| Guillermo A. Cortés*
El
Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
(Primera Entrega)
Dos temas deberían de ser prioritarios en la enseñanza de la Medicina, en Semiología: “El origen de la Medicina”, y, “Etiopatogenia de la enfermedad”. El primero es el desafío de la vida, un tema polifacético, de suyo complejo, que implica su cuándo, dónde, qué, por qué y cómo que confluyen en la Medicina, y, el segundo, para que el médico indague por qué nos hemos de enfermar, por qué hemos de morir.
Si al Lic. Carlos Sandoval le interesan estas ideas, le felicitamos, está sembrando la semilla del entusiasmo y la inquietud, muy lógica y muy buena, desafortunadamente, con más sinsabores que compensaciones.
1. En el artículo: “El origen de la Medicina”, del Lic. Sandoval, publicado en “EL DIARIO DE HOY”, del 28 de septiembre-06, párrafo 1, dice: “... que la profesión médica se origina en “el instinto maternal”. Ni siquiera lo he pensado. Lo que sí sostengo es que: “La Medicina se origina en el instinto maternal”. No es lo mismo “Medicina” que “Profesión Médica”. La Medicina es para nosotros la preservación de la salud. En cambio, la “profesión médica”, es una ocupación del hombre en cuanto al ejercicio de la Medicina. ¿Un lapsus?. Tranquilo: “uno no es ninguno”.
Y en este párrafo, el mismo autor escribe: “...no presentó ninguna prueba histórica...”. Jamás he creído que este tema competa a la Historia. Una cosa es la historia de la Medicina y otra, el origen de la misma. En mi intervención que perentoriamente tuve que acortar, no pronuncié la palabra “historia”. Mis argumentos no son ni serán históricos: que el término “origen” tiene remanentes históricos, es aparte. ¿Sería un segundo lapsus? “Dos no son bastantes”.
En el mismo párrafo anota: “... sino que la sustrajo de la ciencia etológica...”. Tuve que recurrir a los etólogos, porque el instinto --médula de mi trabajo-- es conducta. Pero la tesis de Lorenz y Thorpe es una y la de este servidor --no se me atribuya el feo vicio de la vanidad-- es diferente. Y agrega: “...algo que me causó extrañeza”.
2. En el segundo párrafo, aclara sobre su extrañeza: “...la primera es que la etología no se preocupa por el origen de la medicina porque no es una ciencia histórica sino biológica”. Repito, mi tema es ajeno a la Historia. Lorenz y Cols están en distinta posición.
El Lic. Sandoval apunta sobre su segunda teoría: “... para K. Lorenz y Cols, sólo hay cuatro instintos básicos...” Y el Lic. Sandoval redondea en el párrafo cinco: “Los instintos básicos son: hambre, reproducción, miedo y agresión”. He de recalcar mi respeto a otros investigadores. Si el Lic. Sandoval cree que hay cuatro instintos básicos, tendrá sus motivos.
Nosotros diríamos que en el diagnóstico diferencial entre el instinto de conservación del individuo y el instinto de supervivencia de la especie, el elemento tiempo da la pauta: en tanto que el instinto de conservación se despliega desde que se nace hasta que se muere, el instinto de supervivencia aparece en determinado período de la vida, vida reproductiva, mas un animal puede pasar toda la vida sin reproducirse, podría admitirse que el instinto de conservación resulta soporte del instinto de supervivencia, por lo tanto, para nosotros debe de reducirse a uno solo, al cual llamaremos “instinto vital”.
Más aún, en este segundo párrafo: “... la tercera es que el supuesto “instinto de maternidad” ya ha sido refutado por el propio Lorenz, en sus experimentos”. Yo supuse que estábamos hablando de “instinto maternal” no de “instinto de maternidad”: el instinto maternal se refiere a cualquier hembra convertida en madre; “maternidad” es la calidad de esa madre: tercer lapsus. Ya varios lapsus. Bueno, “tres no son muchos”. Por lo que respecta a Lorenz y Cía. su Nobel es meritorio y todos lo aplaudimos. El problema es que Lorenz nos ofrece resultados de Etología Experimental en animales, convengamos, sus datos están contaminados por la mano del hombre, hay demasiados artificios y al aplicarlos al ser humano, no convencen. Lamarck, Cuvier, quienes precedieron a Darwin y Mendel, salían a su jardín, al bosque, a observar y cual Hipócrates, del ver, oir y tocar hicieron sus herramientas.
*Dr. en Medicina.

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