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| Primera sucursal. La cadena costarricense abrióen
la Zona Rosa su primer local hace tres años y medio. Foto
EDH |
El
Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La cadena de restaurante Inka Grill, de origen costarricense, se prepara
para la próxima apertura de su segundo local en el país.
La sucursal se construye en La Gran Vía, convirtiéndose
así en una nueva alternativa para los amantes de la comida suramericana.
¿Por qué ampliar operaciones en el país?
Alberto Hidalgo, administrador del restaurante, considera que el país,
al igual que el resto del istmo, es un mercado potencial para las inversiones.
Dice, que el atractivo puede palparse en todo el movimiento que se genera
en los centros comerciales, como en la Gran Vía.
“Es un verdadero punto de atracción y de consumo”,
apuntó. El ejecutivo informó que la inversión en
el nuevo local asciende a 100 millones de dólares. “Ya alquilamos
el local -junto a Bennigan’s- y estamos en la fase de diseño
y construcción”, señaló.
El primer restaurante funciona en una de las principales avenidas de la
Zona Rosa, desde hace tres años y medio, en donde destaca por su
arquitectura incaica.
El negocio ofrece empleo a 15 personas. El nuevo local generaría
una oportunidad laboral para un número similar, aunque éste
será un poco más pequeño.
Expansión
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| Acogedor. El ambiente incaico domina la decoración
del negocio, basado en la tradición de la gastronomía
sudamericana. Foto EDH |
La cadena tiene programado la apertura de otras dos sucursales, una en
Miami y otra en Costa Rica.
Con estas inversiones, la cadena sumará 11 locales a los ocho que
ya tiene (cuatro de ellos en Costa Rica, dos en Guatemala, uno en Miami
y otro en El Salvador).
Dichas inversiones rondan el orden de los 400 mil dólares, según
un periódico de Costa Rica.
La firma también se prepara para conquistar el mercado hondureño,
panameño y colombiano.
El diseño de los restaurantes es el mismo, en cualquier país
en que se encuentren: puertas rectangulares, espacios que simulan pirámides
y una decoración basada en elementos y adornos que transportan
al pasado.
A nivel internacional son reconocidos por su ambiente acogedor -con música
andina de fondo, pero también por el sabor de los platillos sudamericanos,
una delicia para el paladar.
Café-Café, otra opción de comida peruana
El restaurante Café-Café inició operaciones el 10
de octubre de 1997, en un pequeño local de la zona norte de la
ciudad, constituyéndose así en el primer negocio de comida
peruana que se instaló en el país, según consta en
su página web (www.cafecafe.com.sv).
En todos estos años los salvadoreños han aceptado con buen
gusto los platillos que proceden de la cocina peruana, considerada como
una de las mejores del mundo, por conservar sus raíces milenarias
y aprovechar las riquezas del mar, costa, sierra y selva.
La carta va desde sopas, mariscos, carnes, pastas, ensaladas y postres,
entre otros. Pero todos, basados en la sazón de los cocineros peruanos,
descrita como “excepcional”. Al igual que el sabor de sus
pescados y mariscos, la calidad de sus cereales y la frescura de sus frutas
y verduras.
El negocio está ubicado en la Colonia Escalón, una de las
zonas exclusivas de la ciudad, en donde los clientes son atendidos por
un selecto equipo cocineros, y además, por su propietario.
El ambiente del restaurante se enriquece con la participación de
diversos grupos étnicos asentados en el país, convirtiendo
la moderna cocina sudamericana en una verdadera experiencia gastronómica.
El local está distribuido en área interior, terraza y bar
y ofrece los servicios de banquetes a domicilio, también da clases
de cocina internacional y de bar.
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