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| Misa de Cuerpo Presente. Monseñor Fernando
Sáenz Lacalle, Arzobispo de San Salvador, acompañado
de otros ministros, dirige una oración en memoria de Doña
Mercedes en la capilla de Montelena. Foto EDH |
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Personas de toda condición social, desde la Presidenta de la
República en funciones, Ana Vilma de Escobar, hasta la más
sencilla consignataria de El Diario de Hoy, despidieron ayer a Doña
Mercedes Madriz de Altamirano en la cripta de la parroquia de San José
de la Montaña.
Los restos de la cofundadora de El Diario de Hoy fueron inhumados a las
4:30 de la tarde, después de una Misa de Cuerpo Presente, concelebrada
por cuatro prelados, en la iglesia de Montelena.
“Con el pan y el vino, que representan el Cuerpo y la Sangre de
Cristo, Su vida misma que dio en la cruz, ofrecemos aquí en el
Altar a Dios los cien años de vida ejemplar de Doña Mercedes,
sus virtudes y su heroísmo, al lado de su esposo (Don Napoleón
Viera Altamirano)”, declaró el Arzobispo de San Salvador,
monseñor Fernando Sáenz Lacalle, al presidir la Eucaristía.
“Este es el momento más sublime en la existencia de Doña
Mercedes, pues goza ahora de la presencia de Dios... Ella seguramente
desde el cielo sonríe de ver el afecto que le prodigan”,
evocó.
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| Condolencias.
La Presidenta en funciones, Ana Vilma de Escobar, manifiesta su pesar
al ingeniero Enrique Altamirano Madriz. |
Solidaria.
Evangelina Alvarenga, de Nueva Concepción, expresa sus condolencias
al Lic. Fabricio Altamirano. |
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| Tributo. El Agregado
Cultural de la Embajada de Nicaragua, Antonio Lara, rindió
un homenaje póstumo. |
Plegaria. Los
asistentes rezan el Padrenuestro durante la misa en la capilla de
Montelena. |
En los actos la Familia Altamirano estuvo acompañada además
por el Presidente de la Corte Suprema, Agustín García Calderón;
el canciller Francisco Laínez, el Viceministro de Seguridad, Ástor
Escalante; el presidente del Banco Cuscatlán, Mauricio Samayoa,
entre otros funcionarios y representantes de diversos sectores, así
como amigos, ejecutivos y empleados de El Diario de Hoy y el Grupo Editorial
Altamirano.
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- “¿Cómo iba a dejar que Napoleón no
encontrara su Diario de Hoy al volver?”
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- “Me siento orgullosa de ser como soy...”
Mercedes de Altamirano
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Los pasajes bíblicos de la misa del domingo coincidentemente se
centraban en las virtudes de los justos. “Dichoso el que teme al
Señor... que veas la prosperidad de Jerusalén todos los
días de tu vida... que veas a los hijos de tus hijos”, recitó
la concurrencia con el Salmo 127, después de escuchar el pasaje
del Génesis donde Dios crea a la mujer como compañera ideal
de Adán.
Precisamente al final de los oficios litúrgicos, el Lic. Fabricio
Altamirano, Director Ejecutivo de El Diario de Hoy, reseñó
que la de este periódico “ha sido una historia de amor”,
por la entrega mutua de sus fundadores para con ellos mismos, con su familia
y con su empresa.
Recordó que en cierta ocasión, su hermano Julián
le preguntó a Doña Mercedes cómo había tenido
tanto coraje y tenacidad para sacar adelante, sola, al periódico,
pese al acoso de la dictadura martinista (1932-1944) y al exilio de Don
Napoleón, a lo que ella contestó: “¿Cómo
iba a permitir que Napoleón regresara y no encontrara su Diario
de Hoy...?”.
Durante la inhumación, el Agregado Cultural de la Embajada de Nicaragua,
Antonio Lara, le rindió un homenaje en nombre del Gobierno y pueblo
de su país, del cual era originario el padre de Doña Mercedes,
Don José Madriz, ex presidente de esa República y destacado
centroamericanista.
“Todos morimos, pero lo que hacemos antes de morir es lo que cuenta,
y de ella hay mucho que contar, con el viento en la espalda y la energía
del sol al frente”, destacó.
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| Acompañan. Representantes de diversos
sectores se reunieron en la capilla de Montelena y luego en la cripta
de San José de la Montaña para despedir a Doña
Mercedes. Foto EDH |
Evangelina Alvarenga dijo que es consignataria de El Diario de Hoy en
Nueva Concepción, Chalatenango, desde hace 30 años y no
tenía palabras para expresar el pesar que sentía por la
partida de Doña Mercedes.
En el lugar, y al pie de la tumba, María José Arrazattee
cantó un himno en memoria de Doña Mercedes, que dice que
“ni la muerte ni la vida ni el dolor pueden separarnos del amor
de Dios”. “Se lo había prometido”, dijo.
Entre la tristeza y las lágrimas de los presentes se destacaba
una y otra vez el temple de Doña Mercedes para enfrentar las adversidades
y llevar a El Diario de Hoy al Tercer Milenio, junto a su hijo, el ingeniero
Enrique Altamirano; la esposa de él, Doña Thelma, y los
hijos de ambos, Fabricio, Julián y Héctor.
Don Fabricio dijo que su abuela falleció el viernes a las 6:00
de la tarde, como ella misma lo había anunciado horas antes, y
recordó que en cierta ocasión le había dicho: “Me
siento orgullosa de ser como soy...”.

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