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| Aprendizaje. Cada una de las encargadas de los hogares está al pendiente de que los infantes tengan una buena educación. Foto
EDH |
Francisco Torres
El
Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
A los 21 años, Marleny Cornejo Prudencia se convirtió de la noche a la mañana en madre de ocho pequeños. Diez años después ha criado a 14. Ella es una de las “madres” de la Aldea Infantil SOS de San Miguel.
Marleny es una de las 13 mujeres que dedica su vida a criar a los pequeños que son atendidos en el centro y para quienes trata de mantener un sistema de vida normal.
Los niños generalmente viven en grupos de ocho, a cargo de una o dos mujeres, en casas independientes.
Es la “madre”, auxiliada por la “tía”, quienes se encargan de mantener la disciplina, orden, estudio y cariño en los hogares de las Aldeas SOS.
Es una labor delicada, pero no diferente a la de muchos hogares salvadoreños.
Físicamente todas las Aldeas SOS son similares. Amplias zonas verdes, casas independientes. En San Miguel, la institución funciona en un terreno de la carretera antigua a La Unión.
Ahí hay 13 viviendas, en cada una de las éstas la Madre atiende entre ocho y 10 infantes.
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| Colaboración. Los pequeños ayudan en distintas tareas. Foto EDH |
Bases
Las mujeres que ocupan ese cargo, son consideradas uno de los pilares fundamentales en los que se cimenta la labor de las Aldeas SOS.
Difícilmente una de ellas aceptará sus esfuerzo a tiempo completo como un trabajo.
Aman a los niños que están a su cargo y a los de otras familias, como propios.
Originalmente las mujeres llegan como “tías sustitutas”. Apoyan el trabajo en distintos hogares de la Aldea SOS.
Ellas se encargan especialmente de cubrir las labores de una “tía” o “madre”, cuando estas deben salir de las instalaciones por períodos prolongados debido a compromisos familiares, personales o necesidades de los pequeños que se encuentran bajo sus cuidados.
Cuando las “tías sustitutas” demuestran su vocación y aptitud, pueden ser “tías responsables”. Dos años bajo esta función son necesarios para que aspiren a ser “madres” y les asignen la responsabilidad completa de un grupo de niños.
Esa es la máxima aspiración de estas mujeres, que en poco tiempo aprenden a considerar a los pequeños a su cargo como hijos verdaderos, a quienes entregan su amor y definen su desarrollo académico y emocional durante muchos años.
[Una labor mundial]
Servicio en más de 130 países
En abril de 1972, se formó la primera Aldea Infantil SOS en El Salvador.
Fue en Sonsonate, a iniciativa de Fray Flavián Mucci, quien conoció el trabajo de la entidad en Honduras.
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| Juegos. Dentro de las Aldeas SOS, los menores realizan actividades acordes a su edad. Foto EDH |
Él se puso en contacto con Hermann Gmeiner, fundador de la organización internacional que funciona desde 1949, y que a la fecha atiende a niños necesitados en más de 130 países y territorios del mundo.
Aunque un niño no pueda permanecer con su familia biológica, sus derechos a la atención, protección e igualdad de oportunidades, deben garantizarse. Ese es el principio en el que se basa el trabajo de Aldeas SOS.
La institución es miembro de la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y cuenta con un asesor permanente en el Consejo Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidas.
Sus programas de atención, que además del concepto de las aldeas con familias integradas, incluyen hogares juveniles, centros sociales y de formación profesional, son financiados gracias a donaciones.
Para la entidad, garantizar la estabilidad emocional, sicológica y material, sólo es posible si se mantiene el principio de la familia. Por ello forman los hogares en los que las “Madres” son fundamentales.
Amplio
En El Salvador hay a la fecha cinco Aldeas SOS (Santa Ana, Sonsonate, Santa Tecla, San Vicente y San Miguel) explica Ángel Argueta, director de la entidad en San Miguel.
Funcionan además cinco hogares juveniles, un centro de formación profesional y varios centros sociales de servicio.
La Aldea Infantil SOS de San Miguel brinda servicios desde 1996. Cuidan en el lugar a cerca de 120 menores, los cuales están a cargo de 13 “madres”.
Las personas que deseen conocer más sobre la obra que esta entidad realiza pueden visitarles en la carretera antigua a La Unión, o llamar al 2667-6812. Reciben atención sicológica
No es fácil ser madre y menos de ocho o más hijos de distintas edades.
El desgaste emocional que se acumula es mucho y requiere de atención continua, explica Carla Azucena Salamanca, sicóloga de la Aldea SOS en San Miguel.
“Tratamos de que el estrés que les genera a las madres y tías el cuidar a tantos niños no les afecte la salud”, expresa.
Pero indica que son pocos los casos en que las “madres” se ven afectadas por cuidar a tantos infantes. Tampoco es común que a los niños les haga falta la figura paterna en el hogar.
“Recordemos que muchos hogares salvadoreños están en similares condiciones porque las madres son solteras”, detalla.
No es un sistema disfuncional, enfatiza Salamanca, pues “la figura paterna es representada por el director de cada institución”.
Ella no conoce casos en la Aldea SOS en que el sistema de tener ocho o más niños a cargo de una mujer, y que cuando uno cumple la mayoría de edad llegue otro, afecte negativamente a las “madres”.
Diez años de dedicación a su “familia”
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| Tareas. Marleny C. organiza una de las habitaciones. Foto EDH |
A las 5:00 de la mañana, Marleny Cornejo Prudencia está levantada. Debe bañar, cambiar y alimentar a los siete niños que deberán ir a clases.
No es sencillo y además debe cuidarse de que el ruido de tantas personas no despierte al más pequeño de la “familia”, un niño de tres años.
La mujer tiene ya casi 10 años de ser “madre” en las Aldeas SOS. Ella sonríe al explicar que sus tareas son complejas e incluyen ordenar a los pequeños para que ocupen el baño de la casa al inicio de cada jornada.
Cuando ha enviado a las escuelas de la zona a los más pequeños, se queda con las mayores, de 13 y 15 años, ordenando la casa.
Ella tiene libre cuatro días al mes y durante el año le dan dos vacaciones de 15 días.
Satisfecha
Para esta mujer, el descanso no siempre le da tranquilidad. “Si estoy de vacaciones me tomo tiempo para venir a ver a mis hijos”, explica.
Recuerda que llegó a las Aldeas SOS en busca de trabajo y descubrió la vocación de atender a muchos niños.
Hoy dice estar satisfecha de su situación. “Tengo dos familias, a la que ayudo con el salario que recibo y la de mis hijos”.
Ella estudia tercer año de bachillerato en el sistema de educación a distancia y espera que al graduarse, podrá tener con ella a sus dos familias y continuar su labor. El amor de los niños
La estabilidad de los pequeños es bastante grande
- Vanessa Estrada, de 15 años, piensa que la mujer es el ejemplo que ella desea seguir.
- No duda al expresar “la quiero porque es mi mamá, me cuida y me ayuda a hacer tareas todos los días”.
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