Enrique C./Gabriela F.
El Diario de Hoy
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| Preparación. La carne es cortada en cuatro partes para luego ser transportada. Foto:
EDH |
El actual rastro municipal de San Salvador que funciona en Soyapango, no es ni la sombra de cuando fue administrado por la alcaldía capitalina.
Las instalaciones han sido modernizadas, en un ambiente de alta calidad y con un cambio total en el sacrificio, destace y distribución del producto cárnico.
Este nuevo proceso en el manejo de la carne bovina y porcina se produce desde que el rastro es administrado por al empresa DIKA, sucursal El Salvador.
Para mostrar algunos detalles al respecto, un equipo de El Diario de Hoy estuvo en las instalaciones ubicadas en el kilómetro 7 y medio del Bulevar del Ejercito.
Todo inicia cuando los ganaderos de diferentes partes del territorio y de paises vecinos llevan las reses al rastro. Allí son pesadas y de acuerdo a las libras que marque la báscula, son colocadas en los distintos corrales.
Para que los bovinos se relajen las mantienen hasta 48 horas en los corrales. Luego pasaran a la sala donde se realizará el sacrificio del animal.
Límpido
Las paredes y piso donde matan la res son de color blanco, lo que da una idea de la limpieza e higiene que mantiene el lugar.
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| Cuidado. Las visceras son revisadas por técnicos. Foto: EDH |
Los matarifes (personas responsables de la matanza) portan grandes y afilados cuchillos. Visten uniforme blanco, botas y mallas en el cabello.
Cada animal es pasado por cuartos oscuros donde son golpeados en la cabeza para dejarlos bobos. Luego proceden a degollarlos.
“Cada parte de la matanza se hace de forma aérea, con el propósito de garantizar la calidad e inocuidad de la carne”, dice Nicolás Demitrakis, director ejecutivo.
Agrega que las partes claves donde las enfermedades típicas del ganado se hospedan son revisadas minuciosamente.
Juan Portillo, inspector de carnes, certificado por Agricultura y Ganadería dice que si es detectada alguna enfermedad en el animal y el daño es generalizado, se pone en cuarentena.
Además, para mantener el sector libre de coágulos existen personas responsables de asear el lugar a cada instante.
Por el momento las aguas residuales son tratadas con químicos antes de ser enviadas a las alcantarillas.
La administración del rastro fue cedida a Dika S.A, firma guatemalteca, a inicios de 2006. Ellos trabajan en mejorar la calidad. Más sobre el rastro
Las instalaciones en general son fumigadas hasta tres veces por semana
- También ofrecen el servicio de sacrificar porcinos, bajo estrictas normas higiénicas.
- El personal que labora en la planta es sometido a exámenes médicos, al menos tres veces al año.
“Se revisa hasta el último detalle del ejemplar para estar seguro que es apto para el consumo humano. De lo contrario no sale al mercado”
Juan Castillo
Técnico en carnes
“La higiene es la parte esencial de l trabajo. Buscamos que los clientes busquen nuestro producto en los establecimientos comerciales”
Nikolas Dimitrakis
Administrador de DIKA

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