se den en el rubro y los incentivos a las exportaciones (draw back), el cual es criticado por el Fondo Monetario Internacional, que incluso pide su eliminación.
No atrae inversión
Según Fuentes, este tipo de incentivos no genera una mayor atracción de inversiones.
“No existe evidencia contundente de que las cargas tributarias reducidas atraigan la inversión extranjera”, reza el estudio.
Fuentes agregó que en Costa Rica y Panamá, donde hay menos incentivos existe mayor inversión extranjera. “La inversión depende de factores como estabilidad macro económica, ubicación y mano de obra calificada, entre otros puntos”, dijo. Pero esta tesis no es compartida, por todos.
Para Ricardo Martell, gerente de investigaciones de la Oficina de Promoción de Inversiones (Proesa), los incentivos fiscales “si son relevantes, para que una empresa decida invertir en El Salvador”.
El año pasado, vía esta oficina, se invirtieron en el país 163 millones de dólares. Las proyecciones para 2006 son de 298 millones. “A ello hay que agregar la reacción en cadena y la generación de empleo”, recalca Martell.
Fuentes cree que ahora hay una segunda guerra de incentivos para atraer inversiones (la primera se dio en los 80) “es por ello que se discute poner un piso a los mismos”.
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