elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Un surfista nacional en China

Jaime Delgado atravesó el mundo para ayudar a montar una fábrica de tablas que vendría al país


Publicada 11 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Experiencia. Jaime Delgado, abajo, junto a sus compañeros. Llegó a China para ayudar a fabricar tablas. Foto: EDH

César Najarro
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Hace 20 años, el “Papaya”, como todos en las playas lo conocen a Jaime Delgado, era un niño aficionado al surf sin el dinero para comprarse una tabla y practicar su deporte favorito.

Ahora las fabrica. Se fue el 6 de septiembre a China para capacitar al personal de una fábrica de tablas, la QI-X, para producirlas y venderlas.

La vida le dio un vuelco enorme. Hace 20 años, en vez de ponerse a montar las olas, tuvo que jugar al fútbol. “A mis padres, especialmente a mi papá, no le gustaba el surf porque decía que era un deporte de drogos y de gente que no tenía nada que hacer. A mi papá le gustaba el fútbol”, cuenta desde Beijing.

Por ello, Delgado terminó en el deporte de las mayorías en el país y no le quedó otra que llegar a las playas de La Libertad sólo a ver.

Jugó con el Destroyer del Puerto en Segunda y Tercera división, pero “eso no me importó, y cuando tuve la oportunidad de adquirir una tabla, me rebusqué con un amigo, “Carlanga”, y el me dio una a la que le faltaba casi la mitad”.

Con su media tabla, al “Papaya” tuvo que aprender a remendarla, y así fue como nació, tras muchas vicisitudes y casualidades, su viaje a China.

“Ahorré para comprar los materiales y como mi hermano y un amigo reparaban, aproveché sus herramientas y la arreglé”, cuenta.

El tiempo pasa

A medida que los años fueron pasando, Delgado compraba tablas viejas y las reparaba, a la vez que aprendió a surfear. Después, decidió construirlas. Primero hizo la suya, pero la gente que le conocía, comenzó a pedirle tablas.

Con todo el grupo. Jaime Delgado (de blanco) y el equipo. Foto: EDH

Después se capacitó y hasta decidió montar una mini fábrica. “Con un amigo compramos materiales, pero el problema que tenemos en El Salvador es que los costos de los impuestos de IVA como los aduaneros son demasiado elevados. Aparte están los permisos que hay que sacar para introducir la resina y otros materiales”.

Por ello, ya no produjeron más. “Pero no me quedé ahí. Un día conocí a un chapín, Pedro Pablo Vergara, y me dijo que quería montar una fábrica. Ahí trabajé dos años, después volví y comencé a traer materiales al país. Eso fue el año pasado, pero siempre el mismo problema con las aduanas y los impuestos”.

Sin embargo, en esos días hizo dos tablas, una de ellas para un turista chino-estadounidense quien volvió al mes a ofrecerle trabajo.

“Vino y me dijo que montáramos una empresa con sede en China, por lo que aquí estoy, y otra será con sede en El Salvador, que primero Dios estará funcionando en enero o febrero”, comentó Delgado.

Ahora, a sus 33 años, además de construir tablas, el “Papaya”, está metido en casi cualquier evento que tenga que ver con el surf en el país, y aún participa en algún torneo en la categoría de Long Board.

“A mis padres no les gustaba el surf, decían que era una deporte de drogos. Por eso comencé con el fútbol”

“Le hice una tabla a un turista chino-estadounidense. Al mes regresó y me dijo que montáramos una fábrica”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW