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Liposucción: otra forma de verse bien

Sin bisturí. Esta cirugía cosmética está revolucionando el mundo y El Salvador no es la excepción. Gracias a que el procedimiento es ambulatorio y sólo usa la anestesia local, gana adeptos todos los días. Sirve para personas con peso normal que quieren moldear algunas áreas.


Publicada 8 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

El procedimiento de la liposucción. Infografía EDH
Florencia Couto
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Cuando la batalla contra las libras parece estar perdida en algunas zonas del cuerpo más rebeldes, surge una herramienta que simplifica las cosas. Ella es la liposucción. Muy famosa. Tanto, que es la cirugía cosmética que se practica con más frecuencia en el mundo.

Este procedimiento está orientado hacia la modificación de las medidas y la figura del paciente. Y aunque no significa una pérdida de peso, los resultados son visibles ya que la persona baja varias tallas y utiliza ropa que antes le era imposible.

“Es para pacientes que lo han intentado todo”, enuncia el Dr. Enrique Hernández Pérez, director del Centro de Dermatología y Cirugía Cosmética. Se refiere a quienes han hecho dieta y ejercicio y que, a pesar de eso, no han obtenido los resultados que esperaban en caderas, abdomen, etc.

En este punto coincide el Dr. Eduardo Revelo Jirón, presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva de El Salvador. “La liposucción es para depósitos localizados de grasa como la papada o pistolas”.

Experto en cirugías. Dr. Enrique Hernández Pérez. Foto EDH

Ambos profesionales consultados apuntan que esta cirugía no es exclusiva de las mujeres. “En cirugías cosméticas en general un 10% son hombres y la tendencia es a la alza”, explica el Dr. Hernández. Mientras que Revelo sostiene que “siempre son más mujeres y menos los hombres”.

Pero esto no quiere decir que la liposucción sea exclusiva para ellas. “Los hombres la hacen en cintura y pechos”, declara Hernández.

Por otro lado, el Dr. Revelo enfatiza en que no es un tratamiento para la obesidad. “Eso es mentira”, recalca y cuenta que para las personas obesas existen otros tipos de cirugías, como el “bay pass” gástrico, famoso porque el argentino Diego Maradona bajó casi 50 kilos.
Así Revelo termina con el mito de que es un tratamiento para la obesidad ya que los mejores resultados se obtienen en las pacientes que están estables en peso.

“Un paciente con sobrepeso moderado puede mejorar con una lipo”, continúa Revelo, quien recomienda la dieta como primer paso.

Por esta razón existen dos formas de liposucción: la de volúmenes y la lipoescultura. En la primera se aspiran grandes cantidades de grasa, generalmente en personas con obesidad moderada. Mientras que la segunda se hace en personas de peso corporal normal con acumulación en algunas zonas.

En pocas palabras, la lipoescultura “define bien las curvas”, insiste Revelo. Esto lo explica Hernández que habla de que la lipoescultura moldea un cuerpo de buenas proporciones, pero que se desea mejorar aún más.

Aquí no terminan los beneficios. “Es un estímulo adicional para lograr un cambio de estilo de vida”, puntualiza el Dr. Hernández. Se refiere a que luego de una liposucción el paciente tiene que mantener su peso y hacer ejercicio para fortalecer la masa muscular de la zona donde se sacó la grasa.

Esto tiene importancia ya que estar en un peso adecuado, sin subir y bajar constantemente, provoca que el resultado sea estable también a lo largo del tiempo.

El Dr. Hernández dice que no se vuelve a acumular grasa en esa misma zona, ya que esta se produjo en la época de la pubertad. Pero advierte que hay que tener precaución. “A no ser que aumente una cantidad exorbitante (30 ó más libras)”.

Pero no todo es bueno. Los riesgos, como en cualquier intervención quirúrgica, existen. (Ver los contra).

Un boom
Según estadísticas de la Sociedad Americana de Cirugía Plástica (ASPS, por sus siglas en inglés), el año pasado cerca de 1 millón 814 mil personas recurrieron a una cirugía estética. Esto representó un cinco por ciento menos que en el 2000, pero cuatro por ciento más que el 2004.

En estos cálculos no entran los procedimientos conocidos como micro cirugías (como el Botox, tratamiento para celulitis, peelings, depilaciones con láser, entre otros) ni tampoco las cirugías reconstructivas (como la mamoplastia de reducción o reducción del seno y las que reparan algún defecto de nacimiento).

Entre esos casi 2 millones de intervenciones, la más frecuentes fue la liposucción, que acaparó el 18%, es decir, alrededor de 324 mil procedimientos en 2005.

Luego le siguen la rinoplastia (intervenciones en la nariz), la mamoplastia de incremento (aumento del seno), blefaroplastia (eliminación de las bolsas bajo los ojos) y la abdominoplastia (cirugía del abdomen).

Revelo dice que la liposucción no ocupa en El Salvador el primer puesto. Sin embargo, el país no es ajeno a la tendencia. Y si bien no hay datos oficiales, la “lipo” compite con el implante de senos, que es la cirugía más solicitada.


Boom de cirugías también, en TV

Ahora los quirófanos se pueden ver en la pantalla chica. Foto EDH

“El patito feo”, inmortal gracias a Hans Christian Andersen, ya no vendería en este siglo. Ahora lo que más atrae al público es la inmediata corrección de todos los defectos conocidos, gracias a la cirugía estética.

Extreme Makeover, producido por el canal ABC de Estados Unidos y trasmitido para América Latina por Sony, es uno de los programas televisivos que se encarga de ofrecer a los participantes nueva nariz, arreglo de busto (ya sea aumento o disminución), liposucción e implantes dentales, entre otras cosas.

La transformación se logra gracias a la ayuda de un grupo de expertos, entre los que hay especialistas en cirugía plástica, odontología, maquillaje, peluquería y entrenadores personales, quienes son los responsables de convertirlos en atractivos.

A pesar de la gran audiencia de este tipo de programas, el Dr. Enrique Hernández Pérez puntualiza que “no son muy exactos, ya que en muchos casos son atrasados en tecnología”.


La difícil tarea de la perfección

La modelo Mancini entró en coma y se recuperó. Foto EDH

En un mundo donde siempre está presente la moda de la delgadez, hay que destacar el esfuerzo de la pasarela Cibeles, que abrió su edición más polémica, tras la decisión de la Comunidad de Madrid de prohibir desfilar a modelos demasiado flacas.

Por otro lado, según un estudio publicado en el New England Journal of Medicine, morir es uno de los riesgos que pueden correr los obsesionados por desprenderse de un saque de sus excesos y adiposidades.

No hay que olvidar que la liposucción puede ser fatal, enfatiza el estudio. Ante esto, la investigación se pregunta si: “¿Debe haber muertes por una operación estética?”. La respuesta, que se deduce en este trabajo, no es dejar de liposuccionar gorduras sino extremar las precauciones del tratamiento.

Un caso famoso fue el de la modelo argentina Raquel Mancini, que en 1996 cayó descompensada en un coma mientras se sometía a una lipoaspiración


Libro con toque salvadoreño

Liposuction: Principles and Practice. Foto EDH

Recientemente salió a la venta el libro “Liposucción”, de la editorial Springer y cuyos editores son Melvin Shiffman y Alberto Di Giuseppe.

En esta obra, que es considerada al momento como la más actualizada y completa sobre el tema, participó el Dr. Enrique Hernández Pérez, del Centro de Dermatología y Cirugía Cosmética de El Salvador.

Específicamente, el médico salvadoreño, quien forma parte de la MSAACS (la Academia Meso Americana de Cirugía Plástica, por sus siglas en inglés), elaboró junto con otros profesionales dos capítulos.

Uno de esos artículos habla sobre la ginecomastia, un tema poco conocido y que es el desarrollo de mamas en los hombres.

Otro aspecto poco difundido es que puede ser eliminado gracias al procedimiento de succión del exceso de grasa, sin necesidad de una intervención quirúrgica de mayor magnitud.

En el otro capítulo, escribe acerca de la liposucción para la reducción grande en caso de obesidad.

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