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VIH deja espacio para la diversión
Alegría. A unos 500 infantes, muchos de ellos infectados, se les celebró ayer el Día del Niño
Publicada 7 de octubre de 2006 , El
Diario de Hoy
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| Alegría. Al igual que estas niñas, muchos otros se divirtieron con la presentación de payasos. Foto EDH |
Mirella Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Los 400 niños que reciben tratamiento antiretroviral en el Hospital Bloom fueron reunidos este año, por primera vez, para recibir algo más que la medicación. Ayer les celebraron un festejo en el marco del Día del Niño.
Los menores llegaron al centro de diversiones Mundo Feliz, donde bailaron, jugaron, degustaron desayuno y almuerzo, y se entretuvieron con música y las ocurrencias de payasos.
“Por segundo año consecutivo estamos dándoles esta fiesta a 500 niños en total porque se invita algún hermanito.
La otra reunión la realizaremos en Navidad, gracias al apoyo financiero de algunas empresas”, dijo Yolanda Gutiérrez, de la Fundación Inocencia, la organizadora de la fiesta.
La invitación incluyó el transporte de los niños desde distintos puntos del país, dado que la mayoría es de escasos recursos.
Bajo control
Esa misma mecánica de transporte facilita a muchos de estos menores para que no falten a sus controles en el Bloom cada mes.
El doctor Luis Castaneda, jefe del centro de atención de VIH delBloom, dice que sólo el soporte que reciben de distintas entidades como Fundación Inocencia, Hospital Bloom y el Programa Nacional ITS/VIH/Sida pueden sobrellevar este programa, que sólo en el tratamiento antiretroviral consume al año hasta $300 mil.
Según Castaneda, cada mes registran seis casos nuevos. “Son niños de 5 a 6 años que están apareciendo porque nacieron infectados cuando no había un programa preventivo”.
Abuela cuida a sus dos nietos
Enrique y José corrieron y jugaron mucho en la fiesta a la que fueron invitados. En un receso, José, el mayor de los dos, dice que su principal deseo es tener una vivienda grande.
“Me ha prometido que cuando trabaje me va a comprar la casa”, dice llorosa, Irma, la abuela que los cuida desde que quedaron huérfanos. “Mi hija murió hace tres años de sida, el compañero de ella falleció antes y los niños me quedaron a mí, pero yo apenas gano los $30 para pagar alquiler aparte de la comida”, añade.
La petición de esta abuela, una vendedora ambulante, es tener una “champita de lámina”, que sea propia.

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